Presentación

¡Bienvenido!

En este blog iré presentando distintos temas, tanto históricos como más actuales, relacionados con este olvidado rincón del Noroeste.

Ahora mismo, el objeto principal de mi interés es el estudio de los antiguos lugares sagrados y sus pervivencias en nuestro patrimonio cultural y arqueológico. Este blog es la continuación del estudio etnoarqueoastronómico con marco geográfico en el valle alto de los ríos Duerna y Turienzo en la comarca leonesa de Maragatería cuyos resultados publiqué en el libro Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte. En este libro se sientan las bases sobre el origen y pervivencias de un calendario prehistórico basado en equinoccios, solsticios y fiestas de media estación, los fundamentos de la práctica astronómica antigua y el uso de los lugares de culto prehistóricos como calendario en el paisaje.

A la derecha puedes encontrar varias páginas con un índice temático que relaciona las distintas entradas publicadas clasificadas por temas, un índice geográfico que visualiza en un mapa los lugares estudiados, una página con enlaces a aplicaciones o utilidades de interés y una biblioteca con libros y artículos digitalizados sobre temas tales como Arqueología, Astronomía, Arqueoastronomía, Historia de las Religiones, Tradición Popular, Historia, etc.

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viernes, 9 de septiembre de 2011

El diseño sagrado de la ciudad de León

Existe una revisión y actualización de este artículo en este enlace


Resumen

El ritual relativo a la fundación de una ciudad o campamento romano exigía que un augur determinara la orientación de su eje hacia un punto del Este que podría corresponder con el del nacimiento del Sol en la fecha de su inauguración. En el caso del campamento legionario leonés, esta fecha remite a ciertas fiestas romanas que a su vez denotan su origen en otras prehistóricas que daban comienzo y fin al verano. Así sucede también en otras en honor de Mercurio y Diana, que han dejado testimonio epigráfico en las murallas de la ciudad. Estas celebraciones romanas bien pueden ser el germen de la popular fiesta leonesa de Las Cantaderas.

La fundación de la ciudad

Por alguna razón, el altozano localizado en la confluencia de los ríos Torío y Bernesga fue considerado el emplazamiento ideal para la instalación de un campamento romano que más tarde sería el establecimiento de la única guarnición romana en Hispania, la Legio VII Gemina, y por tanto, capital militar de la Península Ibérica desde finales del siglo I hasta el final del Imperio Romano en el siglo V (1). Este prestigio fue el que determinó su elección como sede regia del principal reino cristiano medieval hispano, de modo que sus reyes legitimaban su preeminencia sobre el resto de reyes hispanos como continuadores del Reino Visigodo, y consiguientemente del Imperio de Roma, titulándose emperadores y adoptando el púrpura como símbolo de su poder.

En realidad, cuando la legión séptima se instaló aquí en el año 74, lo hizo en el recinto de un campamento anteriormente ocupado por la Legio VI Victrix desde al 29 a.C., una vez finalizadas la guerra contra astures y cántabros. Al parecer, incluso hubo una ocupación anterior, de la que al parecer fue responsable también la VI Victrix (2).

Ángel Morillo describe el emplazamiento del campamento legionario como «cerro amesetado alargado  dispuesto de norte a sur, que constituye la segunda terraza fluvial del Torío-Bernesga, cuya zona más alta se sitúa en la zona oriental, aproximadamente donde se levanta hoy en día la Catedral» (3). En realidad, el punto más elevado se encuentra a medio camino entre la Catedral y el Palacio de los Guzmanes, en la zona donde debió localizarse el centro administrativo y religioso del campamento.

A pesar de muchas decisiones urbanísticas desafortunadas perpetradas especialmente en el último siglo, aún quedan algunos vestigios de este periodo que nos permiten reconocer su diseño original: buena parte de las murallas;  la Puerta Castillo o Porta Decumana; los cimientos de la Puerta del Obispo o Porta Principalis Sinistra adyacente a la Catedral de León; una buena aproximación del emplazamiento de la Puerta Cauriense o Porta Principalis Dextra en el solar del Palacio de los Guzmanes; y la Calle Ancha «cuyo trazado mantiene la memoria de la vía principalis en el campamento romano» (4). La intersección de las vias Decumana y Principalis, los ejes del campamento, determinaría la puerta de entrada de los Principia, un conjunto de edificios que conformaban el cuartel general y centro religioso del recinto legionario, cuyos restos han sido parcialmente estudiados recientemente (5).

Un campamento era una ciudad militar (6), pero también una reproducción simbólica de Roma instalada en otro suelo (7), y consiguientemente, debía representar una proyección del cielo en la tierra. La organización de un campamento romano basada en dos vías, Principalis y Preaetoria, en cuya intersección se sitúan los Principia, está documentada por dos autores latinos: Polibio en su Historia (8) e Higinio Gromático en la obra que se le atribuye, De Munitionibus Castrorum (9), y responde a la tradición de herencia etrusca según la cual la ciudad debía ser una analogía del templo celeste. Según Frontino, «el origen del arte de trazar límites, como afirmó Varron, viene de la Disciplina Etrusca, dónde los arúspices dividen la tierra en dos partes... y [en otras dos partes] con otra línea desde el norte a lo largo del meridiano. De estas fundaciones nuestros predecesores adquirieron el arte de medir las tierras. Primero, dos calles deben ser trazadas: una desde el este, que será denominada decumanus, la otra en el meridiano desde el Norte, que debe ser llamada cardus» (10).

