Presentación

¡Bienvenido!

En este blog iré presentando distintos temas, tanto históricos como más actuales, relacionados con este olvidado rincón del Noroeste.

Ahora mismo, el objeto principal de mi interés es el estudio de los antiguos lugares sagrados y sus pervivencias en nuestro patrimonio cultural y arqueológico. Este blog es la continuación del estudio etnoarqueoastronómico con marco geográfico en el valle alto de los ríos Duerna y Turienzo en la comarca leonesa de Maragatería cuyos resultados publiqué en el libro Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte. En este libro se sientan las bases sobre el origen y pervivencias de un calendario prehistórico basado en equinoccios, solsticios y fiestas de media estación, los fundamentos de la práctica astronómica antigua y el uso de los lugares de culto prehistóricos como calendario en el paisaje.

A la derecha puedes encontrar varias páginas con un índice temático que relaciona las distintas entradas publicadas clasificadas por temas, un índice geográfico que visualiza en un mapa los lugares estudiados, una página con enlaces a aplicaciones o utilidades de interés y una biblioteca con libros y artículos digitalizados sobre temas tales como Arqueología, Astronomía, Arqueoastronomía, Historia de las Religiones, Tradición Popular, Historia, etc.

Si deseas corregir, matizar, opinar o pedir más información sobre lo aquí apuntado, te animo a participar.

sábado, 19 de diciembre de 2015

El santuario pagano de San Félix: Toral de Merayo

Hace unos años dediqué unos artículos a Valerio del Bierzo y al misterioso emplazamiento de su lugar de retiro, la iglesia de San Félix, en lo alto de un monte, donde anteriormente hubo un templo pagano, destruido por los cristianos. Para más detalles os remito al artículo Valerio del Bierzo, la Provincia Asturiense y el santuario pagano de San Félix(1). Recordemos también que Valerio nos relata un episodio, ambientado en esta iglesia, con un fuerte sabor a tradición mítica originado en el santuario precristiano, Es el “sueño de Teodora” en el que una mujer es ensartada por un toro pero que fue salvada por “un hombre resplandeciente como si viniese de la iglesia de san Félix por el descampado”. En el artículo que acabo de mencionar, reflexionamos sobre la estrecha relación de la fecha de la festividad de San Félix, el 1 de agosto, con la celebración tradicional de la fiesta de media estación denominada Lugnasad, Lammas, etc. Entonces concluimos que 

«El relato mítico de fondo es el que ya conocemos sobre la renovación, o recreación estacional del mundo, del combate eterno y periódico entre el dios solar y joven del verano contra el dios lunar y viejo del invierno sobre el que nos hemos detenido en los distintos capítulos de la serie Quién es el dios Teleno. El causante del daño es un toro asesino, animal que como ya hemos visto es belicoso, agresivo, símbolo de fertilidad y cuyos cuernos simbolizan los del cuarto lunar, identifica frecuentemente al dios viejo. San Félix, al contrario, se manifiesta como luz curativa, como vencedor del mal. Como Lug, se manifiesta refulgente como el sol».

También recorrimos varios lugares con la esperanza de encontrar allí la antigua ubicación del santuario pagano: San Félix de Visonia, la ermita de los Escayos, la Torre de San Félix de Villar de los Barrios y el Campo de las Arcas del Becerril(2). En esta ocasión vamos a plantear una nueva posibilidad, que reúne un conjunto de características que le permiten situarse como un excelente candidato: el cerro de San Féliz de Toral de Merayo.


Castro de Toral de Merayo
Hacia San Feliz

Vista del Capeloso desde San Feliz

La primera, el topónimo, que podría estar recordando el emplazamiento de una antigua ermita ya olvidada. Recordemos que la iglesia se destruyó por el fuego en tiempos de Valerio, en el siglo VII, por lo que la propuesta que aquí hacemos solo se sostendría si no conocemos en el lugar la existencia de un edificio posterior. Además se trata de un monte, suficientemente alejado para ser buen lugar de aislamiento pero no tanto, ni de tanta altitud, que haga inviable vivir en él todo el año. Otra característica es que se encuentra a poca distancia de los lugares mencionados por Valerio: está a 12 kilómetros de Compludo, lugar del que inició su retiro, a 10 de San Pedro de Montes, donde lo finalizó, y a 10 de Bergidum, el castro Ventosa próximo a Cacabelos, lugar de procedencia de la familia de Teodora. Por último, el que desde aquí se produce la puesta del Sol sobre el monte Capeloso en las fiestas de media estación de primeros de mayo y agosto, lo que apoyaría la tesis de un antiguo santuario precristiano en el lugar.

Los cálculos, en este enlace.

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(1) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Valerio del Bierzo, la Provincia Asturiense y el santuario pagano de San Félix, Asturiensis Prouincia Indigena, 2012, http://asturiense.blogspot.com.es/2012/03/valerio-del-bierzo-la-provincia.html

GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., El santuario pagano de San Félix: San Félix de Visonia, la ermita de los Escayos, la Torre de San Félix de Villar de los Barrios y el Campo de las Arcas del Becerril, Asturiensis Prouincia Indigena, 2012, http://asturiense.blogspot.com.es/2012/04/el-santuario-pagano-de-san-felix-san.html

miércoles, 25 de noviembre de 2015

La diosa Mandica y la Virgen de la Encina



José Luis Puerto vuelve a regalarnos una historia interesante, esta vez de muy cerca de Ponferrada, un relato que sugiere reminiscencias de algún lugar de culto en esta eminencia, conocida como Pajariel:

«En el monte Pajariel, que está en Ponferrada, existe una historia sobre la fuente que hay allí. Era una fuente de aguas claras, que estaba habitada por una mujer de la que se decía que curaba a los enfermos. A la gente que iba allí a curarse de sus dolencias, les hacía beber o bañarse en sus aguas. En pago de su curación, les pedía alimentos, como pan, leche, huevos,...
«Un año de malas cosechas, la gente no tenía para pagarle. Y ella, en venganza, decidió que el agua tomara un sabor desagradable a metal. Desde entonces el agua sabe a hierro, pero la gente sigue tomándola»(1).



