Presentación

¡Bienvenido!

En este blog iré presentando distintos temas, tanto históricos como más actuales, relacionados con este olvidado rincón del Noroeste.

Ahora mismo, el objeto principal de mi interés es el estudio de los antiguos lugares sagrados y sus pervivencias en nuestro patrimonio cultural y arqueológico. Este blog es la continuación del estudio etnoarqueoastronómico con marco geográfico en el valle alto de los ríos Duerna y Turienzo en la comarca leonesa de Maragatería cuyos resultados publiqué en el libro Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte. En este libro se sientan las bases sobre el origen y pervivencias de un calendario prehistórico basado en equinoccios, solsticios y fiestas de media estación, los fundamentos de la práctica astronómica antigua y el uso de los lugares de culto prehistóricos como calendario en el paisaje.

A la derecha puedes encontrar varias páginas con un índice temático que relaciona las distintas entradas publicadas clasificadas por temas, un índice geográfico que visualiza en un mapa los lugares estudiados, una página con enlaces a aplicaciones o utilidades de interés y una biblioteca con libros y artículos digitalizados sobre temas tales como Arqueología, Astronomía, Arqueoastronomía, Historia de las Religiones, Tradición Popular, Historia, etc.

Si deseas corregir, matizar, opinar o pedir más información sobre lo aquí apuntado, te animo a participar.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Todos los Santos, el magosto y la fiesta del comienzo del invierno


Samain en Irlanda, Noches del Invierno en Germania o Rivros en la Galia(1) son diferentes nombres de la antigua fiesta de media estación que da comienzo al invierno. En ella se celebraban tradicionalmente sacrificios y ofrendas a los espíritus de los muertos, que son representados con máscaras, como agradecimiento por la fertilidad de los campos.

«Las máscaras que encarnan a los antepasados, las almas de los muertos que visitan ceremonialmente a los vivos (Japón, Germania, etc.) significan también que las fronteras han sido anuladas y sustituidas por la confusión de todas las modalidades. En este paradójico intervalo entre dos “tiempos” (=entre dos cosmos) se hace posible la comunicación entre los vivos y los muertos, es decir, entre las “formas” realizadas y lo preformal, lo larvario»(2).


Puede parecer curioso que se dirija el culto a los muertos o antepasados en demanda o agradecimiento de fertilidad. No parece tan extraño si consideramos que la semilla es enterrada en el suelo, en el dominio de los muertos. De ellos dependerá que den fruto o no.

«Los elementos agrarios que figuran en las fiestas del invierno se explican por fusión de los cultos de la fertilidad con cultos funerarios. Bajo la jurisdicción de los muertos que van a proteger la sementera está también la cosecha amontonada en las granjas, sustento de los vivos durante el invierno»(3).


El sembrado tenía antiguamente connotaciones fúnebres. Según Plutarco:

«¿Cómo explicaremos nuestros sacrificios funerales, lúgubres y tristes, si no debemos ni omitir los ritos establecidos ni mezclar y alterar nuestros conceptos sobre los dioses con sospechas absurdas? Porque los griegos ejecutan también muchos ritos que recuerdan a los de los egipcios y se cumplimentan en la misma época del año. Así en el festival de las Thesmoforias, en Atenas, las mujeres se sientan en el suelo y ayunan y los beocios abren los subterráneos de la Dolorosa, nombrando así a esta triste fiesta a causa de la pesadumbre de Deméter por el descendimiento de la Doncella. El mes es el mes de la siembra, hacia la desaparición de las Pléyades. Los egipcios le llaman el mes Athir, los atenienses Pyanepsion, los beocios el mes de Deméter..., pues es la época del año en que ven los frutos desaparecer y caer de los árboles, mientras otros siembran de mal talante y con dificultad, arañando la tierra con las manos y amontonándola otra vez en la incertidumbre de si lo depositado en ella llegará a salir y madurar. De este modo se asemejan en muchos respectos a los que entierran y se enlutan por sus muertos»(4).


Esta ofrenda que reciben los muertos es también considerado como un tributo que las fuerzas del Invierno, los muertos, exigen para ser aplacados. Por lo tanto, esta es la fecha de los terribles tributos exigidos por los irlandeses Fomoré, el rey Minos, los moros o los dragones.

De acuerdo a este sustrato cultural tenemos que considerar el significado de la Fiesta de Todos los Santos. El primero de noviembre producía entre la gente gran miedo pues en esta fecha se intensifican las apariciones de procesiones nocturnas de almas o difuntos en los caminos, encrucijadas, puentes y otros lugares de tránsito portando antorchas y augurando la muerte de algún vecino. Se denominan Fairy Host en Irlanda, Sluagh en Escocia, Toili en Gales, Santa Compaña en Galicia, Huestia en Asturias, Huéspeda o Hueste en León, “Cacería Salvaje” en los países germánicos,... si bien existen otras muchas denominaciones: estantigua, procesión de ánimas, etc.(5)

Observamos, por tanto, que el culto a los antepasados, considerados de manera de manera más o menos amable, ocupa un papel central en estas fiestas. O se realizan ritos para alejar a los malos espíritus, o son obsequiados con alimentos, se encienden luces y el hogar para guiarlos con su luz y confortarlos. Algunas tradiciones en este sentido son el banquete fúnebre rendido al difunto, travesuras disfrazados de fantasmas, petición de dinero en nombre de los difuntos o de los pobres así como ofrendas de alimentos a difuntos entre las que se incluyen, como veremos, los magostos. A pesar de que lo consideramos una invasión cultural estadunidense, también eran características las calabazas, remolachas, nabos o calabacines que habían sido vaciados y a los que se practicaban orificios buscando la apariencia de una calavera, colocando en su interior velas. Luego, son colocadas en los caminos o en las proximidades de los cementerios con el objeto de asustar a los transeúntes(6).

