Presentación

¡Bienvenido!

En este blog iré presentando distintos temas, tanto históricos como más actuales, relacionados con este olvidado rincón del Noroeste.

Ahora mismo, el objeto principal de mi interés es el estudio de los antiguos lugares sagrados y sus pervivencias en nuestro patrimonio cultural y arqueológico. Este blog es la continuación del estudio etnoarqueoastronómico con marco geográfico en el valle alto de los ríos Duerna y Turienzo en la comarca leonesa de Maragatería cuyos resultados publiqué en el libro Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte. En este libro se sientan las bases sobre el origen y pervivencias de un calendario prehistórico basado en equinoccios, solsticios y fiestas de media estación, los fundamentos de la práctica astronómica antigua y el uso de los lugares de culto prehistóricos como calendario en el paisaje.

A la derecha puedes encontrar varias páginas con un índice temático que relaciona las distintas entradas publicadas clasificadas por temas, un índice geográfico que visualiza en un mapa los lugares estudiados, una página con enlaces a aplicaciones o utilidades de interés y una biblioteca con libros y artículos digitalizados sobre temas tales como Arqueología, Astronomía, Arqueoastronomía, Historia de las Religiones, Tradición Popular, Historia, etc.

Si deseas corregir, matizar, opinar o pedir más información sobre lo aquí apuntado, te animo a participar.

jueves, 22 de marzo de 2012

Valerio del Bierzo, la Provincia Asturiense y el santuario pagano de San Félix

INDÍGENA DE LA PROVINCIA ASTURIENSE

Los lectores más avezados de este blog sabrán que su nombre se debe a Valerio del Bierzo, un importante ermitaño, probablemente berciano, del siglo VII, que en su autobiografía se identifica como “asturiensis prouinciae indigena” o ”indígena de la provincia asturiense”. La meción a “indígena” indica la idea de permanencia y unión a una tierra generación tras generación, mientras que “provincia” en su sentido más clasico y conocido, indica un territorio fuera de Italia, bajo gobierno, posesión y tributo romanos. En lengua de los cristianos pasó de departamento asignado a un magistrado a designar una demarcación geográfica dependiente de un obispo metropolitano. En época visigoda se observa un sentido ambiguo del término, que incluye también el concepto de región, pues de otro modo no sería explicable el elevado número de provincias en que divide el solar visigodo: Lusitania, Gallaecia, etc.(1) El dato tiene importancia pues apoya la vigencia de una región astur extendida al norte y al sur de la Cordillera Cantábrica muy poco antes de la invasión procedente del norte de África en el 711. A partir de este momento las referencias a los astures se limitarán al norte de la Cordillera en un proceso apasionante y oscuro que sugiere la existencia de distintos partidos de élites locales en competencia.

Vamos a dejar que sea Sánchez Badiola quien nos detalle esta cuestión:

«Una vertiente distinta del problema es la coincidencia o no de la diócesis sueva de Astorga con el conventus. El Parochiale suevorum, al que ya nos hemos referido, lleva los límites diocesanos por oriente hasta León, Coyanza, Benavente y Zamora. Menos clara es la situación al norte de la Cordillera Cantábrica, donde la mención únicamente de la parroquia de Pesicos parece demostrar que el área centro-oriental de Asturias quedaría por entonces fuera del control suevo, quizá por tratarse del país de los rebeldes ruccones. Por el suroeste, Sanabria, Calabaças Maiores, Cassavio-Casayo, Valdeorras y Tribes pertenecen ahora a la sede orensana, mientras que Carioca-Quiroga lo hace a la de Lugo. Parece claro que el objeto de esta reorganización fue reforzar el papel de la Galicia centro-oriental en detrimento de Astorga, cuya condición metropolitana se reparte entre Lugo y Braga, ciudad esta que la mantendrá en lo sucesivo, tras la ocupación visigoda de Galicia. Otra cosa es hasta que punto esta remodelación afectó al distrito civil de Asturia, que ya hemos dicho, algunos presumen coextensivo al diocesano.
«En cuanto a estatus del territorio, las fuentes utilizan tres términos diferentes: conventus, regio y prouincia. Hidacio se refiere en algunos pasajes de su obra a los Conventus Asturicensis y Lucensis, y san Isidoro los considera forma “vulgar” de referirse a las regiones. Tal equiparación es rechazada por algunos autores, pues la división provincial de Diocleciano habría puesto fin a los conventos jurídicos, y las referencias isidorianas no pasarían de ser definiciones eruditas basadas en los clásicos, y no realidades coetáneas. Sin embargo, la aparición del término en Hidacio avala la tesis de su mantenimiento en el noroeste español en los inicios del periodo suevo, aunque no así hasta época visigoda. Pero las referencias del Hispalense tampoco han de echarse en saco roto. Según él, la vieja Provincia Gallaecia estaría subdividida, como las demás,e n lo que denomina regiones, que no cabe entender como ocurrencia suya, pues se trata de una figura conocida por otras fuentes de la época, aunque pueda discutirse su funcionalidad real, fuera meramente geográfica, o, como creemos, de tipo militar y fiscal, quizá previas a su constitución provincial [...]
«La conversión en provincia del distrito astur se produjo algún tiempo después de la conquista visigoda del territorio, según sostiene García Moreno. Se basa para ello en dos testimonios coetáneos: las ocho provincias en que, según el Anónimo de Rávena, se dividía la Hispania de su tiempo (siglo VII), y la presentación que san Valerio hace de si mismo como indignissimus peccator Asturiensis prouincie Indigena, argumento que, aún puesto en tela de juicio debido a la ambigüedad que a veces muestra el término provincia, es fiable, por cuento Valerio distingue muy precisamente entre ésta y otras divisiones administrativas. Por otra parte, Valerio aporta la única información acerca de sus límites: al referir la fundación del monasterio de Visuña, el anacoreta lo sitúa inter Bergidensis territorii et Galletie prouintie confines, de lo que se deduce que El Bierzo no pertenecía a la provincia galaica, sino a la astur, y que ambas iban a lindar en la ribera del Selmo-Visuña. A todo ello suma un dato clave: al VIII Concilio de Toledo asisten seis duques, mientras que al XIII acuden ocho, lo que demostraría la aparición entre eos años (653-683) de dos nuevos ducados: Asturia y cantabria. aún así, reconoce la posible mayor antigüedad de ambos distritos, dado que el Anónimo parece utilizar datos de épocas anteriores, y que el padre de Fructuoso es un duque con intereses en El Bierzo»(2).

