Presentación

¡Bienvenido!

En este blog iré presentando distintos temas, tanto históricos como más actuales, relacionados con este olvidado rincón del Noroeste.

Ahora mismo, el objeto principal de mi interés es el estudio de los antiguos lugares sagrados y sus pervivencias en nuestro patrimonio cultural y arqueológico. Este blog es la continuación del estudio etnoarqueoastronómico con marco geográfico en el valle alto de los ríos Duerna y Turienzo en la comarca leonesa de Maragatería cuyos resultados publiqué en el libro Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte. En este libro se sientan las bases sobre el origen y pervivencias de un calendario prehistórico basado en equinoccios, solsticios y fiestas de media estación, los fundamentos de la práctica astronómica antigua y el uso de los lugares de culto prehistóricos como calendario en el paisaje.

A la derecha puedes encontrar varias páginas con un índice temático que relaciona las distintas entradas publicadas clasificadas por temas, un índice geográfico que visualiza en un mapa los lugares estudiados, una página con enlaces a aplicaciones o utilidades de interés y una biblioteca con libros y artículos digitalizados sobre temas tales como Arqueología, Astronomía, Arqueoastronomía, Historia de las Religiones, Tradición Popular, Historia, etc.

Si deseas corregir, matizar, opinar o pedir más información sobre lo aquí apuntado, te animo a participar.

martes, 24 de febrero de 2015

La Piedra del Campanín de San Juan de la Mata, El Bierzo, León



En septiembre del 2013 quise averiguar si el topónimo La Escrita de San Juan de la Mata, en el Bierzo, León, respondía a algún resto de arte rupestre. Pregunté en el pueblo si por las proximidades de aquel cerro conocían piedras con grabados o marcas, y Emiliano Barrio y Albina Ovalle me remitieron a la Piedra del Campanín. Me explicaron que se decía que al arrimar el oído a una roca determinada, esta emitía un sonido de campana. Se reían al contarlo, seguramente recordando los trastazos que recibía el incauto que arrimaba la oreja a la Piedra del Campanín para escuchar su repiqueteo. Me contaron también que, según la tradición, el burro de la Virgen dejó allí una marca de su pata.






Fernando Alonso Romero, nos proporciona otros referentes de esta tradición. A la posibilidad de que en el interior de determinadas piedras se supusiera que habitaba un ser superior contribuye también la creencia que existía en Portugal, en galicia y en el Norte de Europa sobre las piedras que hablaban, que producían extraños ruidos al ser golpeadas o que emitían sonidos de campanas. Enumera algunos ejemplos como las “speaking stones” de Farranglongh, condado de Meath, en Irlanda a las que los lugareños consultaban en caso de considerarse afectados por un hechizo; o los “penedos do sino” o “peñascos de la campana” de Penha, Guimarães, Portugal, dentro de las cuales se creía que vivían mouras; el “Penedo da Cabeça”, en Redulfe, Guimarães, que tenía un sonido que era interpretado como el de la voz de una moura que hablaba; o el “Penedo que fala” en Soalhães, Marco de Canavezes, dentro de la cual vivía una moura que contesta a quien habla con ella. También cita al dolmen del monte Irukuutzeta, en el país Vasco, en la que había una campana de oro guardada por un monstruo con cuernos en la cabeza, figura humana y patas de cabra o los restos de un cromlech del pueblo galés de Ffynnon, en Maenclochog, Pembrokeshire, una de cuyas piedras producía sonidos de campana al ser golpeada(1).



In situ, la evidencia de estar ante arte rupestre genuino es dudosa, aunque su explicación tradicional es poderosa y sugerente. El siguiente paso será, como es habitual, el estudio de su potencial astronómico. Los hitos del horizonte visibles en el paisaje son muy limitados, aunque esta localización permite acceder a algunos que durante el camino han permanecido ocultos. Son dos: A Pedresa y Piornal (los topónimos, como siempre, procedentes del Mapa Topográfico Nacional que, generalmente, coincide poco o nada con la toponimia tradicional). Sobre el primero se pone con precisión la luna llena del solsticio de verano (o la nueva del solsticio de invierno), es decir, el lunasticio mayor al Sur, y sobre el segundo, que excede por poco el umbral en acimut de 1º que consideramos aceptable, la puesta del del solsticio de invierno. En definitiva, un alineamiento doble lunisolar como el considerado principal de Stonehenge, en varios monumentos megalíticos británicos o en las “cruces” del Monte Irago(2).



Puedes obtener los cálculos en este enlace.

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(1) ALONSO ROMERO, F., Cultos y creencias en torno a los megalitos del área atlántica europea, Andavira, 2012, pp. 195-196

(2) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Stonehenge y las cruces del Monte Irago, Asturiensis Prouincia Indigena, 2013, http://asturiense.blogspot.com.es/2013/12/stonehenge-y-las-cruces-del-monte-irago.html

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