Nuestra idea actual de la celebración de Todos los Santos es la de cementerios llenos de visitantes y flores, pero antiguamente la conexión con los difuntos era mucho más íntima. Al menos en el Noroeste, una de las costumbres con raíces más profundas era comer sobre las tumbas y reservar alimentos a los muerto, práctica que fue combatida por la Iglesia ya en el siglo VI pues los cánones LXVIII y LXIX del IIº Concilio de Braga condenan «que no es lícito celebrar la misa sobre la tumba de los muertos. No conviene que los clérigos ignorantes y atrevidos, trasladen los oficios y distribuyan los sacramentos en el campo sobre las tumbas, sino que se deben ofrecer las misas por los difuntos en las basílicas, o allí donde estén depositadas las reliquias de los mártires» y que «No está permitido a los cristianos llevar alimento a las tumbas de los difuntos, ni ofrecer a Dios sacrificios en honor de los muertos»(7). Todavía en el s. XVI el obispo Pedro de Acuña denunciaba su pervivencia en el obispado de Astorga: «Por quanto es venido a nuestra noticia que en muchas villas y lugares de este nuestro obispado ay una perniciosa cosa, costumbre y abuso: que el dia de los Finados, que se celebra al dia siguiente de Todos los Santos, cada año van a comer sobre la sepultura de sus finados, lo qual parece mas rito gentilito que hecho ni obra de buenos cristianos»(8).


Otro ingrediente imprescindible son los fuegos y las hogueras en las que se asan o tuestan los frutos de la cosecha reciente, especialmente castañas y avellanas, acompañados por dulces típicos. En las Islas Británicas era un extendida tradición la utilización de avellanas en los rituales adivinatorios de esta fiesta de media estación, bien arrojándolos al fuego, bien repartiéndolos así como su uso como ofrenda o alimento para el Otro Mundo. Como ejemplo cercano, en los magostos, hay una creencia popular según la cual las ánimas bajan a calentarse al lado del fuego del magosto y que cada castaña comida es un alma que se salva(9). Al menos en Galicia, se introducían en las cajas de las tumbas de los muertos(10). Las mamucas o castañas asadas de los magostos bercianos eran arrojadas desde los campanarios “en agradecimiento a las ánimas de los difuntos. Por cada castaña que la gente recogía, tenía que rezar un padrenuestro por dichas ánimas(11).

Magosto, magüestu, amagüestu, magosta, gaztañarre, castanyada, chiqutía, calvochá, calbote, tostón,... recibe diferentes nombres y se celebra en todas las regiones y comarcas en las que se den castañas. Dice la tradición que el magosto debe realizarse en la víspera de Todos los Santos, constituyendo una ocasión de reunión de los vecinos. En la actualidad hay varias convocatorias multitudinarios en diversas fechas entre finales de octubre y el mes de noviembre. Este año, en León, puedes asistir, entre otras muchas, a las de Balboa el 2, 3 y 4 de noviembre, Santa Marina del Sil el 10 y 11 de noviembre, en Cunas de Cabrera el 1 y 2 de noviembre o Noceda del Bierzo el 10 de noviembre, organizado por la Asociación Cultural Faceira.

Os recomiendo también la lectura de este artículo: Los muertos comen castañas y beben, de Manuel Bandianes.



------------------------------------------------------------------
(1) MacCLUSKEY, S.C., Astronomies and cultures in early medieval Europe. Cambridge University Press, 1998, p. 59

(2) ELIADE, M., Tratado de Historia de las Religiones. Morfología y dialéctica de lo sagrado, Ediciones Cristiandad, 2009 (1ª ed. 1949), pp. 560-561

(3) ELIADE, M., Tratado de Historia de las Religiones. Morfología y dialéctica de lo sagrado, Ediciones Cristiandad, 2009 (1ª ed. 1949), p. 497

(4) FRAZER, J.G., La rama dorada. Magía y religión, Fondo de cultura económica, 1981 (1ª ed. 1890), p. 427

(5) ALBERRO, M. Los celtas de la antigua Gallaecia, Toxosoutos, Serie Keltia, 2004, pp. 104-105

(6) RUA ALLER, F.J., RUBIO GAGO, M. E., La piedra celeste. Breviarios de la calle del Pez, Diputación Provincial de León, 1986, pp. 25-55; ALONSO PONGA, J. L.: El “dar la caridad, y otras comidas rituales relacionadas con los difuntos en la tierra llana leonesa, y algunos datos para su estudio, Etnografía y folklore en Castilla y León, Valladolid, Junta de Castilla y León, 1986


