Presentación

¡Bienvenido!

En este blog iré presentando distintos temas, tanto históricos como más actuales, relacionados con este olvidado rincón del Noroeste.

Ahora mismo, el objeto principal de mi interés es el estudio de los antiguos lugares sagrados y sus pervivencias en nuestro patrimonio cultural y arqueológico. Este blog es la continuación del estudio etnoarqueoastronómico con marco geográfico en el valle alto de los ríos Duerna y Turienzo en la comarca leonesa de Maragatería cuyos resultados publiqué en el libro Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte. En este libro se sientan las bases sobre el origen y pervivencias de un calendario prehistórico basado en equinoccios, solsticios y fiestas de media estación, los fundamentos de la práctica astronómica antigua y el uso de los lugares de culto prehistóricos como calendario en el paisaje.

A la derecha puedes encontrar varias páginas con un índice temático que relaciona las distintas entradas publicadas clasificadas por temas, un índice geográfico que visualiza en un mapa los lugares estudiados, una página con enlaces a aplicaciones o utilidades de interés y una biblioteca con libros y artículos digitalizados sobre temas tales como Arqueología, Astronomía, Arqueoastronomía, Historia de las Religiones, Tradición Popular, Historia, etc.

Si deseas corregir, matizar, opinar o pedir más información sobre lo aquí apuntado, te animo a participar.

domingo, 20 de octubre de 2013

Mitoloxía Popular del Reinu de L.lión

Xanas, mouras y encantos; la Griega; mouros; tesoros; cuélebres, culebrones y basiliscos; el renubeiro, la Vieya; el trasgo, el sumicio y el diaño; las ánimas... son alugnas de las denominaciones de los seres míticos tratados por dos grandes estudiosos de la tradición popular de León y Asturias: Nicolás Bartolomé Pérez (Asociación Cultural Faceira) y Alberto Álvarez Peña (Fundación Belenos dÉstudios Etnográficos) en su libro Mitoloxía Popular del Reinu de L.lión. El tratamiento de estos seres es muy distinto al que encontramos en otras obras que más parecen colecciones de "bichos". Estos seres son las reminiscencias populares de antiguos mitos, construcciones o modelos con las que nuestros antepasados trataban de comprender el funcionamiento de la Naturaleza y, curiosamente, interactuar con ella, controlarla. Son los restos de la religión antigua. 

El tratamiento que da Nicolás Bartolomé es, como ya nos tiene acostumbrados en otros trabajos suyos como Filandón. Lliteratura Popular llionesa, sumamente erudito, detallado y preciso, abundando en comparaciones y relaciones con otras regiones europeas. Si a ello añadimos los magníficos dibujos de Alberto Álvarez Peña, encontraremos una obra de referencia imprescindible para aquellos que quieran conocer mejor los mimbres de la tradición popular de este rincón del Noroeste. Os lo recomiendo vivamente este libro.



Os dejo un párrafo introductorio, para abrir boca:

«Esti l.libru trata sobre un tipu concretu de l.liendas llionesas que podemos chamar mitolóxicas d'alcuerdu cona clasificación que propunxo Julio Caro Baroja no sou tratadín De los arquetipos y Leyendas, ya que tienen como característica más destacada la d'estar protagonizadas por seres imaxinarios que la nuesa tradición relaciona con l.lugares caracterísicos del paisaxe l.liones. Estas l.liendas conforman la mitoloxía popular del viechu reinu de L.lion (L.lión, Zamora ya Salamanca), anque sobre esti aspectu del nuesu patrimonio inmaterial hai un mayor númaru d'informaciones ya datos procedentes de la provincia l.lionesa, que cuenta con un conxunto importante d'estudios ya compilaciones [...] La mitoloxía l.lionesa tien un estreito parentescu conas mitoloxías populares del restu d'Europa, ya más en concretu conas tradiciones mitolóxicas del norte ya occidente de la Península Ibérica onde, por exemplu, rescamplan las l.liendas sobre los mouros míticos, las mouras (ou xanas), los encantos ya los tesouros fantásticos, tradiciones que tamién tienen una destacada presencia no reinu de L.lión. 
«Resulta problemáticu pronunciase sobre l'orixe d'estas l.liendas míticas que pervivienon de forma oral nas zonas rurales l.lionesas prácticamenet hasta qüei. Yía posible qu'al menos una parte d'estas narraciones tengan una antigüedá considerable, ya inclusive qu'en dalgún casu estéamos ante los devaluados restos d'una antigua mitoloxía anterior a la cristianización de L.lión....»