A su pie se extiende Ponferrada, en cuyo solar existió un bosque de encinas donde los caballeros templarios encontraron la imagen de la Virgen de la Encina, según dice la tradición:

«Con estas, y otras reliquias, que se esparcieron por estos reinos, es tradición universal y constante en todo aquel país, que trajo también el santo prelado [Santo Toribio] la imagen de Nuestra señora, de que ahora trato, la cual colocó en su en su iglesia catedral de Astorga, en que fue reverenciada por espacio de casi tres siglos, pues tantos corren desde el año de 420, poco más, o menos, en que el santo Pontífice volvió de la peregrinación jeresolimitana, hasta el de 714, en que aconteció la desgraciada ruina del imperio de los godos en España, con muerte de su último rey don Rodrigo; en cuyo tiempo, o poco después, porque no viniese esta devota imagen a poder de los sarracenos, algunos piadosos cristianos la retiraron a un espeso monte de encinas, que estaba donde hoy se ve lo más poblado de la Villa de Ponferrada, inmediato al corto lugar, que por el puente que dije, se llamaba Puente ferrada, y en una de las más corpulentas, y crecidas, que hallaron con seno capaz de abrazar la santa imagen, la ocultaron, fiando de la Divina Providencia la descubriría, y haría patente, cuando conviniese a su mayor gloria, y más reverente culto de la Santísima Virgen. En este retirado, y oculto lugar estuvo, y permaneció su majestad más de cuatro siglos, hasta que siendo señores de la villa los caballeros templarios, habiéndose aumentado más su población a expensas de su cuidado, para fabricar la fortaleza que hoy tiene, por los años de 1200, desmontaron todo el terreno circunvecino, y entre las muchas encinas que cortaron, llegaron (ignorantes de lo que allí había) a cortar la que encerraba la devota imagen de María, que a pocos golpes se hizo patente a los que allí asistían, los cuales quedaron admirados de suceso tan raro, como admirable; y aún se añade, que uno de ellos alcanzó a dar con el hacha un pequeño golpe en la frente de esta Señora, que hasta hoy se conoce, por no haber jamás admitido su Majestad encarnación en aquella parte.
«Quién duda, que se postrarían rendidos en su presencia, y a sus pies todos los que tuvieron la dicha de ser testigos de tan maravillosos aparecimiento, y que desahogada su devoción en lágrimas por lo ojos, y en razones devotas por labios, darían luego cuenta a los señores de la villa de suceso tan portentoso, los cuales, alegres por tal fortuna, trataron, sin dilación, de fabricar iglesia, en que colocar la santa imagen, a quien llamaron de la Encina, por haber estado dentro de una de ellas oculto tan rico tesoro por tiempo tan dilatado»(2).

La Virgen de la Encina es una de las Siete Hermanas, entre las que cabe mencionar las Vírgenes de las Angustias(3), de la Guiana(4), de los Escayos(5) y de la Peña(6) de las que ya hemos hablado. Muy cerca de aquí, en Ozuela, hubo una ermita de la Encina, ya desaparecida, cerca de la cual aparecieron tumbas hechas con losas y fragmentos de tejas curvas(7). ¿Se tratará de una cristianización de un culto anterior?

Además de algunos hallazgos aislados de hachas de talón (entre las que destaca un depósito importante en el barrio de La Placa del que solo quedó noticia de una de ellas)(8), tenemos que mencionar el ara dedicado a la diosa Mandica, al parecer en relación con un crestón de pizarra, conocido como El Castro(9), en la confluencia de los ríos Sil y Boeza:

«Allí cerca, tocando con la estación de ferrocarril, hacia el sur, hay un sitio que llaman "campo de la Ría", reconocible como despoblado romano de escasa monta, donde se descubrió el ara de la diosa Mandica (C.I.L. II, núm. 5669), arriba catalogado en el Museo de León. Domínale un crestó de pizarra, "el Castro", que pudo ser base de un reducto, con vistas al Sil, junto ya con el Boeza, y a su pie hay un llano hacia oriente, muy pedregoso y sembrado de tégulas, ímbrices y grandes ladrillos romanos. Han aparecido también cimientos, monedas y marcas de alfarería, pero de éstas ninguna pude hallar»(10).

L . POMP
EIVS . PA
TERNVS
MANDIC
AE . V . M
S

Cuyo desarrollo es: L (ucius) Pomp / eius Pa / ternus / Mandic / ae v (otum) m (erito) / s (olvit).

El Castro
Vista desde El Castro al Pajariel. En lo alto se pone el sol del solsticio de invierno
Vista desde El Castro al Becerril y al Picueto
Enfrente de El Castro, hacia el SE, se yergue una parte del monte del Pajariel sobre cuya cumbre aparente se pone el Sol del solsticio de invierno. No es posible apreciar todos los montes que, antes de construir la ciudad, eran visibles desde aquí. Entre estos, citaría entre los más destacados Capeloso, Becerril, Cerro Picueto, Pico Tuerto, Cabeza de la Yegua y El Bolarín. Sobre uno de ellos, Cerro Picueto, nace la luna llena del solsticio de verano, el lunasticio mayor sur.

La etimología de Mandica, al parecer, está relacionada con los caballos. Al respecto, opina Jose María Blázquez:

«Diosa protectora de los caballos o relacionada con ellos, además de Epona, ya mencionada, es Mandicae, de Ponferrada (León) (CIL II, 5669). La raíz es la misma que aparece en mandus, mannus (caballo) y en el nombre del caudillo ilergeta Mandonius»(11).

Rhiannon riding in Arberth. De ''The Mabinogion'', traducido porCharlotte Guest en 1877
"Macha Curses the Men of Ulster",
por Stephen Reid'
de Eleanor Hull's The Boys' Cuchulainn (1904)
No solo con la gala Epona, sino también con la irlandesa Macha o con la galesa Rhiannon. tal vez si averiguamos algo sobre estas diosas podamos inferir algo de nuestra divina astur Mandica. El culto a Epona, la “Yegua Divina” que conocemos por inscripciones, parece focalizado en la región de Alésia pero después extendida por el continente. Aparece generalmente representada montando a caballo, acompañada por un pájaro, un perro y un potro. Fue la única divinidad céltica mencionada en el panteón romano, donde su fiesta se celebraba el 18 de diciembre, muy cerca del solsticio de invierno(12). Rhiannon, parece derivar de la diosa romano-británica Rigantona, o “Gran Reina”, y aparece en la primera y tercera ramas del (13). Finalmente el niño es recuperado de un monstruo por un noble que lo devuelve a su madre. En cuanto a Macha, encontramos tres en la mitología irlandesa: la esposa de Nemed, una reina del Ulster que se casa con su rival Cimbaeth o, por último, la esposa del granjero Crunniuc mac Agnomain que fue obligada a competir en una carrera de caballos estando embarazada. Gana la carrera pero al alcanzar la línea de meta grita de dolor y da a luz dos gemelos en el lugar Emain Macha, la capital mítica del Ulster, un complejo ritual de origen prehistórico localizado cerca de Armagh consistente en un recinto circular y foso que rodea dos monumentos tumulares. Macha maldijo a los hombres del Ulster a sufrir la debilidad de una parturienta cuando se vieran rodeados por el enemigo(14). Encontramos en esta carrera mítica una nueva conexión con el solsticio de invierno: es tradición irlandesa celebrar carreras de caballos por San Esteban, el día siguiente de Navidad. También es costumbre alemana(15). De hecho, el protomártir san Esteban es el patrón de los caballos constituyendo así, probablemente, la cristianización de una conexión mítica caballo-solsticio de invierno, mucho más antigua.
Mabinogi, un conjunto de relatos mitológicos galeses. Casada con Pwyll que se enamora de ella al verla sobre un caballo blanco, le es robado su hijo en la víspera de mayo pero es acusada de infanticidio y castigada durante siete años a ser montada a caballo por quien quisiera