(8) BALBOA DE PAZ, J.A., Mitos y supersticiones, Biblioteca leonesa de tradiciones, Diario de León, Edilesa, 2009, p. 131

(9) LOPEZ TEMEZ, X., El magosto, Revista Folklore nº 32, 1983, pp. 48-50

(10) MANDIANES, M., Los muertos comen castañas y beben, Tribuna libre, El Mundo, 1/11/2006
http://www.almendron.com/tribuna/los-muertos-comen-castanas-y-beben/

(11) BALBOA DE PAZ, J.A., Mitos y supersticiones, Biblioteca leonesa de tradiciones, Diario de León, Edilesa, 2009, pp. 131-132

lunes, 29 de octubre de 2012

Mogor



El conjunto rupestre de Mogor es, sin duda, uno de los más emblemáticos de la Península Ibérica, tanto que ha servido para denominar uno de los tipo de motivos más característicos del arte rupestre atlántico: el laberinto tipo Mogor, también llamado de tipo cretense por su afinidad con otros mediterráneos. En Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte(1), recorrimos sus distintas manifestaciones. Su diseño remite a una antigua danza celebrada en el Mediterráneo a primeros de febrero o primeros de mayo que representaba la liberación de la Primavera prisionera en el laberinto del invierno:

«Por analogía con una gran número de mitos, ritos y ceremonias de razas antiguas y modernas, algunos antropólogos han llegado a la conclusión de estas danzas de Troya y laberínticas son sólo expresiones de un muy antiguo y extendido ceremonial relacionado con el despertar de la naturaleza en primavera después de su descanso invernal o la liberación del Sol prisionero después de un largo cautiverio por parte del demonio del invierno. [...] Todo esto puede parecer muy especulativo para el lego, pero nadie que haya prestado un poco de atención a este asunto puede sustraerse a la conclusión de que en cualquier caso tuvo que haber existido en tiempos muy antiguos —posiblemente neolíticos—un ceremonial muy extendido e importante, con sacrificios, en relación con el despertar de la naturaleza. Tan profundamente estaba esta antigua tradición que ha persistido con variadas modificaciones locales, hasta la actualidad»(2).

Estas danzas tienen pervivencias bien curiosas como una danza celebrada en Carnaval en algunas partes del sur de Francia denominada “La danza cretense de los griegos” o “la danse candiote des Grecs”(3), unas danzas secretas celebradas en algunas catedrales francesas durante la Pascua(4) o el el recuerdo de un juego infantil escandinavo conocido como danza de la doncella o Jungfrudans, que consistía en que dos muchachos debían rescatar a una chica que aguardaba en el centro de un laberinto de piedras o trojeborg(5). Creo muy probable que los bailes de cintas que se celebran especialmente a primeros de mayo tengan este mismo origen.



Pero volvamos a Mogor. El conjunto se divide en varias partes: A Pedra do labirinto, a Laxe dos Mouros y, aunque yo no di con ella, a Pedra dos Campiños. Hidalgo, de la Peña Santos y compañía describen la primera así:


«Sobre o lugar preferente do plano levemente inclinado ao Leste dunha rocha alongada, unha magnífica figura de labirinto de modelo cretense preside o conxunto. Varias combinacións de círculos concéntricos, puntos e trazos diversos completan o conxunto de gravados»(6).

Y a Laxe dos Mouros:

«Próximo ao petroglifo anterior aparece un afloramento rochoso de considerábeis dimensións, hoxe mutilado por efecto de antigas labores de extracción de pedra. O plano meridional do penedo, de moderada inclinación, aparece coberto por unha abigarrada masa de gravados de tema xeométrico dominada polas combinacións de círculos concéntricos, que se entrelazan entre si mediante surcos lonxitudinais que en ocasións crean espacios ocupados por agrupacións de puntos. Algunha posible espiral e dous cervos en posición marxinal –un deles prácticamente perdido e do que sobrevive unicamente a súa cornamenta– completan o repertorio figurativo do petroglifo»(7).

Existe alguna aproximación de interpretación astronómica de este conjunto. Me refiero a la Jose Luis Galovart, publicada en su blog(8) y en prensa(9): un alineamiento que une los centros de cinco círculos con acimut 267º que relaciona con la puesta de sol en los equinoccios y otra con acimut 257º definido por la boca del laberinto y que relaciona con un “equinoccio prehistórico”(10). El equinoccio es el punto central de los extremos de declinación solar que varían de manera periódica entre los extremos 22.5º y 24.4º en un ciclo con periodo igual a 41000 años. Sin embargo, su punto medio, el equinoccio, no varía. En cuanto al alineamiento de los círculos de la Roca de los Mouros de Mogor en el equinoccio, este sucede cuando el sol tiene una elevación arbitraria de 3º45’, media hora antes de la puesta del Sol. En realidad, el alineamiento que plantea Galovart con acimut 267º y considerando la elevación correspondiente a la puesta sobre la Isla de Ons, tiene una declinación de -2,35º, demasiado lejos del equinoccio real o incluso del estimado útil para la construcción del calendario prehistórico.