EL SANTUARIO PAGANO DE SAN FÉLIX

Valerio es un personaje realmente curioso. Vamos a dejar que nos cuente él parte de sus vivencias, concretamente aquellas que aquí nos interesan relativas a la pervivencia de cultos precristianos en pleno siglo VII. El Ordo Qverimonie Prefati Discriminis ó Historia de las Lamentaciones por las Mencionadas Desdichas comienza:

«Hace ya mucho tiempo, yo, indigno pecador, natural de la provincia asturiense, entretenido en mi edad juvenil con aspiraciones mundanas, pretendiendo beneficios terrenos, dedicado a disciplinas vacías, me dejé llevar en medio de las tinieblas del rastrero mundo de los cuidados de todo aquello, cuando de repente, tocado por el deseo de la gracia divina de alcanzar los rudimentos de la santa vida de religión...»(3) se retiró a Compludo. Pero aquel retiro no le satisfizo, así que buscó un nuevo lugar en el que instalarse y profundizar espiritualmente:

«Impelido por la necesidad, entre la ciudad de Astorga y Castro Pedroso, en mi huída al desierto, encontré un terreno a juego con la dureza y maldad de mi corazón, lugar pedregoso consagrado a Dios, situado en la cima de un monte, lejos de toda vivienda humana, reseco con la avidez de inmensa esterilidad, carente hasta de maleza, sin el verdor ameno de unos árboles, ni atractivo por abundante hierba, azotado en fin por todas partes por ráfagas incesantes de terribles vientos, y acosado por frecuentes tormentas que arrojaban trompas de agua, y más aún con nieve duradera, dominado por los rigores continuos de un frío intolerable»(4).

Allí debía haber una iglesia consagrada a San Félix, y un presbítero, de nombre Flaíno, a su cargo. Entre ambos se fragua una profunda enemistad, posiblemente debida a la competencia por las limosnas de los fieles. Dice Valerio, “perturbado por las maquinaciones de Flaíno”, «Confiado luego en el poder de la virtud divina, me refugié en un lugar de antigua soledad, que yo buscaba. Mientras permanecí allí aislado un cierto tiempo, ni aún así descansó en mi persecución aquel mal sacerdote [...] Desgraciado por la frecuente atrocidad de unos ladrones, y humillado hasta la muerte por las injurias de diversos escándalos, cuando casi vivía sin ánimos, se enteraron de todo unos cristianos muy fieles y corriendo al punto a mi lado, sin que yo los buscase porque ya deseaba mi muerte, me arrancaron de este peligro mortal, y me llevaron a una capilla dedicada a unos santos, en el propio Castro Pedroso, en una finca llamada Ebronanto»(5).

Allí, agobiado por la presencia de gente «decidí resueltamente encerrarme en un chamizo junto al santo altar, para no necesitar más para mi quietud..(6). Ricimiro, dueño de aquella finca, destruyó su habitáculo, erigió una iglesia e intentó ordenarle presbítero de ella, lo que rechazó(7). Murió Ricimiro y un tal Justo fue ordenado presbítero. Era detestado por Valerio, al que acusaba de envidia y de practicar ritos paganos «luego, tranquilizando al fin tan loco ensañamiento, cambió el sentido de su locura, y olvidado del orden que tan inadecuadamente había recibido, se pasó a dar vueltas, según costumbres del vulgo, en modos propios de la obscena lujuria del teatro, mientras volviendo los brazos de un lado a otro, juntando los pies aquí y allá de modo lascivo, girando en una danza de pasos insinuantes, y moviendo los pies en el aire, en tanto que entonaba en vergonzosa cantinela unos cantos temibles por su maldad y desvergüenza»(8).

La casa de la que participaba, fue arrasada y destruida por el rey. Durante 20 años penó y junto al castillo de Rupiana, había un monasterio fundado por San Fructuoso, donde permaneció hasta su muerte(9).

Más jugosa es su nueva explicación, en Replicatio Sermonum a Prima Conversione ó Nueva Explicación de lo Contado desde mis Primeras Penitencias:

«Habiendo contado lo referente a mis primeras penitencias, voy a narrar nuevamente, continuando el mismo orden, mi desolación por la persecución del enemigo que siguió a la conversión ya contada, pero también mi consolación por la ayuda clementísima del Señor.
«Como en lo alto de un elevado monte de necia locura de sacrílega ceguera seguía manteniendo impía y torpemente templos consagrados a los demonios, según los ritos de los paganos, al fin tan vergonzosa obscenidad fue destruida por obra de los fieles cristianos, y con la ayuda del Señor todopoderoso fue construida allí mismo una iglesia con el título del mártir San Félix [...] Este lugar, aunque como ya he contado, es de suma penuria, carente de todo, goza, por la integridad de fe de los que allí hacen sus oraciones, que estas sean rápidamente escuchadas»(10).