La relación de la Divina Yegua con monumentos prehistóricos no se limita a Emain Macha. La encontramos también en el río Gabhra, próximo al complejo prehistórico irlandés de la colina de Tara, significa "Yegua Blanca", o en el geoglifo del caballo blanco de Uffington en el condado inglés de Oxfordshire.

Mari Llwyd (Wikipedia)
Yule, la celebración germana del solsticio de invierno, era el momento en el que los teutones pagano sacrificaban un caballo blanco. En Gales, en la ceremonia Mari Llwyd (Yegua Gris) realizada por Navidad, un grupo de enmascarados recorre la localidad haciendo cuestación acompañados de una figura de caballo construida mediante una calavera de caballo unida a un palo y cubierta por una sábana que oculta a su portador. En Inglaterra, una tradición similar se conoce como Old Hob, Old Horse, 'Owd 'Oss o Poor Hoss en la que por Navidad, tres hombres vestidos de cazadores acompañan una figura disfrazada de caballo. En la Isla de Man se celebra el Laare Vane (o Yegua Blanca) que aparece en la víspera de Año Nuevo. En Alemania, ese disfraz de caballo se denomina Schimmel o Schimelreiter(16).

El tiempo de la Navidad y el Año Nuevo están estrechamente relacionadas en Europa con la renovación del rey u otros cargos(17), con tradiciones como El Rey de la Faba, el Rey de los Inocentes, el rey de los Locos o el Señor del Desgobierno. También es la fecha de nacimiento de dioses-hombre como Osiris, Adonis, Mitra, Dionisos, Atis o Cristo. Encontramos un rito irlandés, descrito por Giraldus Cambrensis(18), que afirma tener noticas de una celebración de coronación realizada por una tribu del Ulster, según la cual el nuevo rey se apareaba con una yegua blanca que después era sacrificada cocinando su carne en un caldero. El rey se bañaba con su caldo, lo bebía y comía su carne(19).

Recapitulemos: en el tiempo del solsticio de invierno encontramos una tradición de renovación en la que el rey se une con la diosa en su aspecto de yegua blanca. Encontramos distintas tradiciones europeas navideñas protagonizadas por una figura de caballo. La etimología de la diosa astur Mandica remite al caballo y su identidad con la yegua Divina se ve reforzada por el alineamiento en el solsticio de invierno que se produce en el lugar que se considera la procedencia del ara que la menciona.

El culto a Mandica en el solar de lo que ahora es Ponferrada debió ser importante, como luego lo fue el dedicado a la Virgen de la Encina. Además sus respectivos centros cultuales están muy próximos entre sí. Sin embargo, más allá de estos datos no hay ningún otro dato que apoye la continuidad entre ambos. Si, como hemos puesto de manifiesto en este artículo, la celebración de Mandica tenía lugar durante el solsticio de invierno, la de la Virgen de la Encina tiene lugar el 8 de septiembre. En todo caso tenemos detalle de la celebración de su fiesta por parte de Julio Caro Baroja, que transcribimos a continuación y que, dicho sea de paso, recuerda más un festejo primaveral que invernal.

«Los llamados danzantes en la provincia de León, ayuntamiento de Ponferrada, salen el 8 de septiembre, día de la fiesta de la patrona de aquella villa, llamada Nuestra Señora de la Encina. Son generalmente doce, más el jefe al que llaman el Calaverote. Por la mañana, después de la misa, tiene lugar la procesión. En el momento de salir la Virgen de la iglesia se detiene y entonces los danzantes forman ante ella una pirámide compuesta de cuatro hombres en la base, tres sobre los hombros de éstos y uno encima, que recita una alabanza a la Virgen. Después, nuevamente en marcha la procesión, bailan en dos filas frente a frente al compás del tamboril y de una enorme castañuela que toca el Calaverote, llevando cada uno de ellos un arco de flores, por encima de su cabeza. A trechos caminan sin danzar, llevando siempre sus arcos de flores. Finalizada la procesión delante de la iglesia, danzan nuevamente alrededor de un palo, de cuyo extremo superior penden tantas cintas como danzantes; cada uno de éstos, tomando con sus manos el extremo libre de la cinta, danza, entretejiéndose estas cintas. El público que les rodea suele recompensar su danza, a la que llaman 'obra', con algunas monedas.
«Repiten su trabajo frente al ayuntamiento y las casas particulares de más relieve en su pueblo, recibiendo en todas partes como compensación más o menos dinero, según las posibilidades de cada uno.
«El traje que visten se compone de dos o tres enaguas blancas, muy almidonadas, y una camisola de hombre, muy bordada en la pechera. Llevan muchas cintas de colores atadas en las mangas con grandes lazos, una en la muñeca, otra en el antebrazo, otra en el codo y finalmente otra en el brazo. A la cabeza llevan un pañuelo de colores, atado en la nuca y encima un cucurucho tejido de paja, con cuatro caras planas, en cuyos frentes ponen retratos de familiares, y en la parte alta del cucurucho un grupo de cintas de colores, y para sujetar el ya citado cucurucho llevan una especia de barbuquejo”»(20).

En este enlace, los cálculos.