El diseño de las figuras del panel da Laxe dos Mouros es, para mi, excesivamente complejo: ofrece demasiadas posibilidades de orientaciones.

La figura anterior muestra las orientaciones que se producen por la interconexión de centros de círculos y/o agujeros en rojo, alineamientos que incluyen tres puntos en azul y cuatro o más en rosa. En el primer caso la densidad de líneas es tan grande que cualquier alineamiento que consideremos encontrará representación ahí. Sólo las líneas que unen 4 o más puntos constituyen un número que me atrevo a manejar. A partir del acimut medido a partir del calco y tomando como referencia el alineamiento con acimut 267º calculo las declinaciones correspondientes a cada línea (dos, una en cada sentido), utilizando el Google Earth para estimar la elevación. Soy consciente que esto sólo es una aproximación y que cada acimut debería ser medido sobre el terreno, sirviéndonos de la proyección del Sol a una hora determinada o encontrando un punto en el horizonte que sirva como referencia. Las declinaciones que obtengo son: -2.6º, 8.2º, -21.5º, 27.9º, 47.8º, -38.5º, -0.6º, 4.9º, 44.2º, -34.0º, -5.9º, 10.9, 49.2, -39.6º, 37.8º, -32.5º, -1.6º, 5.5º, -9.32º, 15.6º. De estas sólo una vale para el lunasticio mayor Norte, y otras dos se acercan respectivamente a la de las fiestas de media estación del verano y a la del equinoccio. Las que se aproximan a los 47º podrían relacionarse con la estrella Arturo y las del entorno de -35º con estrellas de la Cruz del Sur, casos para los que ya he estudiado algún referente previo. En definitiva, esta vía todavía no me lleva a ningún resultado plausible aunque no descarto que exista algún patrón. Habrá que estar atentos a otros casos.



No hay accidentes destacados en el horizonte en torno al conjunto rupestre que puedan definir alineamientos con astros, pero sí vamos a exponer una posibilidad de uso astronómico que consideré cuando estudié el lugar y que pude medir convenientemente, y es que ya que existe intervisibilidad entre ambos grupos, a Pedra do Labirinto y a Laxe dos Mouros, es posible que exista también una relación espacial que determine una orientación astronómica de interés entre ambos. Esta intervisibilidad sólo puede considerarse tomando como lugar de observación a Laxe dos Mouros desde donde podemos apreciar el profundo laberinto grabado del primer conjunto. La línea que une ambos, como se observa en la fotografía, señala un punto del horizonte por debajo del cual está como referente reconocible O Castro, arrojando una declinación de 18,04, suficientemente precisa para corresponder a la puesta de la luna en el lunasticio menor Norte. Puedes descargar los cálculos aquí.

Este alineamiento se consigue tomando como punto de observación el grueso de los motivos grabados de la roca, pero si nos desplazamos dos o tres metros al Norte, dentro de la misma roca, donde aparecen otro motivo aislado, podemos corregir el error de 1,3º que se produce tomando como referencia a Pedra do Labirinto en la puesta del sol en las fiestas de media estación del verano, lo cual podría estar relacionado con el significado del símbolo del laberinto con el que hemos comenzado este artículo.

-------------------------------------------------
(1) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, pp. 107-109, 137-140

(2) MATTHEWS, W.H., Mazes and Labyriths, Forgotten Books, 1922, pp. 160-161

(3) Anónimo, La Danse canndiote, Magazin pittoresque, 6 (1838), 216, citado en WRIGHT, C. M., The maze and the warrior: symbols in architecture, theology, and music, Cambridge, Mass.., 2001, p. 156-157

(4) MÉNDEZ FILESI, M., El laberinto. Historia y mito, Alba, 2009, pp. 145-147

(5) MÉNDEZ FILESI, M., El laberinto. Historia y mito, Alba, 2009, p. 223

(6) HIDALGO, J. M., DE LA PEÑA SANTOS, A., COSTAS GOBERNA, F.J., SILVA, A. M., BACELAR ALVES, L. Arte Rupestre Prehistórica do Eixo Atlántico, editado Eixo Atlántico en Gráficas Planeta, 2005, p. 137

(7) HIDALGO, J. M., DE LA PEÑA SANTOS, A., COSTAS GOBERNA, F.J., SILVA, A. M., BACELAR ALVES, L. Arte Rupestre Prehistórica do Eixo Atlántico, editado Eixo Atlántico en Gráficas Planeta, 2005, p. 140

(8) GALOVART, J. L., The labyrinth of Mogot. Equinotial lineas in the prehistoric rock art of Galicia, Glaucopis nº 15, 2010, pp. 105 -134 

(9) LAMAS, J., Un vigués abre la vía astronómica a la interpretación de petroglifos, La Voz de Galicia, 13/6/2009 

miércoles, 17 de octubre de 2012

El soliforme del Furacón de los Mouros de Librán

Siguiente

Soliforme del Furacón de los Mouros de Librán
Uno de los elementos más relevante y misteriosos, por lo sugerente, son los soliformes en las pinturas rupestres prehistóricas. Uno de los ejemplos más sobresalientes es el del Furacón de los Mouros de Librán, donde, según la tradición, hay enterrado un gigante de oro(1).