La fundación de una ciudad o campamento romano requería distintas etapas: inaguratio: consulta sobre si los dioses eran propicios para la fundación; orientatio: determinación por parte del augur de las líneas sagradas cardo y decumanus cuya intersección determinará el centro de la ciudad: el auguraculum o lugar desde el que se toman los auspicios y el mundus o fosa fundacional conectada con el inframundo; limitatio: trazado del perímetro de la ciudad con un arado ritual  de bronce tirado por un buey y una vaca, que sólo se levantaba del suelo en los puntos donde se abrirían las puertas; y consecratio: sacrificio y depósito de ofrendas en el mundus (11).

El culto romano en Legio

En cuanto a los cultos profesados por sus habitantes, contamos con restos epigráficos que, aunque hallados como material constructivo en las murallas, pueden corresponder a altares o santuarios localizados tanto en el interior como en el exterior del recinto. Según Morillo Cerdán, el lugar de la muralla donde fueron encontrados no debería estar muy lejos de su lugar de procedencia (12). En lo que sigue, le seguiré especialmente.

Son diecisiete inscripciones las que nos van a permitir una aproximación al culto romano en la ciudad militar, dedicadas a Diana, a las Ninfas, al Genius, a Mercurio, a Liber Pater, a algunas divinidades salutiferas y a Marte. 

Hubo una inscripción dedicada a Júpiter, ya desaparecida, que estaría en relación con otras de Villalís y Luyego que conmemoran la fundación de la legio VII y que sugieren la existencia de un santuario militar en la zona (13). Hay también dos lápidas dedicadas a Juno y posiblemente una tercera compartida con Minerva, dos al Genius, una a Liber Pater o Baco, una a Nemesis y otra a Marte, la cual fue hallada muy cerca de la iglesia de Santa María del Mercado. Son especialcialmente destacables las inscripciones dedicadas a Diana. En una de ellas, el legado Q. Tulio Máximo hace referencia a la fundación de un santuario en su nombre que Morillo cree que estaría fuera del recinto del campamento, en algún bosquecillo al norte de la ciudad (14) aunque Le Roux y Palao Vicente se decantan por una localización intramuros (15). Otras dos inscripciones dedicadas a Mercurio hacen pensar a Morillo en un santuario localizado extramuros en la zona oriental (16) que Baratta relaciona con la existencia de fuentes termales, una posibilidad ya sugerida por Blázquez y García-Gelabert que además es avalada por los estudios geológicos realizados en la zona y por la referencia a las divinidades sanadoras Esculapio, Salus, Serapis e Isis (17). Estas dedicatorias a Mercurio podrían estar también relacionadas con las cuatro de las Ninfas, también asociadas a cultos acuáticos. En dos de estas inscripciones se menciona unas Fuentes Amevi que Campomanes y Sánchez-Mora ubican en las termas del subsuelo de la Catedral de León y Morillo en la zona de la Plaza del Grano interesándose por una posible antigua advocación a san Juan de la iglesia de Santa María del Mercado (18), que sin embargo, si constatamos en San Isidoro y en la Catedral de León. Tomando como referencia un ejemplo próximo, en Lugo se ha reconocido un ninfeo en las antiguas termas romanas de la ciudad (19). Estos datos hacen muy probable la existencia de un manantial sagrado identificado con estas Fontis Amevi que Morillo supone ubicadas extramuros en la zona sudoeste  del campamento (20) y que Palao Vicente considera objeto de culto indígena (21).

Interpretación astronómica y festiva de la orientación del campamento romano

De lo expuesto anteriormente, se deduce que la disposición del campamento legionario sobre el que se construyó la ciudad de León no era caprichoso, que su orientación respondía a un fin cuyo desempeño era responsabilidad del augur que inauguró esta ciudad militar romana, y que podría guardar relación con las evidencias de culto religioso que podemos deducir de la epigrafía anteriormente expuesta. Sin embargo, «esta orientación, tanto teóricamente como en la práctica, no era ni al Este ni al Sur astronómicos, sino al punto de nacimiento del sol, tradición que recogen los gromáticos, lo que explica la dificultad de muchos autores para comprenderla [...] Según la rica documentación que han transmitido los gromáticos, el eje principal se trazaba orientando al primer rayo del orto del sol en el momento de la fundación» (22). Trazas de época romana del ritual de fundación y su conexión con la astronomía se han documentado en las ciudades de Cosa y Alatri (23). Por otra parte, Magli estudió la orientación de ciudades italianas de fundación romana concluyendo que la distribución de sus orientaciones no es aleatoria, y que se pone de manifiesto una cosmovisión romana cuatripartita, ligada al movimiento cíclico del sol, y análoga a la de otros pueblos como los europeos atlánticos o los americanos (24).

