Presentación

¡Bienvenido!

En este blog iré presentando distintos temas, tanto históricos como más actuales, relacionados con este olvidado rincón del Noroeste.

Ahora mismo, el objeto principal de mi interés es el estudio de los antiguos lugares sagrados y sus pervivencias en nuestro patrimonio cultural y arqueológico. Este blog es la continuación del estudio etnoarqueoastronómico con marco geográfico en el valle alto de los ríos Duerna y Turienzo en la comarca leonesa de Maragatería cuyos resultados publiqué en el libro Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte. En este libro se sientan las bases sobre el origen y pervivencias de un calendario prehistórico basado en equinoccios, solsticios y fiestas de media estación, los fundamentos de la práctica astronómica antigua y el uso de los lugares de culto prehistóricos como calendario en el paisaje.

A la derecha puedes encontrar varias páginas con un índice temático que relaciona las distintas entradas publicadas clasificadas por temas, un índice geográfico que visualiza en un mapa los lugares estudiados, una página con enlaces a aplicaciones o utilidades de interés y una biblioteca con libros y artículos digitalizados sobre temas tales como Arqueología, Astronomía, Arqueoastronomía, Historia de las Religiones, Tradición Popular, Historia, etc.

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martes, 17 de marzo de 2015

Vagodonnaego


En 1816 aparecieron varios pavimentos con mosaicos en La Milla del Río, en la comarca de la Ribera del Órbigo, León pero fueron destruidos completamente. La relación de este hallazgo, dada por D. Tomás Tejerina, párroco de dicho pueblo, es como sigue:

«En el mes de Abril de 1816, arando un labrador en unas tierras al Norte de la iglesia parroquial, notó que arrastraba la reja como si pasara encima de una gran losa. Quitó la tierra y descubrió un pavimento de mosaico preciosamente conservado. los demás (vecinos) que tenían quiñones de tierra contiguos hicieron los mismo; pero conforme lo iban descubriendo así lo iban cortando con las espadas de los azadones, motivo por el cual nunca pudo verse entero, y solo después de deshecho se pudo medir y saber que tenía el pavimento doscientos pies de largo y cincuenta de ancho. En los ciento ochenta pies eran uniformes las labores que consistían en cuarterones de cuatro a cinco cuartas, divididos con unos entretejidos de cinco a seis dedos de ancho, y en el centro unas coronas de laurel, flores, etc. Los otros veinte pies que estaban al poniente y con los que remataba el pavimento, parece que constituían pieza aparte, y se pudo observar todo el cuadro descubierto antes que lo deshicieran. tenía las piedrecitas más menudas, y de colores más vivos. En el centro tenía una amapola real de más de una vara de diámetro, y lo demás del espacio lo ocupaban unos círculos de diversos colores que se entrelazaban unos con otros, y las esquinas las llenaban floreros.

«Encima de este pavimento y envueltos entre la tierra de los escombros, se encontraron tres esqueletos, todos tres pareados; y si se ha de juzgar por sus grandes cráneos y largas tibias, eran de estatura muy prócer. cada uno tenía en el hombro izquierdo una vasija de viático, el uno, una barrillita; el otro, un jarro; y el tercero, una cuenca (escudilla). En una de estas vasijas permanecía aún un poco de materia sebosa, como cosa de una onza o veintiocho gramos. a un lado del pavimento y pegado a él se encontraron tres piedras de mármol blanco que contenían la inscripción con los puntos que en ella se notan»(1).

Más tarde, en 1850 fueren hallados nuevos restos: cimientos de mampostería, conducciones de agua, tejas, bronces, cerámica y mosaicos, que fueron dados a conocer por el párroco del lugar, Javier García. Fueron excavados por los jesuitas Fidel Fita y Vinader, publicándose los resultados en la obra Epigrafía romana de la ciudad de León por el Rdo. P. Fidel Fita, de Eduardo Saavedra, en 1866. Este es el relato:

«De los cuatrocientos pasos en cuadro que cubren los trozos de tejas y ladrillos no hay de ruinas propiamente dichas más que un rectángulo de 100 pasos de norte a sur por 140 de oriente a poniente, tocando por el lado del mediodía con la iglesia parroquial que cae a unos setecientos pasos del pueblo. Vense en este espacio cimientos de mampostería, de ladrillo y de hormigón, orientados todos en una distribución bastante incompleta hasta ahora. Junto a ellos y a los umbrales de sillería de las puertas se han encontrado varios objetos ordinarios, como trozos de vasija, canales, goznes y aladabillas de hierro, adornos de bronces, huesos de animales y unos esqueletos humanos, con no pocas monedas imperiales. [...] La conducción de aguas con varios ramales que todavía da paso a un caudal abundante y cristalino fue sacada a la luz por los PP. Fita y Vinader, de la Compañía de Jesús; pero lo que llama la atención más que todo son los mosaicos que por varias partes aparecen.