Procesión de pendones en el centenario de la coronazión de la Virgen de la Encina, 2008







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(1) Sandra Aparicio Juárez, Ponferrada, PUERTO, J. L., Leyendas de tradición oral en la provincia de León, 2011, p. 447

(2) VILLAFAÑE, J., Compendio histórico en que se da noticia de las milagrosas, y devotas imágenes de la Reina de los Cielos, y Tierra, María Santísima, que se veneran en los mas celebres santuarios de España, 1740, pp. 201-202

(3) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., El dragón del Cúa (I): el santuario termal de La Edrada, Asturiensis Prouincia Indigena, 2011, http://asturiense.blogspot.com.es/2011/11/el-dragon-del-cua.html;
GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., El dragón del Cúa (II): el solsticio de verano desde Bergidum, Asturiensis Prouincia Indigena, 2012, http://asturiense.blogspot.com.es/2012/06/el-dragon-del-cua-ii.html; GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., El dragón del Cúa (III): el asesinato ritual del toro, Asturiensis Prouincia Indigena, 2012, http://asturiense.blogspot.com.es/2012/11/el-dragon-del-cua-iii-el-asesinato.html

(4) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., La cima sagrada de la Guiana como centro de los ejes del mundo, Asturiensis Prouincia Indigena, 2012, http://asturiense.blogspot.com.es/2012/02/la-cima-sagrada-de-la-guiana-como.html; GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., La Aquiana y Peñalba de Santiago, Asturiensis Prouincia Indigena, 2013, http://asturiense.blogspot.com.es/2013/11/la-aquiana-y-penalba-de-santiago.html

(5) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., El santuario pagano de San Félix: San Félix de Visonia, la ermita de los Escayos, la Torre de San Félix de Villar de los Barrios y el Campo de las Arcas del Becerril, Asturiensis Prouincia Indigena, 2012, http://asturiense.blogspot.com.es/2012/04/el-santuario-pagano-de-san-felix-san.html

(6) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., La Virgen de la Peña: Batallas míticas, aras y depósitos votivos, Asturiensis prouincia Indigena, 2015, http://asturiense.blogspot.com.es/2015/01/la-virgen-de-la-pena-batallas-miticas.html

(7) MAÑANES, T., Arqueología de la cuenca leonesa del río Sil (Laceana, Bierzo, Cabrera), Universidad de Valladolid, 1988, p. 89

(8) CL-LE-115-001, CL-LE-115-002, CL-LE-115-003, PGOU De Ponferrada: Revisión y adaptación. Documento de refundido de aprobación definitiva según acuerdo de 22 de Mayo de 2007 (BOCyL nº 103 de 29 de Mayo de 2007). Catalogo y normativa arqueológica, Tomo II, pp. 166; G., FERNÁNDEZ MANZANO, J., Calcolítico y bronce en tierras de León, Lancia: revista de prehistoria, arqueología e historia antigua del noroeste peninsular, Nº 1, 1983, p. 59

(9) La siguiente ficha, CL-LE-115-011 coincide con una pieza epigráfica romana de carácter votivo, hallada en Ponferrada, en el lugar conocido o denominado Campo de la Ría, quizás el Castro, espacio cercano a la estación de FF.CC.; PGOU De Ponferrada: Revisión y adaptación. Documento de refundido de aprobación definitiva según acuerdo de 22 de Mayo de 2007 (BOCyL nº 103 de 29 de Mayo de 2007). Catalogo y normativa arqueológica, Tomo II, pp. 166; G., FERNÁNDEZ MANZANO, J., Calcolítico y bronce en tierras de León, Lancia: revista de prehistoria, arqueología e historia antigua del noroeste peninsular, Nº 1, 1983, p. 59

(10) GÓMEZ MORENO, M., Catálogo monumental de España. Provincia de León, Madrid, 1925, p. 81; CL-LE-115-011; PGOU De Ponferrada: Revisión y adaptación. Documento de refundido de aprobación definitiva según acuerdo de 22 de Mayo de 2007 (BOCyL nº 103 de 29 de Mayo de 2007). Catalogo y normativa arqueológica, Tomo II, pp. 166

(11) BLÁZQUEZ, J. M., Religiones prerromanas, Primitivas religiones ibéricas, II, Ediciones Cristiandad, 1983, pp. 299-300

(12) MacKILLOP, J., A dictionary of Celtic mythology, Oxford University Press, 2004 (1ª ed. 1998), pp. 167-168

(13) MacKILLOP, J., A dictionary of Celtic mythology, Oxford University Press, 2004 (1ª ed. 1998), pp. 328-329

(14) MacKILLOP, J., A dictionary of Celtic mythology, Oxford University Press, 2004 (1ª ed. 1998), pp. 282

(15) Durante la Edad Media, especialmente en Alemania, se consagraban alimentos y bebidas para los caballos, con los que se realizaban carreras, en torno a la festividad de San Esteban: una prolongación cristiana de costumbres antiguas GOOSEN, L., De Andrés a Zaqueo. Temas del Nuevo testamento y la literatura apócrifa en la religión y las artes, Ediciones Akal, 2008, p. 54

(16) BOWLER, G., The World Encyclopedia of Christmas, McClelland & Stewart Ltd., 2000, HORSES

(17) «Si en las catedrales e iglesias, si en las universidades y colegios se elegía un “obispillo”; si en las cortes se nombraba un rey con el mismo aire; no ha de chocar que entre las familias aldeanas o campesinas se procediera a la elección de otras “magistraturas”, con atribuciones semejantes, dentro de su esfera, entre mozos o gente más madura: en el mismo periodo poco más o menos, es decir, de fines de diciembre a comienzos de enero. A veces la autoridad burlesca la administra un hombre al que se dan nombres menos solemnes, como los de “Mazarrón”, “Zamarrón”, “Zancarrón”, etc.» CARO BAROJA, J. El carnaval, Taurus, 1986, 1ª ed. 1965, pp. 305-308; “Obispillo de Inocentes”: 308-311; “El rey de la faba”: 315-320; El “Mazarrón”, rey de Navidad en la provincia de Burgos: 320-321; El “Zancarrón” de Montamarta (Zamora): 321-322; “Rey de los inocentes”, “Alcalde de los inocentes”: 322-330; El “rey de los cerdos” en la fiesta de San Antón en Madrid: 336-339; Rey de mozos en la montaña de León, Segovia, Soria: 339-341; Rey de pastores: 342-344; «El obispillo se celebraba en un principio el 6 de diciembre, fecha de San Nicolás, de donde le viene su nombre. La costumbre, al menos cuando se acomodó en las catedrales, consistía en que ese día durante el canto del “magnificat”, al llegar a la estrofa “deposuit potentes de sede / et exaltivit humildes” (despojó a los soberbios de sus tronos y ensalzó a los humildes), el prelado se despojaba de sus vestiduras y con ellas revestía a un mozo del coro, generalmente el más gracioso, quien a partir de ese momento presidía la liturgia» ALONSO PONGA, J.L., La Navidad, Biblioteca leonesa de tradiciones, Edilesa, 2009, pp. 37-41; «San Esteban, además de fiesta patronal de algunos pueblos, era una fiesta de los mozos. En algunos pueblos del sur de la provincia, existían cofradías de mozos bajo la advocación de San Esteban y en ellas el alcalde de mozos era el mayordomo de la cofradía. Celebraban la fiesta el día después de Navidad, como era habitual, con comidas y cenas en las que gastaban lo recaudado en rondas y cuestaciones por casa de los vecinos [...] En las comarcas de Alba y Aliste [...] el día de San Esteban los mozos iban a la iglesia con su bandera y el alcalde de los mismos con la banda distintiva de su cargo se sentaban en los sitiales de respeto y allí permanecían durante toda la celebración con la mayor reverencia de que eran capaces. Al terminar el oficio divino el “alcalde por un día” se sentaba en el sillón del oficiante y todo el pueblo, comenzando por el señor cura, pasaba a rendirle pleitesía» ALONSO PONGA, J.L., La Navidad, Biblioteca leonesa de tradiciones, Edilesa, 2009, pp. 40-41; «La fiesta del Obispillo tiene otras similares en Francia y en otras partes del centro de Europa como las elecciones del “obispo de los locos”, “abad de los locos”, etc.» CARO BAROJA, J. El carnaval, Taurus, 1986, 1ª ed. 1965, p. 311; CRUMP, W. D., The Christmas Encyclopedia, McFarland & Company, Inc. Publishers, 2013, p. 177; CHAMBERS, E. k., The Mediaeval Stage, Dover Publication, Inc., 1996, pp. 390-491; CHAMBERS, R., The book of days: a miscellany of popular antiquities in connection with the calendar, including anecdote, biography, history, curiosities of literature and oddities of human life and character, Volumen 2, 1832, pp. 741-742