La Calle Ancha de la ciudad de León, la primitiva Via Principalis del campamento legionario, está orientada al Este, mirando a La Candamia; pero no al Este verdadero, es decir, al punto por el que sale el Sol en los equinoccios, sino un poco hacia el Norte, por donde sale el Sol en el verano, más o menos en fechas próximas a finales de abril o mediados de agosto.

Partiendo del emplazamiento bien conocido de la Puerta del Obispo, 42º 35'57.06'' N, 5º 33', 58.42'' O, 842 m, la orientación de la Calle Ancha y el trazado suroccidental de las murallas he estimado, con la ayuda del Sigpac y de un sistema de obtención de coordenadas GPS con altímetro, que las coordenadas de la Puerta Cauriense y del centro simbólico del campamento serían 42º35'53.90'' N, 5º34'12.80'' O, 840 m., y 42º35'55.45'' N, 5º34'05.35'' O, 846 m., respectivamente. Por último, el punto de La Candamia en el que se proyecta la Calle Ancha, que denominaré "Cuesta de la Candamia" tiene por coordenadas 42º36'28.74'' N,  5º31'45.53'' O, 935 m. 


La declinación (25)  del Sol cuya salida se produce en la Cuesta de la Candamia, y considerando el punto de observación el centro sagrado del campamento, es de 13,85º, que para el año 29 a.C. (26) corresponde a los días 29 de abril y 19 de agosto, de modo que en alguna de estas fechas o en sus proximidades pudo haberse inaugurado el campamento legionense. Es inquietante su cercanía a la declinación y fechas de media estación que dan comienzo y fin y al verano, con una declinación de 16,76º para este año en las fechas del 10 de mayo y el 9 de agosto. Sin embargo, el error es suficientemente grande para descartar una orientación del eje del campamento a las fiestas de media estación del verano. Tal vez sería coincidente si el punto de observación está en la Puerta Cauriense y el desnivel entre esta y lo alto del cerro en el que se construyó el campamento, ocupado por el centro, fuera mayor que en la actualidad. De hecho, nos dice Ángel Morillo:

«Los datos arqueológicos de los que disponemos van confirmando poco a poco que los desniveles existentes en los bordes el altozano en dirección al valle fluvial, tanto al este como al oeste, debían ser en origen mucho más acusados que hoy en día. Los rellenos de varios metros que se conservan en algunos solares excavados, tanto en la zona occidental (Edificio Botines, Casa Pallarés), como en la oriental (San Salvador del Nido) confirman este desnivel, al igual que la propia forma que adopta el recinto militar a partir de la porta principalis sinistra, estrechándose ligeramente hacia el sur y rompiendo de esta manera su trazado rectangular, sin duda para adaptarse a la topografía de esta zona, que presentaba un fuerte desnivel hacia el este, todavía perfectamente perceptible en la actualidad» (27)

En cualquier caso, el acontecimiento de este alineamiento solar podría guardar relación con algunas celebraciones romanas de mayo y agosto, así como con las divinidades cuyo culto conocemos a partir de las inscripciones anteriormente mencionadas.


El 1 de mayo estaba consagrado a la madre de Mercurio, Maia Maiestas y esposa de Vulcano, y en ella el sacerdote de Vulcano sacrificaba en honor de la diosa. En este día también se rendía culto a los Lares (28). Catorce días más tarde, y en fecha más próxima a la fiesta de media estación que da comienzo al verano, los romanos, particularmente los comerciantes, celebraban la Mercuralia, la fiesta en  honor del nacimiento de Mercurio, en la que se realizaban rituales en los que participaba el agua de una fuente sagrada denominada Aqua Mercurii. Puede que en nuestra Legio el papel de esta fuente romana de Porta Capena fuera desempeñado por alguna de las Fontis Amevi. En este mismo día, muñecos o manojos de juncos con formas humanas, probablemente en representación de viejos, atados de pies y manos y eran arrojados al río por las Vírgenes Vestales con participación de Pontífices y magistrados (29), lo que nos recuerda diferentes tradiciones presentes en rogativas y romerías consistentes en sumergir en agua al santo objeto de devoción (30).

La fiesta de Diana se celebraba el 13 de agosto, también más próxima a la fiesta de media estación que da fin al verano,  y se denominaba Nemoralia, y su culto en Aricia, en el Bosque de Nemi próximo a un lago, fue la excusa del estudio de Frazer sobre magia y religión antiguas: La Rama Dorada.