Es decir, Valerio abandonó Compludo y se dirigió a lo alto de un monte, probablemente cercano, donde había existido recientemente un santuario pagano que fue destruido por los cristianos y que fue cristianizado con la construcción de una iglesia con la advocación de San Félix, que había muerto martirizado en Gerona, el 1 de agosto del año 304, día que le corresponde en el santoral y que parece un intento de adaptación de la fiesta de media estación que denominamos Lugnasad, el día de la “Asamblea de Lug”.

Continía relatando Valerio que se fue a vivir a la cima de este monte, donde era visitado por algunos, que se le encomenaban, y se encargaba de la formación de sus hijos. Al lado del monte pasaba un camino público. Entonces Valerio nos relata una historia, el conocido “sueño de Teodora” que parece claramente la apropiación de un mito pagano asociado al antiguo lugar de culto, y a la que da un uso bastante interesado.

Dice Valerio que una señora, de nombre Teodora, se olvidó de pagarle. Un día le fue revelado que subiera con su marido e hijos a San Félix. Haciéndolo así, en el camino público que se encuentra al pie del monte un toro con un solo cuerno le ensartó en el omoplato y dejó la punta clavada en la carne. «En eso apareció un hombre resplandeciente como si viniese de la iglesia de san Félix por el descampado: su rostro refulgía como el sol, y sus vestidos más brillantes que la nieve. Se acercó a ellos como que no sabía nada, y les hizo esta pregunta “¿Qué os pasa, buena gente? ¿Cuál es la causa de vuestra trsiteza?” Entonces le mostraron la terrible herida, y le dijeron “Mirad señor, qué desgracia ha sucedido. Se nos muere la mujer, y no podemos hacer nada por ella”. Les respondió “¿Sois tantos y no podéis ayudarla?¿Qué me daréis si yo lo arreglo, tocándola con mi mano?” Todos dijeron a una: “Si quieres hacernos el favor, puedes; porque es tan grande la claridad gloriosa de tu santidad, que nada te será imposible de conseguir”.
«Entonces se arrodilló junto a ella y le dijo: “No te ayudaré, si no me juras que antes de ir al Bierzo [Bergidum] me has de hacer el manto de saco que prometiste al venerable Valerio. Ella le preguntó “Señor, tú ¿Quién eres?” Y él respondió:”Yo soy el de San Félix”. Entonces ella conmovida por el espanto, y dominada por el dolor, volviendo sus ojos en dirección a la iglesia de San Félix, dijo: “Por mi bendito San Félix, que si ahora mismo me dejas sana, al punto comenzaré a hacerlo”. Oído esto, con sólo dos dedos extrajo del cuerpo de ella el pitón del animal que tenía clavado, y lo tiró lejos. Y poniendo su mano sobre la herida dijo: “Estás salvada. Y si haces lo prometido, irás en paz al Bierzo, y volverás con bien de allí. Si te descuidaras en hacerlo, allá tú.»(11).

Aquí, cuando el traductor menciona el Bierzo está confundiendo el territorio con el nombre de la ciudad que le dio nombre: Bergidum. Según Francisco José Udaondo, «En los escritos valerianos, esta ciudad [Bergidum] aparece citada doblemente en relación con la familia de la matrona Teodora, posiblemente una familia local cristiana, y preocupada por la educación de sus hijos. Cabe la posibilidad que esta familia ejerciese el patronazgo sobre la basílica de San Félix, oratorio al que acuden para pedir protección al mártir gerundense antes de ir a Bergidum a celebrar la vendimia. Esta celebración está asociada al calendario agrícola y representa el final de la estación recolectora, con lo que podemos fácilmente vincularla a un elenco de tradiciones de índole pagana que todavía se mantenían muy vivas en las zonas rurales, recientemente cristianizadas, caso del Bierzo en esta época»(12).

El relato mítico de fondo es el que ya conocemos sobre la renovación, o recreación estacional del mundo, del combate eterno y periódico entre el dios solar y joven del verano contra el dios lunar y viejo del invierno sobre el que nos hemos detenido en los distintos capítulos de la serie Quién es el dios Teleno. El causante del daño es un toro asesino, animal que como ya hemos visto es belicoso, agresivo, símbolo de fertilidad y cuyos cuernos simbolizan los del cuarto lunar, identifica frecuentemente al dios viejo. San Félix, al contrario, se manifiesta como luz curativa, como vencedor del mal. Como Lug, se manifiesta refulgente como el sol: «Y la gente no llevaba mucho tiempo reunida cuando vieron las filas de una gloriosa armada que venía desde la llanura desde el este hacia ellos; y un hombre joven venía al frente, destacado respecto al resto, y como el sol que se pone era el esplendor de su rostro y de su frente; y no había quien fuera capaz de mirar a su cara por la grandeza de su esplendor [...] Y el era Lug Lamhfada [es decir, Lug el de los brazos largos o manos grandes y de furiosos golpes] [...] y tan brillante como el sol de un día seco de verano era la constitución de su cara y su frente cuando se quitó el casco»(13).

Es también un dato relevante el que utilice precisamente sus manos para curar, atributo como hemos visto del dios joven del sol y símbolo mismo del Sol.