jueves, 17 de octubre de 2013

El lago del dragón: Lleitariegos y Montrondo

«Y a las ninfas y a las Lamias tenía que resultarles sencillísimo el transformarse en dragones, porque al fin, ríos y fuentes, en la mitología primitiva, se personificaban en dragones»(1)

«Jorge era natural de Capadocia y tribuno de la armada romana. Un día llegó a Silena, una ciudad de la provincia de Libia. Cerca de la población había un lago inmenso, tan grande como una isla del mar, donde tenía su guarida un dragón pestilente. La gente se había enfrentado frecuentemente con él con las armas, pero el dragón siempre los ponía en fuga, amenazando con llegar hasta las murallas de la ciudad y asfixiar a todos con su aliento ponzoñoso. Así los ciudadanos se veían obligados a alimentarlo con dos ovejas cada día, para aplacar su furia [...] Pero con el tiempo, como sus ganados no eran muy grandes, el suministro de ovejas comenzó a agotarse, así que decidieron dar al dragón una oveja y una persona. Los nombres de las víctimas eran elegidos por suertes, y nadie de ningún sexo estaba excluido [...] un día la suerte cayó en la única hija del rey [...] Rey y pueblo fueron bautizados y San Jorge desenvainó su espada y con ella dio muerte al dragón, y dio órdenes para que fuera llevado lejos de las murallas de la ciudad. Cuatro parejas de bueyes arrastraron la bestia fuera de la ciudad y lo abandonaron en un campo muy extenso. Aquel día 20000 personas fueron bautizadas, sin incluir mujeres y niños. El rey construyó una iglesia espléndida en honor de la Bendita Virgen y de San Jorge, y de su altar surgió una fuente natural cuyas aguas curan toda enfermedad»(2).

Dibujo de Alberto Álvarez Peña, en ÁLVAREZ PEÑA, A., Mitología Asturiana, Urriellu, p. 26

En Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte hicimos referencia a una leyenda leonesa que relacionaba la aparición de una serpiente monstruosa y la noche de San Juan:

«En Salientes cuenta una leyenda que “en la noche de San Juan decían que había una serpiente en la laguna del Tambarón, y al dar el Sol por la mañana daba una vuelta haciendo mucho ruido, porque estaba atada con una cadena muy grande...” y a modo de explicación del origen de esta leyenda continúa nuestro informante “...cuenta la leyenda que había una serpiente o un dragón que salía de la laguna, llegaba al pueblo y devoraba a una joven. Un día salió una joven para ser devorada llevando en la mano un rosario; cuando la serpiente se lanzó sobre ella, le tiró el rosario, el rosario se convirtió en una gruesa cadena y desde entonces la serpiente no sale ya de la laguna”. Esta leyenda se nos antoja con resonancias Medievales similares a las de San Jorge y el dragón, pero con interpolaciones marianas más modernas»(3).

Julio Álvarez Rubio también nos da cuenta de este leyenda

«Una tradición local recoge que este lugar remoto ‒tétrico en época de temporales‒, fue en la antigüedad morada de una hidra feroz. El monstruo exigía que los vecinos de Montrondo, cada año, por la fiesta del Corpus, le entregaran una doncella en sacrificio. En cierta ocasión, le tocó el turno a la familia de un poderoso hacendado que, a base de dinero y presiones, sustituyó a su hija por una mozuela de una casa pobre. Ya se acercaba la joven al Llao cuando una anciana, quizá la Virgen, le salió al paso para entregarle un rosario. “Cuando asome del agua la primera de las siete cabezas, échaselo al cuello”. Así lo hizo la niña, y milagrosamente, la hiedra, con la cruz clavada en la garganta, desapareció en el fondo para no volver jamás»(4).