«Del culto de Diana en Nemi podemos destacar todavía algunos rasgos principales. De las ofrendas votivas que se han encontrado en el lugar se deduce que la consideraban como cazadora y además que bendecía a los hombres y mujeres con descendencia, y que concedía a las futuras madres un parto feliz. También creemos que el fuego jugaba una parte importante en su ritual, pues durante el festival anual que se celebraba el 13 de agosto, en la época más calurosa del año, su bosquecillo se iluminaba con multitud de antorchas cuyos rojizos resplandores se reflejaban en el lago, y en toda la extensión del suelo italiano este día se santificaba con ritos sagrados en todos los hogares. Se han hallado en su recinto estatuillas de bronce que representan a la diosa con una antorcha en la mano derecha alzada, y las mujeres cuyas súplicas fueron escuchadas por ella venían al santuario coronadas de guirnaldas y llevando antorchas encendidas en cumplimiento de sus votos» (31).

El santuario rústico de Diana en Nemi era también compartido por la ninfa Egeria que habitaba el lago y por el héroe Virbio. Resulta curioso, y creo que guarda mucha relación con nuestro caso de estudio, que sea Egeria a quien estaba dedicada la fuente de Porta Capena en Roma, la misma que era objeto de un ritual en la Mercuralia, y que Frazer considere a Diana y a la ninfa Egeria como una misma divinidad (32). Los rasgos comunes que observamos en el culto y celebración de las festividades dedicadas a Mercurio y Diana obedecen a que ambas tienen origen respectivamente en dos fiestas de origen muy antiguo correspondientes a los puntos medios entre los equinoccios de primavera y otoño, y el solsticio de verano. En ambos días, el Sol nace en el mismo punto del horizonte. 

En definitiva, la orientación del campamento romano de León podría estar señalando su fecha de fundación, en relación con las festividades de Maia Maiestas y/o de Consualia. Ambas, forman parte respectivamente de dos conjuntos de fiestas que se agrupan en torno a las de media estación que dan comienzo y fin al verano, de las que proceden en última instancia. Asimismo, las fiestas de Mercuralia y Nemoralia, en honor de Mercurio y Diana respectivamente y cuyo culto ha dejado testimonio epigráfico en la ciudad, son también ejemplo de ello.

La fiesta leonesa de las Cantaderas y su relación con la celebración de las fiestas de media estación del verano

El domingo anterior al 5 de octubre se celebra en la ciudad de León la fiesta de las Cantaderas, si bien hay constancia documental de que en el s. XVI se celebraban el día 15 de agosto, con ocasión de la fiesta de la Asunción de la Virgen, trasladándose posteriormente al 29 de junio y finalmente a la fecha actual (33), por lo que es probable que hunda sus raíces en la romana Nemoralia. De hecho, Frazer considera a la fiesta de la Asunción como heredera de la fiesta de Diana (34).

«Este día el Sr. Antonio de Villafañe, dijo que esta ciudad tiene obligación por voto de hacer las fiestas de Ntra. Sra. corriendo toros y jugando cañas en conmemoración de la victoria de la batalla de Clavijo donde se redimió por los naturales de este reino el nefando fuero de las cien doncellas que pagaba al Rey Abd al-Rahman de Córdoba y haciendo relación de ello a Su Majestad para que las dichas fiestas fuesen en adelante y consecuas y se concedió trescientos ducados cada un año de sisa sobre los mantenimientos de esta ciudad pues con dejar de hacer las dichas fiestas se perderá para siempre la memoria de cosa que deba honrar»(35)
  
Según el Marqués de Fuente Oyuelo, cien doncellas ‒seis en 1598 acompañadas por seis hombres‒ provenientes de las parroquias de San Marcelo, San Martín, Nuestra Señora del Mercado y Santa Ana, son adornadas y van en procesión dirigiéndose a la Catedral donde entregan al Obispo dos cestos de fruta. Además, y aquí hay un paralelo claro con la festividad romana, en todos los edificios importantes de la ciudad: Ayuntamiento, Casa de las Carnicerías, Plaza de la Regla y Plaza Mayor, se encendían luminarias y hogueras. Se celebraba la victoria del rey astur Ramiro I frente a los moros en la mítica Batalla de Clavijo y el fin del tributo anual de las cien doncellas establecido en el reinado del rey Mauregato. En esta batalla Santiago apareció montando un caballo blanco y ayudó a los cristianos con su espada  aniquilando a un  buen número de infieles (36).

Para encontrar el significado profundo de esta fiesta de las Cantaderas, tenemos que compararla con otras fiestas hispanas similares, como la conmemoración de la Batalla de Clavijo en La Rioja, u otras fiestas en las que participan doncellas y que conmemoran esta misma batalla.

El 23 de mayo, en Clavijo, La Rioja, se realiza una procesión hasta la Basílica de Santiago, y en la víspera, los vecinos encienden una hoguera en el Monte Laturce, en conmemoración de la batalla. Por otra parte, en San Pedro de Manrique, Soria, en la fiesta de San Juan, el 24 de junio, tres Móndidas, mujeres vestidas completamente de blanco y portando en la cabeza dos roscos y tres panecillos alargados, recitan cuartetas rememorando la Batalla de Clavijo. Estás Móndidas son equivalentes a las Doncellas de Santo Domingo de la Calzada y de Sorzano, Las primeras, también ataviadas de blanco y con un cesto de la cabeza, salen el 25 de abril, mientras que las segundas, lo hacen el tercer domingo de mayo ‒antiguamente, el día de San Gregorio‒. 