(18) Topographia Hibernica, de Giraldus Cambrensis, 1187

(19) ELLIS DAVIDSON, H. R. Myths and Symbols in Pagan Europe: Early Scandinavian and Celtic Religions, Syracuse University Press, 1988, p. 54

(20) Descripción de Dolores Álvarez Prida citado en CARO BAROJA, J., El estío festivo, Tauro, Madrid, 1986 (1ª ed. 1984), pp. 161-162

sábado, 17 de octubre de 2015

Las huellas del caballo de Santiago: Sopeña, Lucillo, Colle y Colinas del Campo



Castro de Sopeña

Peña de Santiago



Nuevamente seguimos los pasos de Juan Carlos Campos, esta vez hasta el castro de Sopeña de Carneros, en la Cepeda, León, sobre el que publica varios artículos: La Peña de Santiago(1) ó Los símbolos grabados en el castro de Sopeña(2) que también fue publicado en la Revista de la Cepeda como Los grabados del castro de Sopeña(3). Incidía especialmente sobre un conjunto de petroglifos contemporáneos, asunto que también fue publicado en el Diario de León en el artículo Falsificadores de petroglifos(4) que trataba la vandalización de un conjunto de herraduras grabadas mucho más antiguas que fueron dadas a conocer por José María Luengo. Tenemos que conformarnos con la reseña de Luis Alonso Luengo en Elementos paganos y heterodoxos en el León antiguo.

«Es curioso notar que el contorno todo de esta comarca se envuelve en una atmósfera sacerdotal, como se delata en el Castro de Sopeña, a tres kilómetros de Astorga, con sus leyendas religiosas, antiguas y medievales, y donde en la peña cortada a tajo sobre el río, aparecen siete marcas talladas, en forma de herradura, "representaciones del ídolo femenino símbolo de la fecundidad, en su estilización dentro de la fase del periodo eneolítico y renovada después bajo la cultura celta-astur", según descubrió José Mª Luengo ("Notas para la Historia de León y su Provincia" y "El Castro de Sopeña", en el Pensamiento Astorgano, 6 de Septiembre de 1951), marcas que, según Luengo, nuestro máximo arqueólogo leonés, aparecen también en otros lugares de la provincia, y que si, al cristianizarse la zona, se asocian siempre a la leyenda de Santiago, y a la fascinación del Camino Jacobeo, (como en Sopeña, donde se atribuyen a señales de las herraduras del caballo de Santiago, que afincado en la peña saltó sobre Astorga, cayendo al otro lado de la ciudad, en un prado donde, al posarse el caballo, manaron cuatro fuentes -una de cada herradura- que son las llamadas "Fuentes de Santiago"), todo ello revela - según José Mª Luengo- "una pervivencia cristianizada de las religiones primitivas»(5).

Grabados en la Peña de santiago

Herraduras de la Peña de Santiago


Cazoletas en una peña por debajo de la Peña de Santiago
No nos entretendremos con los grabados modernos, que han sido magníficamente tratados en los artículos anteriormente citados.

«El santo por excelencia, con huellas legendarias en todo el ámbito leonés, es Santiago Apóstol. Su presencia podemos advertirla en elementos como la toponimia, con localidades como: Santiago de las Villas (Carrocera), Santiago del Molinillo (Las Omañas) o Santiago Millas; como iglesias y ermitas a él dedicadas; en leyendas sobre huellas de las herraduras de su caballo o sobre un salto descomunal del mismo; o en una leyenda ubicada entre fasgar y Colinas del Campo de Martín Moro, en un paraje elevado en el que se halla una ermita de Santiago»(6).

«Significativo y también muy extendido es el motivo legendario que habla de huellas, casi siempre de personajes sobrenaturales, extraordinarios, heroicos (la Virgen; determinados santos, particularmente Santiago; don pelayo, el Cid Campeador, Roldán…), aunque también de las profundidades (el demonio o el diablo…) y de otras etnias y religiones (los moros…), grabadas y estampadas en determinadas rocas.
Como indica Vicente García de Diego, tales leyendas”se forjan en un reducido número de tópicos”(7) y tienen, desde luego, un gran arraigo internacional y multicultural indudable. Edward B. Tylor piensa que “todos los mitos sobre huellas del Viejo Mundo han debido de tener un origen común, y han viajado de un pueblo a otro”(8). Y constata cómo tales huellas en cavidades redondas o alargadas han sido, con una sorprendente unanimidad, adoptadas como reliquias por pueblos y por creyentes tan distintos como egipcios, griegos, hindúes, budistas, cristianos y musulmanes»(9).

Jose Manuel Pedrosa considera tres tipos de este tipo de marcas: fósiles, grabados artificiales y oquedades naturales(10). José Luis Puerto enumera algunos lugares con herraduras del caballo de Santiago: Peña de la Mora de Quintanilla de Losada, Villar del Monte, Fuente de las Peñas de Felechares de la Valdería, realengo de Navalviejo en Bouzas, La Valcorza en Orellán, El Miro en el valle de Fornela, entre La Calderina y la Fuente La Bobia en Anllares, El Vasico en Chana de Somoza, El Pozo la Ferrada en Lucillo, Peña del canalón en Palaciosmil, en Colinas de Martín Moro, entre Camposalinas y paladín en Omaña, La granda en Callejo de Ordás, en una peña junto a una fuente de Correcillas, en una roca del camino viejo del Pando en la Montaña Oriental, La Penilla junto a Villanófar y en san Cipriano(11).