En su blog, en el artículo Omaña, El Río (III): La doncella de Montrondo y el monstruo del Llao podéis otras versiones ya que,.por lo que respecta a nuestro análisis, es suficiente.



Vista del Tambarón, en el camino desde Montrondo hacia el Llao
Siguiendo la senda del lobo, hacia el Llao


Vista del Llao helado


Y el Llao en verano...
Iglesia de Santa Marina de Montrondo
Llama la atención que en la versión de Salientes, la fecha en la que se manifiesta el culebrón es el solsticio de verano, acontecimiento estrechamente relacionado con los lugares en los que existen representaciones rupestres de serpientes o con tradiciones de dragones asesinados por un santo o un héroe, según lo visto en los artículos anteriores: Santuarios termales y dragones: Luyego, Santa Mariña de Augas Santas y La Edrada de Cacabelos, La guarida del dragón: La Vid, Montes de Valdueza, Corao, Balboa y Cova da Serpe y El dragón de piedra: Pedra da Boullosa, as Pedras da Serpe de Castro Penalba y Gondomil, Santo Hadrián de Malpica y San Llorienzu de Xixón. Sin embargo, en la versión de Montrondo el monstruo se manifiesta en la fiesta cristiana del Corpus Christi, celebrada el jueves que sigue al noveno domingo después de la primera luna llena de primavera del hemisferio norte, o Domingo de Resurrección. Sin embargo, hay una interesante conexión entre el solsticio de verano y la fiesta del Corpus Christi en relación con la muerte del dragón, ya que hubo una costumbre española muy extendida se sacar la Tarasca el día del Corpus. Esta figura es una especie de dragón que recuerda al monstruo homónimo que mató Santa Marta cuando llegó a la ciudad de Tarascón, Francia, para convertir a sus habitantes. Allí encontró a un dragón llamado La Tarasca que había vivido cerca del Ródano durante 21 años. La derrotó rociándola con agua bendita y la condujo a la ciudad donde fue asesinada por sus habitantes. Para celebrarlo han sacado desde entonces una imagen del monstruo el día de Pentecostés, así como el día de la santa, el 29 de julio(5)

«Dícese que Santa Marta ató con una liga e hizo morir al monstruo de Tarascón, en memoria de cuyo milagroso vencimiento sacábase en las procesiones de rogativas la figura de la Tarasca; San Bernardo, san Román y san Marcelo también vencieron espantosos dragones... los mismos que se reverenciaban en Babilonia, Egipto, Italia, Grecia y otros muchos puntos diversos. En la Edad Media cada iglesia tuvo su tarasca o dragón, sumiso y encadenado, el cual iba en las procesiones a la manera de aquellos esclavos que precedían al carro del vencedor en las procesiones cívicas de los romanos»(6).

La Tarasca de Santa Marta. Procesión del Corpus Christi de Valencia. Fuente Wikipedia
Otro lago participa también de una tradición oral muy similar: el de Lleitariegos:

«Todo comenzó, según se cuenta, en una noche cerrada en nieve, cuando un peregrino pidió albergue a las gentes de los alrededores que hicieron caso omiso a sus súplicas y le dejaron morir aterido de frío y hambre, aunque en el último momento decidieron darle auxilio, hallándole casi desvanecido a los pies de la L.laguna L.leitariegus. Consiguieron reanimarlo, aunque ya agonizaba. Poco antes de morir les advirtió que su cayado sería el instrumento de su venganza por su despiadada actitud.
«Al momento, el bastón tomó vida transformándose en una enorme serpiente que se deslizó hasta las aguas de la laguna.
«El monstruo saldría desde entonces año tras año la noche de San Xuan para devorar ganados y destrozar viviendas. Se contaba que una vez había engullido entre sus anillos un carro con bueyes y todo que se había acercado peligrosamente a la orilla.
«Los desmanes de la bestia solamente cesarían si, una vez al año, le era ofrecida una joven virgen en sacrificio.
«De esta forma cruenta se vieron obligados a aplacar a la serpiente hasta que un año una de las doncellas que debía ser sacrificada se encaminó hacia la laguna con un rosario mientras iba rezando a la Virgen. Cuando de la superficie de la laguna surgió la sierpe, ésta le arrojó el rosario al cuello, enrollándose en torno a él y transformándose en una pesada cadena que hizo hundirse al monstruo en las aguas para siempre.
«De la L.laguna L.leitariegus también se decía que era un Ojo de Mar y que no tenía fondo»(7).