El tributo de las doncellas a los moros representa la acción de gracias a los muertos, encarnados en los moros, por los frutos cosechados, y para rogarles benevolencia frente al inminente invierno, el periodo del imperio de la noche y el mal. Es un símil del invierno. La batalla entre cristianos y moros nunca aconteció, al igual que tampoco lo hicieron las de Camposagrado o Covadonga. Son batallas míticas, asociadas a un lugar de culto que hunde sus raíces en el paganismo, que representan el combate entre el verano y el invierno cuyo desenlace a favor del primero era vital para las comunidades humanas que se servían de este ritual mágico. De ahí las frecuentes costumbres populares festivas de luchas rituales que encontramos en toda Europa en fechas relacionadas con primeros de febrero, primeros de mayo o finales de junio (37). La victoria de los cristianos, y consiguientemente el final del tributo, representan el final del invierno y el comienzo de un nuevo ciclo productivo.

Por esta razón la conmemoración leonesa del fin del tributo de las doncellas no acaba de encajar en la celebración del 15 de agosto. De hecho, las Cantaderas, al igual que las Móndidas o las Doncellas de Santo Domingo de la Calzada y de Sorzano, son en todo equivalentes a las mayas de las celebraciones del mes homónimo, una alegoría de la Primavera, una doncella virginal atrapada en el laberinto de la muerte que es rescatada del dominio del invierno previo combate entre el Señor de la Luz y el de la Oscuridad, y que ha de desposarse con el vencedor para dar comienzo a una nueva etapa de crecimiento. Obsérvese la fecha de celebración de las Doncellas de Santo Domingo de la Calzada y de Sorzano y las Móndidas sorianas, en evidente relación con festividades de santos asesinos de dragones: San Miguel el 8 de mayo, San Jorge el 23 de abril, San Felipe el 1 de mayo, San Romano el día de la Ascensión, Santa Marta el día de Pentecostés o el día del Corpus, etc. Incluso la conmemoración de la Batalla de Clavijo se realiza en relación con las fiestas de mayo. En la descripción mítica del enfrentamiento, Santiago, como Lug, aparece ante los oprimidos con caracteres que lo identifican con el sol del verano, montando un caballo blanco, y dirige la contienda contra las fuerzas del mal y del invierno, dando fin a un terrible tributo. «Cuando Lug vino desde la Tierra de los Vivos trajo consigo muchos regalos mágicos [...] Así equipado, apareció un día antes de la asamblea de los jefes de Dannan que se habían reunido para pagar su tributo a los enviados de los formorianos opresores; y cuando los Dannan lo vieron sintieron, como se ha dicho, que estaban contemplando el nacimiento del Sol en un día claro de verano. En lugar de pagar el tributo, ellos, bajo el liderazgo de Lug, atacaron a los formorianos...» (38).

¿Y por qué encontramos en León la celebración del fin del tributo de las 100 doncellas en agosto? Evidentemente por un traslado, de la misma manera que se trasladaron las danzas de cintas ejecutadas por las mayas a las fiestas patronales de agosto en Val de San Lorenzo, mientras que en otros lugares, como en las Islas Británicas, se siguen celebrando el primero de mayo. Ya expusimos anteriormente que existe una estrecha relación entre las fiestas de primero de mayo y las de primeros de agosto. De hecho, es altamente probable que una población observe las dos fiestas ya que ambas corresponden al mismo alineamiento solar, ambas son señaladas por la puesta o nacimiento del sol en el mismo punto del horizonte. Santa Mariña de Augas Santas celebra la Ascensión y el día de Santa Mariña el 18 de julio; Santa Marina de Luyego celebra su romería a primeros de mayo, y antaño también el día de la santa; San Romano, que se celebra el 9 de agosto, libró a la ciudad de Rouen del dragón el día de la Ascensión; Santa Marta, cuyo día es el 29 de julio, hizo lo propio con el dragón de la Tarasca en Tarascón, Francia, hazaña que se conmemora el día de Pentecostés, y en España el día del Corpus, etc.

Para finalizar, y como adelanto para un próximo capitulo, podemos preguntarnos por la localización de las Fuentes Amevi y el santuario erigido en honor de Diana, bien dentro del recinto del campamento, bien en el exterior, al sur y al norte del campamento, respectivamente. Ya se ha apuntado, que al menos las fuentes de las ninfas sugieren un culto más antiguo y autóctono. En mi opinión habría que buscarlos en lugares próximos que han demostrado haber tenido un significado sagrado para los astures, muy especialmente en La Candamia… pero ésta es otra historia.