SU PERSECUCIÓN Y RETIRO EN EL MONASTERIO RUPIANENSE

Durante el retiro de Valerio en aquel monte murió un pobre hombre que se había comprometido a quedar con él durante el invierno, lo cual demuestra la crudeza del paraje. Vino después un joven llamado Juan que se quedó con Valerio como compañero(14). Posteriormente, atacaron unos ladrones y Juan, malherido, tuvo que regresar a su lugar de origen. Valerio fue llevado por unos cristianos. «En cuanto él recuperó la perdida salud, e intentó, como antes, prestarme las atenciones de siempre, la ira celosa del diablo endureció el corazón de unas malas personas, para que no se le permitiera en lo sucesivo hacerme compañía.
«Y cuando yo, según mi narración anterior, fui llevado, con la guía del Señor, al mismo lugar de antes, a la celda de San Fructuoso, a él no le dejaron estar allí, y como cuando yo bajé del monte, él se fue de allí y con él gran número de gente, con el estiercol de los animales que traía la concurrencia comenzó a nacer la hierba; pero poco después, un fuego que venía del desierto prendió la hierba, y quemó todos los refugios y la misma iglesia.
«Tras esto, el Juan del que estoy hablando, con la ayuda de Dios en la falda de aquel monte, por la parte de abajo, construyó un nuevo monasterio, en el que el obispo aún contra su voluntad lo ordenó presbítero»(15).

La iglesia original de San Félix desapareció consumida por el fuego, y se edificó una nueva en un nuevo emplazamiento, en la falda de aquel monte sagrado para los antiguos astures. En los próximos capítulos estudiaremos distintas propuestas sobre su emplazamiento aunque, ya aviso, sin solución definitiva. Vamos a dejar aquí, de momento, las peripecias de nuestro Valerio indígena asturiense. Volveremos a hablar de él en otro momento, cuando tratemos sobre su retiro en el monasterio fundado por Fructuoso.

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(1)UDAONDO,F. J., Las entidades geográficas en las obras de Valerio del Bierzo, Helmántica, nº 145-146, pp. 207-209

(2) SÁNCHEZ BADIOLA, J. J., Las armas del reino y otros estudios de historia leonesa, Breviarios de la Calle del Pez, 2004, pp. 94-98

(3) VALERIO DEL BIERZO, Ordo Qverimonie Prefati Discriminis ó Historia de las Lamentaciones por las Mencionadas Desdichas, en DIAZ Y DIAZ, M. C., Valerio del Bierzo. Su persona. Su obra, Centro de Estudios e Investigación “San Isidoro”, Caja España de Invsersiones, Archivo Histórico Diocesano, León, 2006, p. 249

(4) VALERIO DEL BIERZO, Ordo Qverimonie Prefati Discriminis ó Historia de las Lamentaciones por las Mencionadas Desdichas, en DIAZ Y DIAZ, M. C., Valerio del Bierzo. Su persona. Su obra, Centro de Estudios e Investigación “San Isidoro”, Caja España de Invsersiones, Archivo Histórico Diocesano, León, 2006, p. 249

(5) VALERIO DEL BIERZO, Ordo Qverimonie Prefati Discriminis ó Historia de las Lamentaciones por las Mencionadas Desdichas, en DIAZ Y DIAZ, M. C., Valerio del Bierzo. Su persona. Su obra, Centro de Estudios e Investigación “San Isidoro”, Caja España de Invsersiones, Archivo Histórico Diocesano, León, 2006, p. 253

(6) VALERIO DEL BIERZO, Ordo Qverimonie Prefati Discriminis ó Historia de las Lamentaciones por las Mencionadas Desdichas, en DIAZ Y DIAZ, M. C., Valerio del Bierzo. Su persona. Su obra, Centro de Estudios e Investigación “San Isidoro”, Caja España de Invsersiones, Archivo Histórico Diocesano, León, 2006, p. 255

(7) VALERIO DEL BIERZO, Ordo Qverimonie Prefati Discriminis ó Historia de las Lamentaciones por las Mencionadas Desdichas, en DIAZ Y DIAZ, M. C., Valerio del Bierzo. Su persona. Su obra, Centro de Estudios e Investigación “San Isidoro”, Caja España de Invsersiones, Archivo Histórico Diocesano, León, 2006, pp. 257-259

(8) VALERIO DEL BIERZO, Ordo Qverimonie Prefati Discriminis ó Historia de las Lamentaciones por las Mencionadas Desdichas, en DIAZ Y DIAZ, M. C., Valerio del Bierzo. Su persona. Su obra, Centro de Estudios e Investigación “San Isidoro”, Caja España de Invsersiones, Archivo Histórico Diocesano, León, 2006, p. 265

(9) VALERIO DEL BIERZO, Ordo Qverimonie Prefati Discriminis ó Historia de las Lamentaciones por las Mencionadas Desdichas, en DIAZ Y DIAZ, M. C., Valerio del Bierzo. Su persona. Su obra, Centro de Estudios e Investigación “San Isidoro”, Caja España de Invsersiones, Archivo Histórico Diocesano, León, 2006, pp. 265-267

(10) VALERIO DEL BIERZO, Replicatio Sermonum a Prima Conversione ó Nueva Explicación de lo Contado desde mis Primeras Penitencias, en DIAZ Y DIAZ, M. C., Valerio del Bierzo. Su persona. Su obra, Centro de Estudios e Investigación “San Isidoro”, Caja España de Invsersiones, Archivo Histórico Diocesano, León, 2006, pp. 281-283

(11) VALERIO DEL BIERZO, Replicatio Sermonum a Prima Conversione ó Nueva Explicación de lo Contado desde mis Primeras Penitencias, en DIAZ Y DIAZ, M. C., Valerio del Bierzo. Su persona. Su obra, Centro de Estudios e Investigación “San Isidoro”, Caja España de Invsersiones, Archivo Histórico Diocesano, León, 2006, pp. 285-289

(12) UDAONDO, F. J., Las entidades geográficas en las obras de Valerio del Bierzo, Helmántica, nº 145-146, pp. 220-221

(13) Aided Chloinne Tuireann. El Destino de los Hijos de Tuireann, editado por Society for the Preservation of the Irish Language, with notes, translation, and complete vocabulary by Richard O Duffy, 1901, pp. 70-71, 82-84