Ranas bermejas



La Laguna de Lleitariegos
Iglesia de San Juan de Lleitariegos
Ambos participan del tributo a la serpiente consistente en una sacrificio humano, del lago como su morada, de su aparición en la noche de San Juan y en que fue una joven la que hizo posible su muerte. Sin embargo, también comparten otra característica: alineamientos solares en el amanecer del solsticio de verano sobre picos destacados del paisaje.

Los montes visibles desde la Laguna Seca de Lleitariegos son la Peña del Miro Negro, en primer plano, y el Pico de Llaus Secos, Pico Mocoso (justo por detrás de la Peña del Miro Negro), Pico de Sierra Pelada, Pico del Río y Pico del Cornón. Sobre el Pico Mocoso nace el sol del solsticio de verano, mientras que sobre el Pico del Cornón, el Sol de las fiestas de media estación de primeros de mayo y primeros de agosto.

Vista desde la Laguna de Lleitariegos
Por otra parte, desde el Pozo Llao de Montrondo, el monte más destacado es Peña Negra, sobre el también nace el sol del solsticio de verano.

Vista desde el Llao a Peña Negra
A lo largo de esta serie de artículos que hemos dedicado a monumentos de arte rupestre con representaciones de serpientes o cuevas, lagos o lugares, en definitiva, con tradiciones de un dragón asesinado, hemos podido constatar cómo la existencia de alineamientos en el solsticio de verano. Cabe entonces preguntarse qué relación guardan los mitos relativos a héroes que asesinan grandes serpientes y esta fecha singular del ciclo solar. Michael Witzel, resume así su artículo Slaying the dragon across Eurasia:

«Los mitos relacionados con el asesinato de un gran reptil por un héroe o una deidad embaucadora aparece en muchas mitologías por toda Eurasia y más allá, en Polinesia y America. Son una parte importante de los mitos de creación. La muerte del monstruo libera las aguas retenidas para hacer el mundo fértil y habitable para los humanos. Está relacionado con el solsticio de verano y con el matrimonio del asesino del dragón (o cazador) con una virgen de local, en esencia, el matrimonio del sol y la luna, como se encuentra desde la Antigua India a través de China y Japón a los Mayas Kelchi. Tales mitos se rastrean atrás en una mitología paleolítica reconstruida, denominada "Laurasiática" que incorpora mitos que tratan desde el principio del mundo a su destrucción final»(8).

Tal vez, un caso paradigmático de esta relación lo encontremos en el mito védico de Indrá, el asesino de la serpiente Vritra. Ambos representan respectivamente la antítesis entre el sol del verano y el frío del invierno(9), e incluso algunos autores consideran a Indra la personificación del solsticio de verano(10), y que en esta fecha, día en el que daba comienzo el año, tuvo lugar su batalla contra la serpiente Vritra o Ahi(11).

Podéis obtener los cálculos arqueoastronómicos en este enlace.

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(1) CABAL, C. La mitología asturiana. Los dioses de la vida, 1925 (ed. faxsimil Maxtor, 2008), p. 136

(2) JACOBO DE LA VORAGINÉ, La Leyenda Dorada. DE VORAGINE, J., The golden legend, Traducido y adaptado desde el latín por Granger Ryan y Helmut Ripperger, Longmasn, Green an Co., 1941 (compuesto desde 1250 a 1280), pp. 116-117

(3) ALONSO PONGA, J.L., Contribución al estudio de las fiestas de San Juan en la provincia de León, Revista Folklore, nº 6, 1981, pp. 20-28