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(1) GARCÍA Y BELLIDO, A., La legio VII Gemina Pia felix y los orígenes de la ciudad de León, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2008, Edición original: Boletín de la Real Academia de la Historia, Vol. 127, 1950, p.7

(2) PALAO VICENTE, J. J., Legio VII Gemina (Pia) Felix. Estudio de una legión romana, Ed. Universidad de Salamanca, Salamanca, 2006, p. 268


(3) MORILLO CERDÁN, A., Cultos militares y espacios sagrados en el campamento de la "Legio VII Gemina" en León, Gerión, nº 1, 2008, p. 389

(4) GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, M.L., VIDAL ENCINAS, J.L., Recientes hallazgos sobre el campamento de la legio VII Germina en León: la situación de los principia y la configuración de los latera praetorii, BSAA Arqueología: Boletín del Seminario de Estudios de Arqueología, nº. 71, 1, 2005 , p. 174

(5) GONZÁLEZ FERNÁNDEZ et al, op. cit., pp. 161-184

(6) «Y como la enumeración de cada una de ellas sería demasiado tediosa, diré sólo que la legión las llevará consigo, donde quiera que vaya, todo lo necesario para el servicio y que los campamentos tengan la fortaleza y lo propio de una ciudad fortificada» FLAVIO VEGECIO RENATO, Epitoma rei militaris, 2.25

(7) HELGELAND, J., Roman Army Religion, Aufstieg und Niedergang der römischen Welt II. 16.2, 1978, pp. 1490-1493, citado en ANDRÉS HURTADO, G., Los lugares sagrados: los campamentos militares, Iberia: Revista de la Antigüedad, nº 5, 2002, p. 139; «...el campamento, que se convierte en un microcosmos religioso que guarda evidentes paralelismos con Roma. lo que sirve a los soldados y oficiales para seguir sintiéndose vinculados simbólicamente con la ciudad». MORILLO CERDÁN, A., Cultos militares y espacios sagrados en el campamento de la "Legio VII Gemina" en León, Gerión, nº 1, 2008, p. 380

(8) POLIBIO, Historia, 6.31, 10

(9) HIGINIO GROMATICO, De Munitionibus Castrorum, 21

(10) MAGLI, G., On the orientation of Roman towns in Italy, Oxford Journal of Archaeology, 27, 1, 65

(11) ANDRÉS HURTADO, G., Los lugares sagrados: los campamentos militares, Iberia: Revista de la Antigüedad, nº 5, 2002, pp. 140-143; SALOM, C., El Auguraculum de la Colonia Tarraco: Sedes inaugurationis Coloniae Tarraco, Archivo Español de Arqueología, 79, 2006, pp. 69-87

(12) MORILLO, op. cit., p. 382

(13) MORILLO, op. cit, p. 383; Sobre el culto a montañas sagradas, el ara votiva a Zeus-Serapis-Iao de Quintanilla de Somoza y las inscripciones de Júpiter Óptimo Máximo de Luyego ver  GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, pp. 11-20

(14) MORILLO, op. cit., pp. 384-385

(15) Le ROUX, L’armée romaine et l’organisation des provinces ibériques d’Auguste a l’invasion de 409, Paris, 1982, p. 278; PALAO VICENTE, J. J., Legio VII Gemina (Pia) Felix. Estudio de una legión romana, Ed. Universidad de Salamanca, Salamanca, 2006, p. 402, citados en MORILLO, op. cit. p. 385

(16) MORILLO, op. cit., p. 386

(17) BARATTA, G., El culto di Mercurio nella penisola iberica, Collecció Instrumenta, 9, 2001, p. 89; «A Esculapio, dios de la medicina, se le invocaba en cualquier enfermedad. Salus se  relaciona con aguas curativas en once casos en Hispania. Isis está en relación con el  balneario de Caldas de Montbuy. No es totalmente seguro que hubiera un balneario en legio VII Gemina, aunque es muy  probable». BLAZQUEZ MARTÍNEZ, J.M., GARCÍA-GELABERT PÉREZ, M.P., Recientes aportaciones al culto de las aguas en la Hispania romana,  Espacio, tiempo y forma. Serie II, Historia antigua, Nº 5, 1992 (Ejemplar dedicado a: Termalismo Antiguo), p. 64

(18) CAMPOMANES, E., SÁNCHEZ-MORA, Mª.C., El abastecimiento de aguas en León en época romana, Tierras de León, nº 76, 1989, p. 64; MORILLO, op. cit., p. 387-38

(19) HERVÉS RAIGOSO, F., MEJIDE COMSELLE, G., O culto as ninfas nas termas de Lugo, Gallaecia, nº 19, 2000, pp. 187-196

(20) MORILLO, op. cit., p. 389

(21) «Es probable también que esta abundancia de de dedicatorias a las Ninfas de León sean un ejemplo de la existencia en la zona de de un culto asociado a alguna divinidad local, pues, aunque de origen romano, las Ninfas se prestaban fácilmente a ser identificadas y asimiladas a deidades locales relacionadas con aguas y fuentes» PALAO VICENTE, op. cit., p. 401