(14) VALERIO DEL BIERZO, Replicatio Sermonum a Prima Conversione ó Nueva Explicación de lo Contado desde mis Primeras Penitencias, en DIAZ Y DIAZ, M. C., Valerio del Bierzo. Su persona. Su obra, Centro de Estudios e Investigación “San Isidoro”, Caja España de Invsersiones, Archivo Histórico Diocesano, León, 2006, pp. 291-293

(15) VALERIO DEL BIERZO, Replicatio Sermonum a Prima Conversione ó Nueva Explicación de lo Contado desde mis Primeras Penitencias, en DIAZ Y DIAZ, M. C., Valerio del Bierzo. Su persona. Su obra, Centro de Estudios e Investigación “San Isidoro”, Caja España de Invsersiones, Archivo Histórico Diocesano, León, 2006, p. 291

jueves, 15 de marzo de 2012

Evaluación estadística de observatorios astronómicos prehistóricos

Supongo que algún lector de mi artículo anterior, los monumentos megalíticos de Acebedo, habrá pensado, y con razón: “¡con todos los picos que hay, alguno tiene que caer en algún solsticio, lunasticio o demás!”.

En el capítulo 25 de Teleno. Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte, planteaba la necesidad de un análisis estadístico que valorara la intencionalidad del uso astronómico de un conjunto de monumentos y que una de las técnicas consiste en acumular las declinaciones de muchos monumentos para detectar la aparición de picos, es decir, casos repetidos de determinadas declinaciones que implicaría un propósito astronómico consistente. Para ello me servía de un estimador de función de densidad de probabilidad basado en un núcleo gausiano(1). Para más detalles os remito al libro. Sin embargo, ¿qué podemos hacer para realizar la evaluación de un caso aislado? Una aproximación podría ser la descrita por G. Rosenfeldt en su artículo A statistical method of evaluating megalithic observatories(2). Ahí presenta una fórmula propuesta por R. Müller(3):


donde
P es el número de direcciones astronómicamente significativas
M es el número de coincidencias dentro del margen de error ±dAz
N = 360 / 2 dAz
S es el número de marcas en el horizonte

La probabilidad de M o más coincidencias por casualidad es:


No he podido implementarla en Excel porque maneja unas cifras que exceden sus límites así que podéis encontrarla en una tercera pestaña de mi programa que, supongo, ya conocéis.

En nuestro caso particular, consideraremos 18 direcciones significativas, las correspondientes a la salida y puesta del Sol en solsticios de verano e invierno, equinoccio y las fiestas de media estación de verano e invierno, y de la Luna en los lunasticios mayor y menor, al Norte y al Sur. Asimismo, dAz = 1º.

Vamos a aplicar ahora esta evaluación estadística a los monumentos megalíticos de Acebedo que estudiamos en un artículo anterior. Comenzaremos por los círculos de piedras de Prao Escobio.

WTC1PE = W(2, 8) = 18,43%
WTC2PE = W(1,6) = 57,71%

que significa que la probabilidad de que el potencial astronómico del primer circulo de piedras de Prao Escobio se deba simplemente a la casualidad es de algo más del 18% mientras que la del segundo es de casi 58%. Sin embargo, la probabilidad de que el significado astronómico del conjunto formado por los dos anillos pétreos se deba meramente a la casualidad es

WTPE = WTC1PE x WTC2PE = 10,64%

Y ello sin considerar que el hecho de reutilizar un mismo referente del horizonte con distintos resultados debería reducir la probabilidad de un conjunto de alineamientos casual.

En cuanto a los túmulos de Acebedo, ya vimos cómo resolvíamos la aparente ausencia de significado astronómico del segundo túmulo, al constatar su proximidad respecto al túmulo 1 y la posibilidad de este sirviera como punto de mira para señalar la salida/puesta de la segunda estrella más brillante de la Cruz del Sur respecto al Pico Mediodía. No veo cómo considerar esta circunstancia en la evaluación estadística, así que vamos a considerar únicamente los alineamientos lunisolares:

WTT1A = WT(2, 19) = 59,32%
WTT2A = WT(1, 19) = 87,95%
WTT3A = WT(2, 13) = 38,14%
WTT4A = WT(3, 20) = 32,11%

La probabilidad de alineamientos casuales del conjunto de los 4 túmulos de Acebedo sería:

WTA = WTT1A x WTT2A x WTT3A x WTT4A = 6,39%

Y si además consideramos el que supongo también túmulo prehistórico sobre el que se construyó la Torre de San Nicolás como parte integrante del conjunto:

WTTTSNA = WT(3, 20) = 32,11%
WTA = WTT1A x WTT2A x WTT3A x WTT4A x WTTTSNA = 2,05%

Por supuesto, y como ya supondrás, ni una alta probabilidad de que sea casual un conjunto de alineamientos astronómicos en un lugar implica necesariamente que este realmente fuera casual, ni una baja probabilidad demuestra que sea intencionado.

El etnografo Alexander Stephen constató a partir de 1870 que los indios Hopi de Arizona se servían de la observación de los puntos de salida y de puesta del sol en el horizonte para regular su calendario festivo y agrícola. Sin embargo, y como señala Clives Ruggles «Muchas fechas importantes del calendario solar de los Hopi eran marcadas por insignificantes marcas en el horizonte, mientras que otras muchas marcas más conspicuas no se utilizaban»(4). Si evaluaramos con el procedimiento anteriormente descrito la casualidad de estos alineamientos, tendríamos que trabajar con valores S bastante más elevados resultando valores de WT iguales o próximos al 100%, y sin embargo sabemos con certeza que disponían de ciertas estaciones desde las observaban el ciclo solar para regular su calendario.