en  ABASCAL,  J. M., Fidel Fita. Su legado documental en la Real Academia de la Historia, Real Academia de la Historia, 1999, p. 8
«Nada queda de los que se descubrieron en tiempos del Sr. Cura Tejerina, y ocupaban una faja central en el rectángulo antes señalado. El primero que apareció en tiempo del Sr. Cura actual caía al lado de oriente, y no ha sido superado en magnificencia por ninguno de los posteriores. Cubría una superficie de diez pasos en cuadro y en medio de diversas orlas y entrelazados se ostentaba una gran figura, de unas tres varas de alto, dibujada con la mayor valentía y elegancia, vestida de ondeante ropaje, con frente espaciosa, adornada de delicadas antenas y cuernos formados y terminados por medias lunas; su crespa cabellera remedaba el verde folaje que baña la corriente y vaciaba con robusto brazo un largo y delgado cuerno de unicornio que con sus hilos de agua simbolizaba el origen de un río. Una mitad de la figura se perdió al tiempo de levantar el mosaico, y la cabeza que casi toda se halla en un trozo conservado en San Marcos, tiene mucha semejanza con la del mosaico de Lugo en la composición de sus atributos, como si hubieran obedecido los artistas a una tradición de tipo local que personificase los genios protectores de los ríos; aquí el Órbigo, allá el Miño. no es nuevo que de tal suerte se signifiquen los ríos: Virgilio presenta de un modo análogo al Tíber en los sueños de Eneas, y todos los poetas antiguos convienen en que la figura del toro o los cuernos en la humana son común atributo de los ríos, como recuerdo del mugido de las aguas impetuosas. Y de nuestra cosecha añadiremos que las medias lunas deben aludir a las crecidas periódicas de las aguas, más bien que a ningún supuesto culto de Diana, que no falta que haya querido ver en la cabeza de Lugo. Falta añadir que en el centro de la pieza había un baño de alabastro donde por un tubo de plomo entraba el agua de la cañería.

en  ABASCAL,  J. M., Fidel Fita. Su legado documental en la Real Academia de la Historia, Real Academia de la Historia, 1999, p. 8
«Otros tres mosaicos se han descubierto sucesivamente en este campo; uno pequeño muy cerca del anterior; otro bastantes estrecho en la parte de poniente, y por último acaba de verse otro largo y estrecho en el centro de todo el espacio de las ruinas y encima de la conducción de aguas. Todos ellos están compuestos de preciosos adornos en que el círculo domina, y las flores y las frutas se hallan hábilmente reproducidas [...] Por no hablar más largos no hablaremos de unos sepulcros sencillos hallados al sur de la iglesia, ni de los restos de pórfidos, alabastros y ricos mármoles que no sean en los surcos y al pie de los ribazos, y pasaremos a hablar de la inscripción descubierta en las excavaciones primitivas y que decora el claustro principal de San Marcos [...]

Mosaico de la Milla del Río. Foto de Alberto Flecha

Mosaico de Batitales en lugotea.com
«En nuestro sentir, la magnificencia de los restos y la extensión relativa que ocupan los mosaicos y cimientos en el centro, y las tejas y ladrillo alrededor, denotan que allí hubo una villa o palacio campestre suntuoso como pocos, rodeado de dependencias rurales de menos solidez que formaban una aldea perteneciente al opulento señor de aquellos campos. Reputaríase aquel como el sitio favorito de Vagodonnaego, genio protector de la localidad y abogado contra especiales calamidades, y la ciudad de Astorga, que elevaría acaso sus ruegos a este númen en la invasión de alguna peste, decretó consagrarle un ara con el producto de la generosidad de sus aficionados, encargando la ejecución de este designio a Julio Nerio Polion, que sería dueño y habitante de la finca, en cuyas paredes se fijaron las piedras que lo declaraban, ocultando en el espesor de la argamasa con fingida modestia el nombre que no pudo llegar hasta nosotros entero [...]