(22) GRAN-AYMERICH, J.G., ALMAGRO GORBEA, M., El estanque monumental de Bibracte (Mont Beuvray - Borgoña), Complutum, Nº Extra 1, 1991, pp. 196-197

(23) BROWN, F. Cosa: the making of a Roman Town, Ann Arbor, 1980; AVENI, A., CAPONE, G. Possible Astronomical Reference in the Urban Design of Ancient Alatri, Lazio, Italy. Archaeoastronomy 8, 1985, p. 12; MAGLI, G. The Acropolis of Alatri: astronomy and architecture. Nexus Network Journal – Architecture and Mathematics  8, 1, 2006, p. 5-16, citados en MAGLI, G., On the orientation of Roman towns in Italy, Oxford Journal of Archaeology, 27, 1, p. 64

(24) MAGLI, op. cit., pp. 63-71; GONZÁLEZ GONZÁLEZ, op. cit., pp. 199-202

(25) Los conceptos y modelos matemáticos que voy a utilizar pueden consultarse en GONZÁLEZ GONZÁLEZ, op. cit., pp. 211-220


(26) Tomo esta fecha de manera convencional


(27) MORILLO, op. cit., p. 390


(28) SILVER, M., Taking ancient mythology economically, Brill Academic Publishers, 1992, p. 219; TURCAN, R., The Gods of ancient Rome: religion in everyday life from archaic to imperial times, Routledge, 2000, p. 70

(29) GIARDINA, A., The Romans, University of Chicago Press, 1993, p. 267; FOWLER, W.W., The Roman Festivals of the period of the Republic, MacMillan, 1899, pp. 111-121

(30) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, op. cit., pp. 134-135

(31) FRAZER, J.G., La rama dorada. Magia y religión, Fondo de cultura económica, 1981 (1ª ed. 1890), pp. 25-26

(32) FRAZER, op. cit., pp. 23-28, 183; Sobre los binomios Diano-Diana, Jano-Jana, Júpiter-Juno remito a GONZÁLEZ GONZÁLEZ, op. cit., p. 132

(33) Para su determinación utilizo el software de simulación astronómica Cartes du Ciel

(34) ARIAS FERNÁNDEZ, A.I., Las Cantaderas o el tributo de las cien doncellas, Argutorio nº 15, 2005, p. 11

(35) «la fiesta de la Asunción de la Virgen en agosto desalojó a la fiesta de Diana». FRAZER, op. cit., p. 416

(36) 1601, julio, 16. León. (Ff. 38 v.- 43 r., f. 38 v.). AHML. Caja 44, libro nº 19), citado en ARIAS FERNÁNDEZ, A.I., Tradiciones y celebraciones en León: 1690-1700, Universidad de León, 2002, pp. 84-85

(37) ARIAS FERNÁNDEZ, A.I., Las Cantaderas o el tributo de las cien doncellas, Argutorio nº 15, 2005, pp. 12-14

(38) BRISSET, D.E., Imágenes del rapto de la doncella en rituales festivos ibéricos, Revista de Dialectología y Tradiciones Populares, Vol 58, No 2, 2003; GONZÁLEZ GONZÁLEZ, op. cit., pp. 85-96

(39) ROLLESTON, T., Myths and Legens of the Celtic Race, Forgotten Books (1º ed. 1911), p.73


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CRÉDITOS DE FIGURAS


(1) Sistema de Información Geográfica de Parcelas Agrícolas. SIGPAC

(2) Miguel Ángel González, 2011


(3) Miguel Ángel González, 2011

(4) Google Earth

(5) Figura romana de bronce representando a Mercurio, del Musée des beaux-arts de Lyon. Lambert Collection; bequest, 1850. Fotógrafo Marie-Lan Nguyen, 2010.

(6) Artemis (Diana) från Versailles, publicado en la 1ª(1876–1899), 2ª (1904–1926) o 3ª (1923–1937) edition of Nordisk familjebok

(7) Ayuntamiento de León

(8) Juan Carreño de Miranda, Santiago el Grande en la Batalla de Clavijo, 1660, Museo de Bellas Artes, Budapest

9 comentarios:

  1. Utilizando las ecuaciones de Meeus, puede comprobarse que el 29 de abril del 29 a.C. en el calendario gregoriano actual, equivale al 1 de mayo en el juliano. Esta fecha estaba consagrada a la madre de Mercurio, Maia Maiestas y esposa de Vulcano, y en ella el sacerdote de Vulcano sacrificaba en honor de la diosa. En este día también se rendía culto a los Lares.
    El 29 de agosto del 29 a.C. en el calendario gregoriano equivale al 21 en el juliano. En esta fecha se celebraba la importante fiesta de la Consualia, en honor de Consus. Su altar era desenterrado y limpiado y en él se ofrecían los primeros frutos de la tierra al dios.