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(1) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, pp. 267-282

(2) ROSENFELDT, G., A statistical method of evaluating megalithic observatories, Archaeoastronomy nº 7, Journal for the History of Astronomy, XV, 1984, pp. S111-S118

(3) MÜLLER, R., Zur Frage der astronomischen Bedeutung der Steinsetzung von Odry, Mannus, XXVI, pp. 289-309

(4) RUGGLES, C.L.N., Ancient astronomy: an enciclopedia of cosmologies and myth, ABC-CLIO, 2005, pp. XX, XXIV, 59-61, 115-117, 186-188

domingo, 11 de marzo de 2012

Los monumentos megalíticos de Acebedo



El año pasado me puse en contacto con Miguel Valladares Álvarez, estudioso y divulgador del patrimonio megalítico de la Montaña de Riaño, quien muy amablemente me proporcionó información muy detallada sobre los monumentos locales que ha estudiado y divulgado en artículos en la Revista Comarcal Montaña de Riaño o en la web http://www.villadeacebedo.com: Megalitismo en la Montaña de Riaño, en la Revista Comarcal Montaña de Riaño nº 24, Prehistoria de la Montaña de Riaño. La Uña, Acebedo, Vega de Lloso, en la Revista Comarcal Montaña de Riaño nº 26, Prehistoria de la Montaña de Riaño, Megalitismo en la Montaña de Riaño. También a él se han referido algunos artículos en el Diario de León: Túmulos de hace 4.000 años yacen olvidados a 300 metros de Acebedo, Aparecen dos monumentos megalíticos en una majada de la Montaña de Riaño y Los tesoros megalíticos de Riaño.


En este artículo voy a estudiar el círculo de piedras de Prao Escopio que está acompañado por otro más pequeño que rodea aparentemente un túmulo, y cinco túmulos muy próximos al pueblo de Acebedo, siendo uno de ellos uno que no ha sido considerado como tal hasta ahora, sobre el cual está construida la torre de la iglesia de San Nicolás de Bari.

Vista satelital de los dos círculos de piedras de Prao Escobio en Acebedo
Círculo de piedras 1 de Prao Escobio de Acebedo

Detalle del círculo de piedras 1 de Prao Escobio de Acebedo
Círculo de piedras 2 de Prao Escobio de Acebedo
Detalle del círculo de piedras 1 de Prao Escobio de Acebedo
Detalle del círculo de piedras 1 de Prao Escobio de Acebedo
Vista desde el círculo de piedras 1 de Prao Escobio de Acebedo
Vista desde el círculo de piedras 1 de Prao Escobio de Acebedo hacia Peña Santa
Túmulo 1 de Acebedo
Túmulo 2 de Acebedo
Túmulo 3 de Acebedo
Túmulo 4 de Acebedo
Vista desde el túmulo 2 de Acebedo hacia Pico Yordas
Vista desde el túmulo 3 de Acebedo hacia el Pico Mediodía
Vista desde el túmulo 3 de Acebedo hacia Pico Lázaro y Pico Cuesta Rosa
Vista desde el túmulo 2 de Acebedo hacia Pico Cuesta Rosa y Mampodré
Vista hacia Pico Tronisco y Pico del Lago desde el túmulo 2 de Acebedo
La Corona de Acebedo
Cota Real
Cuesta Rosa
Vista de Cota Real desde el túmulo 4 de Acebedo
Escena de Acebedo
Torre de San Nicolás de Acebedo
Torre de San Nicolás de Acebedo
Vista desde la Torre de San Nicolás hacia Cota Real
Vista desde la Torre de San Nicolás hacia Pico Pandial
Vista desde la Torre de San Nicolás hacia la Peña del Águila
Vista desde la Torre de San Nicolás hacia el Pico Mediodía
Vista desde la Torre de San Nicolás de Acebedo hacia Pico de Cuesta Rosa
Vista desde la Torre de San Nicolás de Acebedo hacia Mampodré
Vista desde la Torre de San Nicolás de Acebedo hacia Peña Ten
En la Tabla 1 están tabulados los códigos identificadores, denominaciones y coordenadas (latitud, longitud y altitud) de estos lugares como puntos de observación y de los puntos destacados del paisaje desde cada uno de ellos que pueden ser utilizados como referencias en el paisaje. En la Tabla 2 se recogen las declinaciones astronómicas, con corrección de la refracción atmosférica, desde los dos círculos de piedra de Prao Escobio, mientras que en la Tabla 3 están las referidas a los túmulos de Acebedo. En la Tabla 4 se realiza la validación de los alineamientos solares y lunares reconocidos.




No me he intentado reconocer algún eje en el conjunto de los dos anillos de piedras de Prao Escobio, como suele ser habitual en el estudio del potencial astronómico de este tipo de monumentos en las Islas Británicas(1). Puede que lo intente en otra entrada. En su lugar he preferido analizar su relación con el paisaje. Se trata de dos elementos muy próximos por lo que resulte muy interesante constatar que se produzcan dos alineamientos astronómicos significativos con un referente del paisaje muy próximo, que es el que he denominado Cuerno Izquierdo desde los centros de los dos círculos de piedras en las fiestas de media estación invernales y en el lunasticio menor sur. Quiero advertir al lector que me ha resultado especialmente difícil estimar las coordenadas de los referentes que he denominado Cuerno Izquierdo, testa y Cuerno Derecho y que cualquier pequeña variación en estas coordenadas, introduce un cambio importante en la declinación calculada. He intentado es riguroso. También ser produce un alineamiento desde el centro del primer círculo con la cumbre aparente de Peña Cuadrada en el solsticio de invierno.