Según el texto de la declaración BIC:

«En Toreno localizamos el conjunto rupestre esquemático de Librán, declarado Bien de Interés Cultural en 1985. En las Cuevas del Moro se localizan estos conjuntos pictóricos, encuadrados en el llamado Arte Esquemático Postpaleolítico. La cueva se sitúa en un cortado rocoso sobre afloramientos cuarcíticos de la margen derecha del río Primout. Se sitúa en un afloramiento rocoso de difícil acceso, con paredes muy craqueladas, lo que determina la presencia de pequeñas superficies planas sobre las que se realizan las pinturas. El acceso se realiza desde el camino que sale de Libran y cruza el rio Primut, desde donde hay que tomar el primer cruce a la derecha y ascender hasta el cortafuegos. Continuando por el cortafuegos hasta la tercera cresta rocosa y descendiendo 100 m a media ladera se llega a la primera plataforma rocosa en la que se encuentra la cueva. En Cueva del Moro I se localizan 12 paneles de pequeñas dimensiones en los que no se observan superposición de pinturas. Los motivos representados son digitaciones, antropomorfos, idealizaciones solares, cruciformes, tectiformes y zoomorfos, con pintura roja, aunque existen algunos trazos negros, tal vez de cronología posterior [...] La cronología base que se propone para el estudio del arte rupestre postpaleolítico en la meseta castellano leonesa arrancaría en el Calcolítico con el inicio de las formas esquemáticas grabadas y pintadas en monumentos dolménicos y cuevas, prolongándose a lo largo del Bronce antiguo y, a partir del Medio, producirse un debilitamiento artístico lo que no impediría la pervivencia de la tradición esquemática e lo largo del Bronce Final y primera Edad del Hierro. Las pinturas de Toreno se datan entre el Bronce Final-Hierro I»(2).

La supuesta relación de estos motivos con el culto solar puede, en este caso, confirmarse con cierta solidez. Si bien la entrada principal de la pequeña cueva en la que se encuentran las pinturas está orientada al Sur, en el interior hay un pequeño agujero justo enfrente del panel en el que está dibujado el soliforme, una ventana que mira hacia el SE. Una vez reconocido un referente en horizonte como lugar señalado por la alineación soliforme-agujero he calculado una declinación con valor -23,17º que con una precisión inferior a 1º señala la salida del Sol en el solsticio de invierno.



Veo difícil alcanzar la cueva antes del amanecer de finales de diciembre o pasar la noche allí, pero ver ese sol pintado iluminado por los primeros rayos del nuevo sol tiene que ser algo verdaderamente impresionante. La veneración al nacimiento del sol en el solsticio de invierno es sensible en monumentos megalíticos como Newgrange(3), donde el sol del amanecer en esta fecha recorre un largo corredor del túmulo e ilumina su interior durante unos segundos, o Stonehenge, con su eje principal orientado en esta fecha(4), o la cueva paleolítica de Parpalló en España la luz del Sol del amanecer del solsticio de invierno penetra a través de un pasadizo e ilumina brevemente el interior(5).



Salida del sol en el solsticio de invierno en Stonehenge. Fuente: Wikipedia
Este culto al Sol Nuevo pervivió en épocas tempranas del cristianismo, y aunque entonces fue condenado, resistió enquistado en la celebración de la Navidad. No por casualidad es la fecha en la que nacieron muchos otros “hijos divinos” como Dionisos, Mitra, Horus, Zeus, Hércules, Adonís, Quetzalcoatl, etc.

«Cuando el Sol asciende en el amanecer, hay algunas personas tan necias que lo adoran desde los lugares más elevados; incluso algunos cristianos piensan que actúan piadosamente siguiendo esta práctica, de modo que antes de entrar en la basílica de San Pedro el Apóstol, dedicado al único y verdadero Dios, cuando han subido los escalones que lo conducen a la galería en la entrada principal, giran su cara hacia el Sol naciente e, inclinando sus cabezas, hacen una reverencia en honor del disco brillante […] Las mentes simples son engañadas por algunos que mantienen la perniciosa creencia de que nuestra celebración de hoy [la Navidad] alcanza su elevado honor no del nacimiento de Cristo, sino, como dicen, del ascenso del “nuevo Sol”»(6)
---------------------------------------------------------------------
(1) MARTINFERRE, C., Manuscrito de los brujos, Primera parte. Entrepeñas y Penachada, Pasionporloslibros, 2011, p. 9

(2) Bien de Interés Cultural Comunidad Autónoma de C. y León: Conjunto rupestre esquemático de Librán

(3) RUGGLES, C.L.N., Ancient astronomy: an enciclopedia of cosmologies and myth, ABC-CLIO, 2005, entrada NEWGRANGE, pp. 309-312; RUGGLES, C.L.N., Astronomy in prehistoric Britain and Ireland, Yale University Press, 1999, pp. 12-19