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  2. «Maia: Hija de Atlas y Pleione, una de las Pleyades, madre de Hermes por Zeus. Los romanos la identificaron con una antigua diosa italiana de la primavera, Maia Maiestas (también denominada Fauna, Bona Dea, Ops), que era tenida como la esposa de Vulcano, y a quien el sacerdote del dios sacrificaba una cerda preñada en el primero de mayo» SEYFFERT, O., Dictionary of Classical Antiquities, ED. Henry Nettleship and J. E. Sandys, 1894, p. 372

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  3. Hola, Taliesin: Acabé de leer tu libro, la verdad es que estoy muy impresionado. Especialmente notable es la exposición sobre el calendario de ocho garndes fiestas. Respecto al emplazamiento astronómico de numerosos lugares leoneses solo cabe felicitarte por el trabajo desarrollado, con que solo tengas razón en un 10% toda esa labor merece la pena. Enhorabuena.

    Nicolás

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  4. «Celebraciones similares [a la de Las Cantaderas] han pervivido en San Martín del Rey Aurelio (Asturias), Betanzos y otros diversos lugares de Galicia. También en algunas aldeas de Soria, donde se conocen como “Las Mondidas”, o en Simancas (Valladolid) bajo el nombre de las “Siete Mancas”. En Sorzano, muy cerca de Clavijo, cada tercer domingo de mayo, se celebraba la procesión de las Cien Doncellas, que caminan, entre cánticos y danzas, desde el pueblo hasta la ermita de la Virgen del Roble, llevando ramas de acebo en las manos. Incluso en el área catalana, ajena, en principio, a este ciclo legendario, existen fiestas de doncellas en Bagá y otras villas; claro que, aquí, el rescate de las jóvenes cristianas se debe al conde Ramón Berenguer IV, y no a los monarcas astures [...] En Avilés existe una “Fuente de la Xana”, en memoria de la que allí se apareció a una hermosa joven que iba ser entregada a los moros en cumplimiento del tributo, a la cual dio poderes sobrenaturales, de forma que pudiera convertir a los soldados de Mauregato en corderos, y convencer al rey de que pusiera fin al humillante impuesto. En Rueda del Almirante (León), una antigua fuente que mana al pie de la fortaleza es conocida como “de las Cien Doncellas”, y otra del cercano Villanofar se llama “Fuente de los Moros”, igualmente en relación con la leyenda y la intervención del apostol Santiago, patrono local por cierto» SÁNCHEZ BADIOLA, J.J., En torno a Camposagrado. Leyenda, eruditismo y mitología heráldica en la Montaña Cantábrica, Visión Libro, 2008, pp. 276-277

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  5. Corpus Agrimensorum Romanorum, de Carulus Thulin, 1913: http://archive.org/stream/corpusagrimensor01thuluoft#page/n5/mode/2up

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    Respuestas
    1. El primer origen de los límites, como describió Varro, está en la disciplina Etrusca, porque los haurispices dividían el mundo en dos partes: la parte denominada "derecha" que cae al Norte e "izquierda", la que estaba en el sur, mirando [del este al] oeste porque el Sol y la Luna miraban en aquella dirección; similarmente algunos arquitectos han escrito que los templos deben mirar hacia el oeste. Los haurispices dividían la tierra con otra línea de norte a sur, y, desde el medio, denominaban el lado más alejado de la línea antica, y el cercano postica. Frontino, Corpus Agrimensorum Romanorum, compilados por Carl Thulin, Vol. 1, Fasc. 1, 1913, p. 10.20-11.8

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    2. A partir de esta base nuestros antepasados establecían evidentemente su sistema para medir la tierra. Primero dibujaban dos límites, uno de este a oeste, que denominaban decumanus, el otro de sur a norte, que denominaban kardo. Así, el decumanus dividía la tierra en "derecha" e "izquierda", el kardo en "este lado" y "allá" Frontino, Corpus Agrimensorum Romanorum, compilados por Carl Thulin, Vol. 1, Fasc. 1, 1913, p. 11.9-14

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    3. Así los límites son establecidos en base a un principio no desligado de la cosmología, ya que el decumani se dirigía de acuerdo con el curso del Sol, el kardines por el eje del mundo. De donde, en primer lugar, este sistema de medida fue establecido por el aprendizaje de los haurispices etruscos. Para ello dividían el mundo en dos partes de acuerdo con el curso del Sol, y llamaban "derecha" el área que caía hacia el norte e "izquierda" el área que caía hacia la parte sur de la Tierra. Ellos dibujaban otra línea desde el sur al norte, y nombraban desde la mitad que estaba más allá de la línea antica ("en frente"), y la que estaba en el lado cercano, postica ("detrás")...En este diseño los antiguos incluían áreas medidas de tierra con longitudes rectangulares. Primero, establecían dos límites: uno dirigido del este al oeste que llamaban duodecimanus porque dividía la tierra en dos partes y toda la tierra se denominaba así por esta; la otra estaba dirigida de sur a norte y se llamaba kardo por el eje del mundo. Higinio Gromático, Corpus Agrimensorum Romanorum, compilados por Carl Thulin, Vol. 1, Fasc. 1, 1913, p. 131.8-132.12


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