En cuanto a los túmulos, observamos que el primero subraya el acontecimiento de las fiestas de media estación y del solsticio invernales mediante alineamientos solares con la Peña del Águila y Pico Cuesta Rosa; que el tercero parece especializado en alineamientos en los lunasticios: mayor Sur con Pico Yordas, menor Sur con Pico Cuesta Rosa y mayor Norte con La Corona; que el cuarto se relaciona con la intersección del solsticio invernal con la Peña del Águila y el estival con Cota Real ‒que desde el resto de los túmulos tiene forma puntiaguda‒ y que el túmulo de la torre de San Nicolás evidencia un alineamiento en el solsticio de invierno con el Pico de Todos los Vientos que podría estar en consonancia con la advocación de San Nicolás ‒6 de diciembre‒, el lunasticio menor Sur con la Peña del Águila y el equinoccio con Pico Pandial. En definitiva, observamos que todos estos alineamientos solares y lunares se concentran en la Peña del Aguila, Pico de Cuesta Rosa, Pico Yordas, Pico de Todos los Vientos, Pico Pandial y Cota Real, y especialmente los dos primeros.

Este análisis hace patente que el segundo túmulo no presenta ningún alineamiento solar o lunar excepto el que comparte con el cercano túmulo 1 en el solsticio de invierno con la Peña del Águila. Esta aparente ausencia de utilidad astronómica puede resolverse si consideramos una posible relación espacial entre ambos túmulos: el primero observado desde el segundo podría señalar un punto del horizonte muy especial: el Pico Mediodía. Como su nombre, curiosamente, indica, está orientado desde el segundo túmulo hacia el Sur, de modo que habrá alguna estrella con una declinación máxima que en alguna época del año sea visible en el cielo brevemente, circunstancia se produce con Beta Crux sobre el 2500 a.C. con una declinación aproximada de -36º, alineamiento estelar que ya nos resulta extraño pues ya fue reconocido por Michael Hoskin en las taulas menorquinas con cronologías que parten del segundo milenio a.C.(2) y por mi en algunos alineamientos de marcas en rocas en Maragatería con cronologías sobre el 2400 a.C.(3)


Vista desde el túmulo 2 de Acebedo hacia el túmulo 1 que señala al Pico Mediodía

Hay una revisión de este artículo en este enlace: El crómlech de Acebedo.

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(1) THOM, A., Megalithic Sites in Britain, Oxford University Press, Oxford, 1967; RUGGLES, C.L.N., Astronomy in prehistoric Britain and Ireland, Yale University Press, 1999

(2) RUGGLES, C.L.N., Ancient astronomy: an enciclopedia of cosmologies and myth, ABC-CLIO, 2005, pp. 417-418; HOSKIN, M., Orientations of dolmens of Western Europe, Complutum, Nº 20, 2, 2010, pp. 171-172

(3) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, p. 226-232, 269, 273

jueves, 1 de marzo de 2012

El círculo megalítico de Cobrana



La provincia de León, “oficialmente”, parece estéril en cuanto a manifestaciones megalíticas, a pesar de estar rodeada por regiones con una fuerte presencia de restos megalíticos como Asturias y Galicia, a pesar de que otros territorios de la región homónima como Sayago, Toro o los astures del Valles de Benavente(1), también presentan restos de dólmenes o túmulos, y a pesar de que, a diferencia de la cuenca media del Duero, dispone de materia prima necesaria: “piedra”. Entre los restos reconocidos en la literatura arqueológica encontramos el menhir de La Uña (Valdosín) y las tumbas colectivas de Villanueva de Carrizo, Gordaliza del Pino y La Candamia, más una decena en el entorno de los Picos de Europa repartidos entre los términos municipales de Acebedo, Burón, Oseja de Sajambre y Posada de Valdeón. Como indicios, suele considerarse un bloque con motivos serpentiformes y cruciformes relacionables con algunos bloques dolménicos asturianos hallado en una cuadra de Cármenes, posibles estructuras tumulares en Babia, y finalmente, en Camposagrado, una punta romboidal que suele aparecer en ajuares megalíticos que P. Redondo encontró, habiendo apuntado el padre C. Morán la posible existencia de dólmenes en este mismo lugar(2). Sin embargo, en mi opinión, habría que extender esta consideración a la Cruz de Fierro así como a las “cruces” del camino de las Tejedas y del Pico Candanedo, en el Monte Irago, al Arca de las Pastora entre Lucillo, Villalibre y Quintanilla de Somoza, el megalito del santuario rupestre de San Salvador de Quintanilla de Somoza, La Albarda del santuario rupestre de Peñafaciel entre Lucillo y Filiel, la Cruz de Almagro de Filiel, el Arca del Obispo entre Chana y Filiel y el Campo de las Arcas del Becerril(3). A estos, podemos añadir otros indicios procedentes de la tradición como la gran roca sobre la que se construyó la ermita del Humilladero de la Virgen del Camino, las grandes rocas sobre las que se construyeron los santuarios de Camposagrado y Pandorado, o el sugerente túmulo sobre el que se emplaza la ermita de la Virgen de San Mamés de Palacio de Torío, entre otros. Sobre esta situación paradójica, reflexionaba en Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte: «En definitiva, es muy desconcertante constatar que León, donde no hay evidencia [formal] de restos materiales relacionados con la cultura megalítica muestre trazas culturales de haber participado de ella. Huellas presentes en la toponimia, en la función delimitadora de arcas y murias, en la costumbre de construir “hombres de piedra”, en las leyendas de mouros y mouras que habitan debajo de las murias, en las peregrinaciones y romerías en las que se realizan ofrendas de piedras, en la función fertilizadora y curadora de rocas y peñas…»(4).