(4) RUGGLES, C.L.N., Ancient astronomy: an enciclopedia of cosmologies and myth, ABC-CLIO, 2005, entrada STONEHENGE, pp. 405-409; RUGGLES, C.L.N., Astronomy in prehistoric Britain and Ireland, Yale University Press, 1999, pp.35-41, 38, 44-47; LOCKYER, J., Stonehenge and Other British Stone Monuments Astronomically Considered, MacMillan and Co., 1906

(5) ESTEBAN, C., AURA TORTOSA, J.E., The winter sun in a Palaeolithic cave: La Cova del Parpalló Astronomy, Cosmology and Landscape, ed. por C. Ruggles, F. Prendergast y T. Ray, Ocarina Books, Bognor Regis, 2001, p. 8

(6) Sermones de Navidad 22 y 7 del Papa León Magno

miércoles, 10 de octubre de 2012

Las pinturas rupestres de Morla de la Valdería

Hasta no hace mucho, los únicos testimonios leoneses de lo que se conoce como “arte esquemático” eran las pinturas rupestres de Morla de Valdería, Librán y Sésamo, así como los grabados de Peña Furada en Turienzo de los Caballeros(1).

Algo menos de un mes antes del terrible incendio que asoló la zona Miguel Ángel Fernández Morán de Castrocontrigo me mostró las pinturas, así como otros lugares interesantes de la zona.


En las proximidades del Pozo de Rocebros
El precipicio de la trampa de La Corralada se aprecia en la muesca más acusada
Interior de la Peña de la Casa
El primero de ellos es la cueva de la Peña de La Casa en cuyo interior fue hallada un hacha pulimentada y lascas de sílex(2) así como La Corralada de Las Dos Hermanas, un paso entre paredes limitado por muros de piedra seca que llegan a un área limitada rodeada por muros excepto una salida a un precipicio de unos 25 metros de altura. Miguel Ángel Fernández defiende que se trata de una trampa prehistórica(3). Que haya sido utilizado para cazar animales me parece verosímil, aunque atribuir su construcción a los habitantes prehistóricos de la Valdería es un poco arriesgado sin más evidencia que su proximidad a la cueva de la Peña de la Casa y al Peñeo del Tesoro donde está una de las estaciones de pinturas rupestres.

Las pinturas se encuentran en tres estaciones: en un pequeño abrigo en forma de arco próximo a La Corralada de Las Dos Hermanas que el catálogo de Bienes de Interés Cultural de la Junta de C. y León llama Cerro de Llamaluenga, en el Peñeo del Tesoro sobre el Pozo de Rocebros que el citado catálogo denomina Peña de Pozo de Recebros, y un tercero, aún no precisamente localizado por Miguel Ángel Fernández, en Llamaluenga o Llamalarga, en el valle.

«Este yacimiento corresponde a un abrigo en el que se han documentado una serie de pinturas rupestres. Estos restos fueron localizados por Luis Alberto Crespo Cenador, vecino de Castrocontrigo. Los restos pictóricos se han reconocido en dos lugares diferentes: la Peña del Pozo de Rocebros, que se trata de un farallón bastante protegido en el que se han localizado hasta cinco figuras humanas esquemáticas realizadas en color rojizo y, por encima de ellas, un posible circuliforme. El segundo lugar es el Cerro de Llamaluenga, abrigo natural con dos paneles diferentes; en uno de ellos se observa un "phi" en color rojizo y en el segundo se evidencian, no sin dificultad, un soliforme y tres figuras esquemáticas humanas. En cuanto a la cronología de estas pinturas, se han adscrito a momentos indeterminados del Neolítico, Calcolítico o Edad del Bronce»(4)

Abrigo de la estación denominada del Cerro de Llamaluenga
Vista desde el exterior del abrigo encabezado por el accidente alineado en el lunasticio
Vista desde el exterior del abrigo

Como se muestra en las fotografías del paisaje visible a la salida del pequeño abrigo, sólo podemos considerar un accidente que se muestra de manera dominante y destacada, recortado en el horizonte. Su acimut, 126.1º y elevación, 9.26º implican una declinación de -18.9º suficientemente precisa para señalar el lugar de salida de la Luna en el lunasticio menor Sur.

En el trayecto desde esta estación hasta la Corralada de Las Dos Hermanas Miguel Ángel Fernández llamó nuestra atención sobre una pequeña pila grabada en una peña que está alineada con un punto especialmente destacado del paisaje, la cumbre aparente de la Sierra del Pinar, en la puesta del Sol del solsticio de verano (declinación 23.95º).
Pila
En el pico aparente más prominente se produce la puesta del sol en el solsticio de verano desde la pila grabada
Los grabados del Piñeo del Tesoro se encuentran en una pared vertical, por encima del Pozo de Recebros. Afortunadamente no han sido dañadas por el incendio(5). Desde aquí podemos considerar tres referencias en el horizonte: la Llera, la Cobertera y Punta de Arriba de la Cuesta, que ofrecen respectivamente las declinaciones -43.99º, -16.02º y 11.15º. De aquí se desprende que la que ofrece alguna posibilidad de ofrecer un alineamiento astronómico de interés, en este caso solar, es la Cobertera (atención al topónimo pues podría señalar la presencia de restos dolménicos). Si validamos el alineamiento para las fiestas de media estación invernales, Imbolc y Samain, obtenemos un error de 0.3º, u una probabilidad de que el alineamiento sea casual del 27.24º.