Regresemos ahora al castro de Sopeña. La tradición local sobre la autoría de las herraduras grabadas, según la noticia recogida por José Luis puerto dice:

«Dicen que hay unas huellas como las herraduras de un caballo, de una parte del río Tuerto y de la otra. La herradura del caballo del patrón Santiago.
Pegó un salto el caballo de una a otra parte del río, entre Carneros y Sopeña. De un lado una peña y del otro otra peña, altas.
Del primer brinco que dio a Fuentacalada llegó»(12).

Otro dato, este de Francisco Javier Rúa Aller y Javier Rubio Gago:

«Así por ejemplo “la Piedra del Cuco” es una roca situada al lado de la “Peña de Nuestra Señora”, en el castro de Sopeña (La Cepeda), porque según la tradición, desde esa piedra deja oír su canto el cuco en los atardeceres primaverales»(13).

La sierra del Teleno, con Los Cambitos, Peña negra, el Nicho y La Cetrera, desde la Peña de Santiago

Ya hemos tratado en otro artículo sobre piedras singulares que emitían sonidos: La Piedra del Campanín de San Juan de la Mata(14). Desde la Peña de Santiago del castro de Sopeña, entre los distintos puntos destacados de la línea del horizonte: Los Cambitos, Nicho del Teleno, Montote, Alto de Buey Mayor, Manzarnoso, Pico de Vega Cercada y Suspirón, el primero es útil para señalar la puesta solar en el solsticio de invierno. Nos preguntamos por la localización de esas Fuentes de Santiago o Foncalada próximas a la ciudad de Astorga. De acuerdo a la publicación de Javier Prieto, de Carral, el 21 de enero de 2010, de la documentación proporcionada por Maximiliano Posada Domínguez de Riego de la Vega, que aparece publicada en la web de Carral y Villar, en ésta se hace mención a unas Fuentes de santiago, situadas en el término de Pisones, cerca de la ciudad de Astorga. Por otra parte, hemos encontrado el Croquis de Fuente Calada y alrededores: en Castilla la Vieja (sic), con un sello estampado del Estado Mayor General del 5º Ejército, y fecha 1810. En él podemos reconocer el emplazamiento preciso de la Fuente Calada o Fuencalada de Astorga, que de acuerdo a éste podría muy bien corresponder a esas Fuentes de Santiago “cerca de Astorga”, y que podemos reconocer en las “Ventas de Fuente Encajada (sic)” que aparecen al sur de la ciudad de Astorga y cerca de la plaza de Toros de la primera edición del Mapa Topográfico Nacional, E 1:50000. La tradición popular podría estar señalando el emplazamiento de otra estación de arte rupestre, ya desaparecida, cerca de estas Fuentes de Santiago o Fuencalada de Astorga, posibilidad que se refuerza al constatar que desde aquí Los Cambitos siguen siendo una excelente marca horizontal que señala, desde aquí, el lugar de la puesta de la Luna en el lunasticio menor Sur, y con menor precisión, la puesta del sol en las fiestas de media estación de primeros de febrero/noviembre sobre el Monte Teleno. Recordemos, que los Cambitos del Teleno ya habían demostrado ser un marcador horizontal desde una peña con cazoletas del santuario rupestre de san Salvador de Quintanilla de Somoza(15) y desde las cazoletas del castro de Piedralba(16).


El Vasico, entre Lucillo, Chana de Somoza y Filiel. Al fondo el Teleno
La fuente del Vasico. La piedra fincada señala el arca.

Vista del Teleno desde El Vasico. Punto de la puesta en el solsticio de invierno
La Albarda
Alineación de las marcas de La Albarda con Imbolc/Samain
Ya conocíamos también otra roca con herraduras grabadas y tradición de autoría del caballo de Santiago. Se trata de las de una fuente del Vasico, donde se encuentra un arca o mojón muy peculiar que separa los términos de Lucillo, Chana de Somoza y Filiel, en León. Ya Parcero, Criado y Santos Estévez nos tenía advertidos sobre uno de los indicadores para la localización de espacios sagrados antiguos en el paisaje: constituir un límite antinatural que abandona brusca e inexplicablemente un límite natural como degeneración de un patrón radial igualitario de límites(17). Las herraduras, como las de Sopeña, apenas se aprecian, pero comparten la misma tradición. Según la versión que a mí me contaron, el caballo del apóstol Santiago dejó las marcas de sus herraduras en El Vasico y que desde ahí saltó a Peñafaciel donde perdió la albarda(18). La Albarda, de la que ya hemos hablado varias veces, es una gran roca hueca, que parece el caparazón de una tortuga (o una albarda) y que tiene unas marcas en su parte superior, coincidentes con la dirección del eje del megalito, que señalan con precisión el lugar de la salida del sol en las fiestas de media estación de primeros de febrero/noviembre(19). También sabemos que se encuentra muy cerca de los célebres paneles con laberintos.

Nuevamente, José Luis Puerto nos proporciona más etnotextos sobre El Vasico:

«Esa sí, hay una peña, que le llamamos el Vasico, que hay allí unas herraduras y dicen que se saltó desde el alto del Teleno y llegó a la peña esa. Es una cosa que se cuenta, pero que no será cierto. [¿Quién saltó] El caballo de Santiago. Sí, sí, eso lo decían».

«Sí, que dio un salto el caballo del patrón Santiago desde el Teleno y cayó en la peña aquella, que están las herraduras allí puestas, el Vasico»(20).

«Pues que saltó desde el alto del Teleno, pa esta parte, y cayó en las Peñas, y quedaron marcadas las herraduras, ahí en el Vasico, adonde están los chopos aquellos, arriba en el chopo último que hay, hay una recostina allí, y allí están marcadas las herraduras del caballo del patrón Santiago»(21).

«Sí; sí, sí, sí. Dijeron que si el caballo de Santiago que había venido desde la parte esa del Teleno y que había, debió tirar unos zancos de kilómetros. Porque ahí, al camino que va para Filiel, allí que le llamaban el Vasico, decían que había unas huellas como las pisadas del caballo. Y aquí, pa abajo, que hay otro, que le llaman el Pozo la Ferrada, allí aún están marcadas las huellas, las huellas, unos huecos como las pisas del caballo. Pero también se sintió eso»(22).

Es interesante que el caballo de Santiago saltara desde el Teleno hacia el Vasico ya que precisamente en la cumbre de este monte sagrado se produce la puesta del Sol en el solsticio de invierno. El error de acimut con su punto más alto, El Nicho, es de algo menos de 2º. Sin embargo, la cumbre del Teleno desde aquí se ve bastante plana y precisamente donde se produce la ocultación del Sol coincide con su parte más distintiva, donde se produce la mayor curvatura de la línea del horizonte.