Este verano, mis amigos Fran Allegre, de Villarejo de Órbigo, y Antonio Campillo, de Toreno, me hablaron de un posible monumento megalítico recientemente destruido en El Bierzo. Por cierto, Fran, compañero en la asociación Faceira, acaba de publicar un disco de nanas digno de elogio, recopilado en comarcas de Asturias, León y Zamora tales como el Órbigo, Ancares, Valdeón, Sanabria o Llanes, con título Nel Briezu.

Así, el 26 de agosto nos reunimos los tres en Cobrana para hablar con su informante, Amado ¿Valcarcel?. Aquel día no pudo indicarnos personalmente el emplazamiento del lugar que llaman La Orca, aunque sí lo hizo, muy amablemente, su nieto. Nos explicó que fue destruido hace unos años, aunque no pudimos precisar si diez, veinte o más, al acondicionar el camino que discurre a su lado. ¿Si este lugar se hubiera hecho público antes, se habría evitado este daño?

Está cerca del límite entre Cobrana y Congosto, al borde el arroyo Valdecielo. Amado nos los describió como un círculo de piedras que rodeaba un pozo, y cuyo espacio ahora ocupa una mata de robles. Aquí van algunas imágenes.







Abordé, también, el estudio del potencial astronómico del lugar como factor decisivo en cuanto a la elección del emplazamiento de la construcción megalítica. Si su estructura definía alguna dirección, ya nunca lo sabremos. Desde aquí destaca el monte coronado por Los Abedulos y el Carballín, el Pico Becerril, la Cabeza de la Yegua, El Alto de las Berdiaínas, Pico Tuerto, la Guiana y el pico de la ermita de la Virgen de la Peña. El lunasticio mayor sur se produce sobre Los Abedulos y el lunasticio menor sur en un punto del horizonte reconocible aunque menos destacado que los anteriores conocido como Alto de la Gaitosa.





El topónimo es interesante. A Fran y Antonio, infatigables encuestadores especialmente interesados en datos lingüísticos y musicales, les resultó curioso oir “Orca” y no “Forca”, y le preguntaron por ello, pero Amado parecía distinguir uno del otro. En caso de que no sea una castellanización, podría ser análogo a “arca”, del latín arca “caja, cofre, sepulcro”, también frecuentemente identificando monumentos megalíticos, si bien “orca” parece una forma más propia de Portugal(5). Podría también proceder del latín ŏrca, "vasija, cavidad", pero aquí debería diptongar como en Huerga o Valluerca(6)


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(1) San Adrián y las Peñezuelas de Granucillo de Vidriales, Piedra Hincada de Brime de Urz, el Tesoro de Morales del Rey, el Casetón de los Moros de Arrabalde, Piedra Fincada de Cubo de Benavente, PALOMINO LÁZARO, Á.: Nuevas aportaciones al conocimiento del fenómeno megalítico en la provincia de Zamora, en Actas del Primer Congreso de Historia de Zamora. Tomo 2. Prehistoria. Mundo Antiguo. Zamora, 1989, pp. 173-200, citado en La Otra Voz de Benavente y Los Valles, Sepulturas de hace 5000 años. Instan a la junta a declarar BIC el domen de Almeida de Sayago, http://laotravozdebenavente.blogspot.com/2009/10/sepulturas-de-hace-5000-anos.html

(2) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, pp. 24-25

(3) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, pp. 21-37

(4) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, p.27

(5) «”Mamoa”, “mámoa” ou “mamoinha” é o nome popular (derivado de mama?) de uma sepultura megalítica, consistindo numa caixa rectangular construída com grandes pedras, que formam as paredes e a tampa, tudo coberto de terra, que assim constitui um montículo ou tumulus, bem destacado do solo. Por vezes, sob essa elevação de terreno, encontra-se um autêntico dólmen, a que o povo chama anta, arca ou orca, conforme as regiões» CARDOZO, M., Monumentos Arqueológicos da Sociedade Martins Sarmento, Revista de Guimarães n.º 60, Guimarães, 1950, pp. 413-414; «O povo astribui-lhes significação mágica ou religiosa (há antas transformadas em capelas) e relaciona-as com os mouros, como tudo o que é antigo e de que não se sabe a idade (anta, arca, orca, casa ou cova da moura, etc.)» RIBEIRO, O., A formação de Portugal, Instituto de Cultura e Língua Portuguesa, Ministério da Educação, 1987, p. 30; «Em outros casos, não há mais vestígios dos monumentos por causa de intervenções do homem, ainda mais que por intempéries. Neste caso, so mente o olhar de um arqueólogo pode verificar a presença destes elementos, pois par a um leigo a primitiva “anta” não passará de mais de um monte de pedras espalhadas aleatoriamente. Esses monumentos pré-históricos, com a ação das intempéries, des figuraram-se, muitas vezes, para restar apenas uma de su as du as partes: ou a de pedra, ou a d e terra. Isto gerou alguns topônimos diferentes: Anta, Orca, Arcos e Arcozelo, para o monumento em pedra. Quando só restou o montículo de terra, temos topônimos como Mamoa, Mámoa, Maminha, Mamodeiro, Arca e derivados, Arcã» CARVALHINHOS, P., A onomástica e o resgate semântico: as antas, Estudos Lingüísticos XXXIII, 2004, p. 277

(6) MENÉNDEZ PIDAL. R., Toponimia prerromanica hispana, Gredos, 1952, p. 56

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(1) Mapa Topográfico Naciona, 1:50.000, 159, 1930

(2), (3), (4) y (5)  La Orca de Cobrana, Miguel Ángel González, 2011

(6)  Vista desde La Orca de Cobrana a la ermita de la Virgen de la Peña, Miguel Ángel González, 2011

(7) Vista desde La Orca de Cobrana a los Aquilanos, Miguel Ángel González, 2011

(8) Vista desde La Orca de Cobrana a Los Abedulos, Miguel Ángel González, 2011
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