Pinturas del Peñeo del Tesoro
La Llera
La Cobertera
Punta de Arriba de la Cuesta, a la derecha
Pozo de Rocebros
A la hora de decidir si publicar o no las coordenadas precisas de estos yacimientos me he encontrado con un fuerte conflicto interno pues soy un firme partidario de la segunda opción. Estoy convencido de que el conocimiento es el medio más eficaz para que la conservación y protección de estos lugares sea la más probable. Es cierto que la publicidad atrae a todo tipo de visitantes y que el vándalo es una especie demasiado frecuente en nuestra población, pero me hierve la sangre pensando en la Peña Furada de Turienzo y saber que fue seriamente dañada por trabajos forestales encargados por la misma administración que conocía su existencia y debía protegerlos. Creo que quien sabe lo que tiene y es consciente de su valor, es más probable que lo cuide. Habría que dar mucho más peso a las juntas vecinales, en León toda una institución milenaria, en lugar de hacer que desaparezcan. No voy a seguir con esta u otras críticas porque me caliento... En definitiva, he optado por el secreto (aunque la ficha de la declaración BIC da indicaciones sobre su paradero) y lo he hecho por dos razones: la primera es que la persona que me mostró las pinturas rupestres bercianas (sobre las que hablaré en próximas entregas) me manifestó expresamente que prefería que su localización fuera un secreto, así que extenderé este tratamiento al conjunto valderiense, y segundo, por su innegable fragilidad. No creo que sea fácil que sean expoliadas, pero sí que algún imbécil decida adornarlas con su firma, como ya ha sucedido con otras.

Voy a finalizar con dos noticias procedentes de la tradición popular de Castrocontrigo, que aunque no está directamente relacionadas con los restos arqueológicos estudiados, voy a dejar aquí registro escrito. La primera es la antigua existencia de una fuente en Prauteruelo, en la salida de Castrocontrigo hacia Torneros de la Valdería, entre los kilómetros 1 y 2. Me dice Miguel Ängel Fernández que, según la tradición local, ahí vivía un bicho con un único ojo que mataba a quien mirara. La fuente ha desaparecido y aún no he hecho un estudio del potencial astronómico del paisaje. La segunda es una costumbre propia del Antrueyo o Antroyo en Castrocontrigo: se recorrían todos los mojones del pueblo depositando los participantes una piedra a modo de ofrenda en cada uno.

------------------------------------------------------
(1) VV. AA. Historia de León. Tomo I, Universidad de León, Diario de León, 1999, pp. 71-74

(2) FERNÁNDEZ MORÁN, M.A., Cosas de Morla, nº 5, 2010, pp. 23-25; FERNÁNDEZ MORÁN, M.A., Cosas de Morla, nº 6, 2010, pp. 11-16

(3) FERNÁNDEZ MORÁN, M.A., Cosas de Morla, nº 8, 2012, pp. 21-24; FERNÁNDEZ MORÁN, M.A., Cosas de Morla, nº 9, 2012, pp. 21-24

(4) Bien de Interés Cultural Comunidad Autónoma de C. y León: Pintura rupestre La Peña del Pozo de Rocebros

(5) DOMINGO, A., El arte rupestres resiste siglos y hasta el incendio de Castrocontrigo, Diario de León 19/9/2012 

jueves, 4 de octubre de 2012

La rama dorada

La rama dorada es una obra del antropólogo escocés James George Frazer que fue inicialmnet publicada en 1890 en dos volúmenes, después ampliada a 12 volúmenes entre 1907 y 1915 y finalmente resumida en un volumen publicado en 1922. Este es que ha sido reeditado recientemente, y consiguientemente está disponible en las librerías. El germén, o excusa, de su estudió y exposición es la tradición latina del bosque de Diana en Aricia según la cual su sacerdote, el Rex Nemorensis, mantendría su puesto hasta que fuera asesinado en combate singular por un esclavo huido, que se convertiría así en su sucesor. Esta tradición está en consonancia con un mito antiquísimo extendido por todo el mundo, el del asesinato y renacimiento periódico del dios, o de su encarnación en la Tierra: el rey. En Wikipedia podéis encontrar una descripción más detallada e incluso enlaces a las primeras ediciones. 

Como curiosidad, decir que uno de los pilares de su argumentación era un pasaje de Plinio que tradujo incorrectamente. Refiriéndose a la recolección del muérdago, donde Plinio decía "en el sexto día de la luna", él entendió "en la sexta luna", es decir, en junio, en el solsticio de verano. Warde Fowler le informó sobre este error y Frazer entró en tal depresión que confesó públicamente su error e intentó dejar el Triniy College. Con este defecto o con otros, este trabajo es una obra maestra, una referencia indispensable para comprender el pensamiento mágico y religioso del Hombre a lo largo de la Historia.

Finalizo este artículo con un extracto de sus conclusiones, que me parece muy interesante. pues explica el papel de la magia, la religión y la ciencia en el proceso humano de adquisición de conocimiento.