(4) ÁLVAREZ RUBIO, J., Omaña. Pueblos, paisajes y paseos. Edilesa, 2007, p. 43

(5) EASON, C., Fabulous creatures, mythical monsters, and animal power symbols: a handbook, Greenwood Press, 2007, p. 43; WARNER, M., Monsters of our own making: the peculiar pleasures of fear, The University Press of Kentucky, 2007, p. 114

(6) MAS Y PRAT, Los carros del Corpus, La Ilustración Española y Amaricana, nº 20, 1885, citado en La fiesta del Corpus Christi, (FERNÁNDEZ JUÁREZ, G., MARTÍNEZ GIL, F., coord.), Ediciones de la Universidda de Castilla-La Mancha, 2002, p. 171

(7) ÁLVAREZ PEÑA, A., Mitos y leyendas asturianas, Picu Urrilellu, 2008, p. 116; DÍAZ ALONSO, M., Mitos y Leyendas de la Tierra Leonesa, 1982, pp. 27-28

(8) WITZEL, M., Slaying the dragon across Eurasia, BENGTSON, J. D., In Hot Pursuit of Language in Prehistory: Essays in the four fields of anthropology, John Benjamins Publishing Company, 2008, pp. 263-283

(9) GRISWOLD, H.D., The Religion of the Rigveda, Motilal Banarsidass, 1999 (1ª ed. 1971), p. 181

(10) PLUNKET, E. M., Ancient Calendars and Constellations, Cornell University Library, 1903, pp. 115-116

(11) HEWITT, J. F., Primitive traditional history; the primitive history and chronology of India, south-eastern and south-western Asia, Egypt, and Europe, and the colonies thence sent forth, 1907, pp. 758, 946

domingo, 6 de octubre de 2013

La cobriña de Santo Hadrián de Malpica y la Pedra da Arca


En un artículo anterior, El dragón de piedra: Pedra da Boullosa, as Pedras da Serpe de Castro Penalba y Gondomil, Santo Hadrián de Malpica y San Llorienzu de Xixón, hicimos referencia a la leyenda de Santo Hadrián en Malpica, según la cual, al expulsar las serpientes de las Islas Sisargas, dejó como testimonio la marca de una serpiente aplastada en la roca, así como una cuenca y la huella de su pie, en el lugar que se conoce como O Portiño, por debajo de la Fuente de Santo Hadrían y próximo a su ermita. Recordad que habíamos concluído que la santidad del lugar era debida a que la salida del sol en el solsticio de verano se producía en el límite entre tierra y océano, al Noreste.


En mi primera visita, la marea alta me impidió encontrarlas, pero hubo una segunda con el objetivo de hallarlas y estudiarlas de cerca. Parece claro que son formaciones naturales.




Aprovechando la visita, me dirigí a la Pedra da Arca, un dolmen parcialmente desmoronado. Son varios los monumentos megalíticos del Noroeste peninsular que utilizan esta denominación “arca”:

«Son extraordinariamente frecuentes los emplazamientos de interés arqueológico bautizados con las formas losa, lancha, laja, lastra anta, arca, (piedra) cobertera (estas últimas formas, empleadas para dar nombre a dólmenes)»(1).

«La palabra arca, aniciada nel llatín, dexó munchos restos ente los nomes de llugar de la Península anque, delles vegaes, refiérense a llugares de vieyos enterramientos megalíticos; tamién dexó muestres enforma na documentación medieval»(2).

«[Arca] En latín poseía también la acepción de sepulcro, según se observa en distintos testimonios. En la toponimía gallega y catalana posee la acepción de dolmen. En la toponimia de la provincia de León es posible encontrarlo aún hoy con el significado de “señal divisoria”»(3).



La relación entre ambos usos, “arca” como monumentos megalítico, y “arca” como señal divisoria podemos encontrarlo en la circunstancia de que una de las funciones de los monumentos megalíticos era la de constituir referencias visibles de las demarcaciones territoriales de las comunidades humanas prehistóricas que las construyeron.