Otro lugar célebre por sus pisadas del caballo de Santiago es Colle, cerca de Boñar, León. Contamos con una noticia antigua que nos proporciona Pedro Alba en 1863:

«En el camino que va de Vozmediano á Boñar por el término de Colle hay un sitio que llaman Patada de la mula por que se hallan marcadas en un banco de piedra sobre la que pasa el camino, unas cuantas pisadas que parecen de mula ó de caballo. Los naturales de los pueblos inmediatos dicen que son las pisadas del caballo de Santiago cuando andaba peleando contra los moros, á cuya tradición dará cada uno el crédito que quiera. Lo que sí parece estraño es que en tantos siglos como hará ya que pasa el camino por cima de dichas pisadas no se hayan éstas borrado y se conserven en el estado en que se encuentran como si no pasara por allí el camino»(23).

También los etnotextos de José Luis Puerto viene ahora a nuestro auxilio:

«El caballo de Santiago, subiendo pa Vozmediano, ahí, ahí, todavía hay huellas del caballo de Santiago. En las piedras, huellas del caballo de Santiago. Que ahí todavía, dicen, que yo no las he visto, pero lo he oído que hay huellas del caballo de Santiago. Decían. En piedras, subiendo pa ese pueblo que hay ahí en ese valle, pa arriba, en Vozmediano»(24).

«Que si pasó por allí Santiago e iba al revés la pata. En vez de llevar la herradura mirando pa un lado, miraba pa otro. Entonces le perseguían, pero era al revés, los enemigos. Iban siempre en busca de Santiago, pero Santiago estaba pal otro lao. Eso oímos contar, ahora…»(25).

«En la misma Patadica de la Mula, que hay unas cuevas, que han estado dentro, inclusive un chico que estuvo perdido un rato bueno allí, dentro pues hay lagunas de agua, en fin, algún fósil se encuentra por allí, alguna otra vez estalactita o estalamita, poco, pero algo.
Bueno, se decía, leyenda, antiguamente o a las personas mayores, que si levantando −¿cómo se llaman eso?− las, las lonchas, de esas de piedra, que son planas y delgadas, que volvía a aparecer la Patadica de la Mula, la patada, la pisada, vamos, la pisada. No sé si es cierto. [¿Y de qué mula?] Sería del caballo Santiago, porque, no sé, otro por aquí… Como Santiago es la fiesta de un pueblo aquí inmediato, Vozmediano, pues podía ser eso»(26).

«La Patadica de la Mula. Porque dicen que había pisao una mula y que había marcao la herradura allí.
Lo de la Patadica la Mula, yo oía decir, cuando mi padre, que, porque, cuando éramos pequeñas, y íbamos al bago, que pasábamos por allí, y le decíamos:
−Oiga, padre, pero, mire, si aquí hay una herradura.
Y dice –claro, por donde iban pisando las mulas, marcaban la herradura−, dice:
−Es que esto era como el Camino Santiago.
Porque hay una iglesia, que ahora ya se cayó, antes de llegar a Vozmediano, hay una iglesia que es la iglesia de Santiago. Total que había, y dicen:
−Cuando pasaban a los caballos −dice−, según los caballos pisaban –que todo es, tú lo viste, ¿no?, láganas, láganas, láganas− pues está, clavaban la herradura del caballo están eso. E iban pues caminando al Camino de Santiago. Y la ermita estaba, antes de llegar a Vozmediano, la ermita, que ahora ya se ha caído.
[Hablaban de la pisada del caballo de Roldán] Ay, no, no, no, yo de eso de Roldán a mi padre no se lo oí. Pero, de que iban en los caballos y, sigún pisaban, marcaban las herraduras. Y que la ermita de Santiago, bueno, la ermita de Santiago la conociste tú igual que yo, porque yo recuerdo de niña ir el día de Santiago a esa iglesia a misa; y, cuando íbamos con el ganao, pasaba siempre el ganao por delante la iglesia. Y sa se dio en caer, y entonces llevaron los santos para Vozmediano, y está allí Santiago»(27).

Patadica de la Mula









Lorenzo Martínez Ángel, en su Sobre la Patadica de la Mula, en Colle (Boñar, León), dice no haberlas encontrado y que en el pueblo le han informado que las “pisadas” han desaparecido(28). Sin embargo, las pisadas siguen ahí. Se extienden en una zona más amplia que la propia del camino a Vozmediano conocida como la Patadica de la Mula, aunque aquí las marcas se concentran. Tienen toda la pinta de ser un fenómeno geológico, más concretamente consecuencia de los fósiles de animales marinos que han hecho famoso a Colle. Recordemos que uno de los informantes de José Luis Puerto afirmaba que al retirar capas de piedra volvían a aparecer las pisadas. Entre los montes destacados del paisaje podemos mencionar el Collado Rimuelas, el Collado del Rey, el Peñón y Trespando, pero con ninguno de ellos se observa un alineamiento solar, lunar o estelar digno de mención.

A pesar del probable origen geológico de las pisadas, me llama poderosamente la atención el relato mítico que las integra en la memoria colectiva de la gente de la montaña oriental leonesa. El episodio de engañar a los moros invirtiendo el sentido de las pisadas de los animales recuerda hazañas de esa figura mítica universal, ambivalente y enigmática conocida como trickster, al que dedicamos ya un artículo que no bastará para aproximarnos adecuadamente a su significado(29). Lo encontramos en el robo del ganado de Hermes a su hermano Apolo(30), o en seres míticos del Caribe como ciguapas(31), por no hacer una búsqueda más exhaustiva, que posiblemente remita al recorrido nocturno e inverso del Sol por debajo del horizonte o a la inversión del sentido de desplazamiento de las posiciones de salida o puesta del Sol a partir de los solsticios. No nos detendremos más aquí.

Torres de Liriella desde la Pisada de Santiago de Colinas del Campo
Pisada del Mouro de Susano
Pisada del Mouro de Peña Infiesta
Finalmente nos desplazaremos hasta Colinas del Campo de Martín Moro Toledano acompañado de Dori Marcos y Carlos Calvete, que muy amablemente me los lugares del pueblo con tradición de marcas grabadas. Seguimos el camino del valle del Boeza para continuar por el de Susano. Cerca de donde confluyen se encontraban dos rocas con marcas, la Pisada de la Cabra y la Pisada de Santiago que ya no encontramos por lo que no podemos valorar si eran de origen natural o artificial. No capturé correctamente las coordenadas de la primera, pero sí de la segunda, desde donde el paisaje accesible visualmente es muy limitado. Sólo registré un pico que creo reconocer como las Torres de Liriella según el mapa topográfico nacional. En él se produciría la salida del Sol en las fiestas de medias estación de primeros de mayo/agosto. Más adelante, ya el el valle de Susano, me mostraron la Pisada del Mouro, que parecen marcas naturales fruto de la erosión del agua. Los únicos montes visibles eran un pico debajo del Cernella y Campo Llabrada que no arrojaron declinación solar, lunar o estelar de interés. Finalmente nos dirigimos a otra Pisada del Mouro, ésta ya en el camino a Campo, pero tampoco aquí encontramos evidencia clara de grabados, ni alineamientos astronómicos a considerar.