«Si entonces consideramos, por una parte, la similitud esencial de los principales deseos del hombre en todas partes y en todos los tiempos, y por otro la extensa diferencia entre los medios adoptados para satisfacerlos en las diferentes épocas, quizá nos inclinaremos a deducir que el camino de su pensar más elevado, hasta donde podemos seguirlo, ha ido, por lo general, pasando de la magia, por la religión, a la ciencia.
«En magia, el hombre depende de sus propias fuerzas para hacer frente a las dificultades y peligros que le amenazan a cada paso. Cree en un cierto orden natural establecido, con el que puede contar infaliblemente y manipular para sus fines particulares. Cuando descubre su error, cuando reconoce amargamente que tanto el orden natural que él ha fraguado como el dominio que ha creído ejercer sobre él, son puramente imaginarios, cesa de confiar en su propia inteligencia y en sus esfuerzos y se entrega humilde a la misericordia de ciertos grandes seres invisibles tras del velo de la naturaleza, a los que ahora adjudica todos aquellos vastos poderes que en un tiempo se había arrogado a sí mismo. Así, en las mentes más agudas la magia es gradualmente reemplazada por la religión, que explica la sucesión de los fenómenos naturales bajo la regulación de la voluntad, la pasión o el capricho de seres espirituales semejantes a la especie humana, aunque inmensamente superiores en poderío.
«Pero, según va pasando el tiempo, esta explicación resulta a su vez poco satisfactoria. Presupone, en efecto, que el transcurso de los sucesos naturales no está determinado por leyes inmutables, sino que es más o menos variable e irregular, y esta presunción no se compadece bien con una observación rigurosa. Por el contrario, cuanto más examinamos dicha sucesión, más sorprendidos quedamos de la rígida uniformidad, de la puntual precisión con que las operaciones de la naturaleza se cumplen, por lo menos hasta donde alcanza nuestra investigación. Todo gran avance en el conocimiento ha extendido la esfera del orden y restringido en consecuencia la esfera del aparente desorden en el universo, hasta un punto que ya nos permite anticipar que aun en las regiones donde la casualidad y la confusión parecen reinar todavía, un conocimiento más completo convertiría por todas partes el aparente caos en cosmos. Así, las mentes más perspicaces, anhelando siempre profundizar más en la solución de los misterios del universo, llegan a rechazar la teoría religiosa de la naturaleza como inadecuada y a retroceder un tanto al viejo punto de vista mágico, postulando explícitamente lo que en magia había sido implícitamente supuesto, a saber, una regularidad inflexible en el orden natural de los acontecimientos, que, observados cuidadosamente, nos permiten predecir su curso con certeza y actuar acordadamente. Resumiendo, la religión considerada como una explicación de la naturaleza es desplazada por la ciencia.
«Pero mientras la ciencia tiene en común con la magia que ambas se apoyan en una fe en el orden como ley básica de todas las cosas, es difícil que los lectores de esta obra necesiten recordar que el supuesto orden mágico difiere extensamente del que forma la base de la ciencia.
«La diferencia dimana, como es natural, de los distintos modos como se ha llegado a fraguar ambos órdenes, pues mientras el orden con que cuenta la magia sólo es una generalización o extensión por falsa analogía del orden en que las ideas se presentan a nuestras mentes, el orden sobre el que se asienta la ciencia deriva de la paciente y exacta observación de los propios fenómenos. La abundancia, solidez y esplendor de los resultados ya logrados por la ciencia son muy adecuados para inspirarnos una confianza optimista en la validez de su método. Aquí, al fin, después de caminar a tientas en la obscuridad por edades sin cuento, el hombre ha dado con un rastro en el laberinto, con una llave dorada que abre muchas cerraduras del tesoro de la naturaleza. No es mucho decir, probablemente, que la esperanza de progreso, tanto moral e intelectual como material, en el futuro está condicionada por la suerte de la ciencia y que cada obstáculo que se coloque en el camino del descubrimiento científico es un agravio a la humanidad.
«No obstante, la historia misma del pensamiento debe prevenirnos contra la deducción de que la teoría científica del universo, por ser la mejor formulada hasta ahora, sea necesariamente completa y definitiva. Debemos recordar que, en el fondo, las generalizaciones científicas o, hablando llanamente, las leyes de la naturaleza, no son más que hipótesis ideadas para explicar la fantasmagoría siempre cambiante del pensamiento, que nosotros categorizamos con los nombres rimbombantes de mundo y universo. En último análisis, magia, religión y ciencia no son más que teorías del pensamiento, y así como la ciencia ha desplazado a sus predecesoras, así también puede reemplazarla más tarde otra hipótesis más perfecta, quizá algún modo totalmente diferente de considerar los fenómenos, de fijar las sombras de la pantalla, que en esta generación no podemos ni siquiera imaginar. El avance del conocimiento es una progresión infinita hacia una meta en constante alejamiento»(1)

-----------------------------------------------------------
(1) FRAZER, J. G., La rama dorada, CFE, 2011 (1ª ed. de la versión abreviada 1922), pp. 616-617
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...