«El utilizar los monumentos funerarios como referentes espaciales por parte de las comunidades campesinas es una característica común tanto en el NW hispánico como fuera del ámbito peninsular, como es el caso de Escocia, Inglaterra e Irlanda, donde este tipo de monumentos comparten la ubicación preferencial en las divisorias de aguas y lugares que gozan de una amplia perspectiva visual»(4).

Como ejemplo, en Irlanda, según el tratado jurídico Breachta Comaithcesa o “Juicios de mutua tenencia”, había una ail adrada o piedra de adoración que servía como mojón:

«“Una señal de piedra, es decir, un límite que está marcado por una piedra que no se puede mover, o por un árbol, o por una piedra plana, o por una piedra monumental: si hay así siete señales en este tiempo, una sobre otra, es un límite que no se puede traspasar”»(5).

El papel de los megalitos como mojones perduró, al menos, hasta le Edad Media:

«El valor territorial de los monumentos megalíticos es una herencia de sus usos pasados. Como construcciones visibles, los megalitos crearon paisajes culturales, y su función como marcadores de territorios prehistóricos está bien documentada. Sin embargo, el valor territorial de los megalitos no termina en la Prehistoria. Llegados a la Edad Media, existen centenares de contratos agrarios y expedientes de apeos en los que se hace referencia a monumentos megalíticos como marcos de territorio. Cuando se tenían que precisar los lindes de un terreno, era común recurrir a elementos fijos en el paisaje como ríos, caminos, fuentes y, con muchísima frecuencia, túmulos y dólmenes. También existen innumerables topónimos medievales, como Monte da Meda, o Lugar de Mámoas, que muy probablemente aluden a los megalitos que identifican el territorio. El empleo de megalitos como marcos de territorio disminuye a lo largo de la Edad Moderna, probablemente porque muchos han sido destruidos ya, y también por los cambios que tienen lugar en la demarcación de lindes. No obstante, muchos topónimos perduran hasta hoy como vestigios de la antigua presencia de monumentos y su valor territorial»(6).

Una de las características más interesantes de los dólmenes del occidente europeo es la de que, mayoritariamente, señalan la fecha intermedia entre los equinoccios y el solsticio de invierno, según un estudio de Michael Hoskin(7). Este dolmen confirma esta orientación preferida ya que sus ortostatos parecen señalar una dirección aproximada de 110º.



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(1) GORDÓN PERAL, M. D. Los megalitos en la cultura popular: la toponimia megalítica. PH67, Especial monográfico, Boletín del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, Agosto 2008, p.111

(2) GARCÍA ARIAS, X. LL., De toponimia tebergana (IX), Lletres Asturianes, nº 47, p 23

(3) ÁLVAREZ MAURÍN, Mª. P., Diplomática asturleonesa: terminología toponímica, Universidad de León, 1994, p. 345

(4) FILGUEIRAS REY, A., RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ, T., Túmulos y petroglifos: la construcción de un espacio funerario, aproximación a sus implicaciones simbólicas, estudio en la Galicia centro-oriental: Samos y Sarria, Espacio, tiempo y forma. Serie I, Prehistoria y arqueología, Nº 7, 1994, p. 221, que cita a BRADLEY, R., Rock Art and the Perception of Landscape, Cambridge Archaelogical Journal. 1 (1), 1991, pp. 77-101

(5) GUYONVARC'H, C.-J., LE ROUX, F., Los druidas, Abada Editores, 2009. p. 111

(6) MARTINÓN-TORRES, M, El megalito ha muerto. ¡Larga vida al megalito! PH67, Especial monográfico, Boletín del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, Agosto 2008, p. 92

(7) HOSKIN, M., Orientations of Dolmens of Western Europe: Summary and Conclusions, Journal for the History of Astronomy, Vol. 39, No. 4, p. 507-514; HOSKIN, M., Orientations of dolmens of Western Europe, Complutum, Nº 20, 2, 2010, pp. 165-175; HOSKIN, M., El estudio científico de los megalitos. La arqueoastronomía, PH67, Especial monográfico, Boletín del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, Agosto 2008, pp. 84-91
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