A modo de conclusión: hemos seguido el rastro de distintas tradiciones de huellas del caballo de santiago que explican de manera mítica la presencia de marcas singulares en piedras. En algunos de de los casos, por ejemplo Sopeña, Lucillo o, tal vez, Colinas del Campo, parecen señalar vestigios de arte rupestre. Sin embargo, en otros casos, corresponden claramente a erosiones naturales. Todo ello sugiere que la tradición popular plantea una explicación de ciertas marcas singulares en piedra atendiendo a una antigua tradición que otorga la autoría de los petroglifos a personajes mítico aunque, al mismo tiempo, queda patente que ya se ha perdido el recuerdo del antiguo significado de cada manifestación particular, cuando lo hubiere.

Los cálculos en este enlace.

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(1) CAMPOS, J. C., La Peña de Santiago, La Tierra de los Amacos, 2009, http://tierradeamacos.blogspot.com.es/2009/02/la-pena-de-santiago.html

(2) CAMPOS, J. C., Los símbolos grabados en el castro de Sopeña, La Tierra de los Amacos, 2013, http://tierradeamacos.blogspot.com.es/2013/11/los-simbolos-grabados-en-el-castro-de.html

(3) CAMPOS, J. C., Los grabados del castro de Sopeña, Revista de la Cepeda. Asociación Cultural Rey Ordoño I, Boletín XIV, verano del 2013, 6-8

(4) VIÑAS, V., Falsificadores de petroglifos, Diario de León 16/11/2013

(5) ALONSO LUENGO, L., Elementos paganos y heteeodoxos en el León antiguo.Tierras de León: Revista de la Diputación Provincial, Vol. 20, Nº 38, 1980, pp. 113-134

(6) PUERTO, J. L., Leyendas de Tradición Oral en la provincia de León, Diputación de León, 2011, p. 569

(7) GARCÍA DE DIEGO, v., Antología de Leyendas de la Literatura Universal, 2 vols., Estudio preliminar, selección de notas de V. García de Diego, Labor, Grandes Antologías Labor, Madrid, 1953, p. 51

(8) citado en PEDROSA, J. M. et al., Héroes, santos, moros y brujas (leyendas épicas, históricas y mágicas de la tradición oral de Burgos) Poética, comparatismo y etnotextos, tentenublo, Burgos, 2001, p. 76

(9) PUERTO, J. L., Leyendas de Tradición Oral en la provincia de León, Diputación de León, 2011, p. 575

(10) citado en PEDROSA, J. M. et al., Héroes, santos, moros y brujas (leyendas épicas, históricas y mágicas de la tradición oral de Burgos) Poética, comparatismo y etnotextos, tentenublo, Burgos, 2001, p. 77

(11) PUERTO, J. L., Leyendas de Tradición Oral en la provincia de León, Diputación de León, 2011, p. 576

(12) PUERTO, J. L., Leyendas de tradición oral en la provincia de León, 2011, p. 580

(13) RÚA ALLER, F. J., RUBIO GAGO, M. E., La piedra celeste. Creencias populares leonesas. Diputación Provincial. Breviarios de la Calle del Pez, 1986, pp. 132-133

(14) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., La Piedra del Campanín de San Juan de la Mata, El Bierzo, León, Asturiensis Prouincia Indigena, 2015, http://asturiense.blogspot.com.es/2015/02/la-piedra-del-campanin-de-san-juan-de.html

(15) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, p. 264

(16) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Piedralba: arte rupestre y agua, Asturiensis Prouincia Indigena, 2015, http://asturiense.blogspot.com.es/2015/10/piedralba-arte-rupestre-y-agua.html

(17) PARCERO OUBIÑA, C., CRIADO BOADO, F., SANTOS ESTÉVEZ, M. La arqueología de los espacios sagrados, Arqueología Espacial, 19-20, Arqueología del Paisaje, Teruel, 1998, pp. 513-515

(18) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, p. 46

(19) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011, pp. 30, 221-222; GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., El soliforme del Furacón de los Mouros de Librán (y III), Asturiensis Prouincia Indigena, 2013, http://asturiense.blogspot.com.es/2013/02/el-soliforme-del-furacon-de-los-mouros.html

(20) Nicanor Arce Alonso, Chana de Somoza, PUERTO, J. L., Leyendas de tradición oral en la provincia de León, 2011, p. 581

(21) Federico Simón Simón, Chana de Somoza, PUERTO, J. L., Leyendas de tradición oral en la provincia de León, 2011, p. 581

(22) Gonzalo Fuentes Pérez, Lucillo, PUERTO, J. L., Leyendas de tradición oral en la provincia de León, 2011, p. 581

(23) ALBA, P., Historia de la Montaña de Boñar, 1864, p. 68

(24) Gertrudis Valladares Rodríguez, Felechas, PUERTO, J. L., Leyendas de tradición oral en la provincia de León, 2011, p. 578

(25) Pilar González Rodríguez, Felechas, PUERTO, J. L., Leyendas de tradición oral en la provincia de León, 2011, p. 578

(26) Avelino Alonso Rodríguez, Llamas de Colle, PUERTO, J. L., Leyendas de tradición oral en la provincia de León, 2011, p. 586

(27) Etelvina Fernández Rodríguez, Colle, PUERTO, J. L., Leyendas de tradición oral en la provincia de León, 2011, p. 586

(28) MARTÍNEZ ÁNGEL, L., Sobre la Patadica de la Mula, en Colle (Boñar, León), Revista de Folklore, nº 211, 1998

(29) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., La Colina del Cuervo: San Llorienzu de Xixón, Columbrianos y el Cabo de San Vicente, Asturiensis Prouincia Indigena, 2014, http://asturiense.blogspot.com.es/2014/06/la-colina-del-cuervo-san-llorienzu-de.html

(30) Himnos homéricos, Himno IV, A Hermes

(31) Encyclopedia of the african diaspora. Origins, experiences and culture, ed. Carole Boyce Davies, People with their feet on backward, p. 751
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