«Si Vagodonnaego tenía algún pequeño templo anejo ala palacio o solo un ara, y si sobre esta estaba o no representado por estatua no podemos saberlo. Creemos si que el lugar consagrado había de ser de poca monta, porque las pequeñas lajas de piedra en que la inscripción está grabada demuestran poca largueza en la oferta y el culto; y respecto de la gran figura de mosaico descrita, no parece que deba aludir en nada a este dios, sino que es una alegoría muy propia para una lujosa pieza de baño, en el interior de la quinta»(2).

de Hispania Epigraphica, http://eda-bea.es/pub/record_card_1.php?page=308&rec=8447
La inscripción(3) reza:

Deo Vagodonnaego sacrum Res p(ublica) Ast(urica) Aug(usta) per mag(istros) G(avium) Pacatum et Fl(avium) Proculum ex donis. Curante Iulio Apoll(inari)

Al dios Vagodonnaego consagró este monumento la república de Astúrica Augusta, por medio de sus magistrados Gavio Pacato y Flavio Próculo, costeado con donativos. Cuidó de la ejecución Julio Apolinar

Tanto manuel Gómez Moreno en su Catálogo Monumental de España dedicado a la provincia de León(4), como Juan Manuel Abascal en Fidel Fita. Su legado documental en la Real Academia de la Historia(5), consideran que la inscripción votiva como la figura divina acuática representada en el mosaico no guardan relación entre sí. Sin embargo, alguna debe haber cuando Vago, también presente en la dedicatoria De(o) Vaco Caburio hallada en la ciudad de Astorga(6), parece ser un hidrónimo *wak- procedente de la raíz indoeuropea *wek-, *wok- "curvar", "doblar" presente en los cursos acuáticos Οὐἀκον, Vaca, Cacas, Vókė, Vókpievė, *Wokalo-, Vacalus, Wacbach, etc.(7) Un ejemplo de ello lo encontramos en el maravilloso libro de Jose Luis Puerto, Leyendas de tradición oral en la provincia de León, en un relato de Gollariza de abajo que menciona un arroyo denominado Vagorrey(8). Por cierto, los topónimos “rey” y “reina” podrían derivar de Regi > Rege > Re / Rey 'del curso de agua', 'del arroyo / presa / río'(9). Conviene también mencionar que en la población próxima a La Milla, en Armellada, existe el topónimo “El Vaguino”.

La cuestión de la existencia de un templo asociado a la inscripción es controvertida. Ya hemos leído opiniones en contra. Mª Cruz González Rodríguez, aún contando con el reaprovechamiento de la inscripción, se refiere a “pequeña ara votiva de piedra caliza sin inscripción” hallada en La Milla del Río de la que dió cuenta Fidel Fita, lo cual reforzaría la tesis del antiguo emplazamiento de un santuario dedicado al dios. De acuerdo a la fórmula empleada en la ofrenda que consta en la inscripción propone que la finalidad de la placa de Asturica Augusta era la de estar fijada en la cara frontal del pedestal de una estatua consagrada y dedicada al dios Vago Donnaego quye formaría parte de un edificio destinado al culto público(10).

Vista del Teleno desde las proximidades del lugar del hallazgo de la inscripción a Vago Donnaego
Este pequeño santuario, y ahora prosigo con mi teoría, podría suponer la continuidad de un espacio de culto indígena más antiguo localizado en la proximidades y en relación con el río Órbigo. Es complicado reconocer elementos del paisaje que pudieran utilizarse como referencias horizontales para alineamientos solares o lunares pero uno destaca de manera sobresaliente, aunque no es visible desde la localización de la iglesia sino aproximadamente trescientos metros más al Sureste, hacia el río. Se trata del monte Teleno sobre el que se produciría la puesta de la Luna en el lunasticio menor Sur. En un artículo dedicado al estudio del posible papel desempeñado por el dios identificado con el Teleno, para nosotros, la faceta lunar e invernal del dios supremo(11). En ese estudio lo poníamos en relación con el dios védico Varuna o el escandinavo Njörd, antiguos dioses supremos del cielo que progresivamente habían ido adquiriendo una dimensión decadente, lunar y acuática. Esta visión no sólo es coherente con la proximidad a un río y la coincidencia de un alineamiento lunar al Sur, sino que encuentra un perfecto reflejo en la imagen divina representada en el mosaico: “una gran figura [...] vestida de ondeante ropaje, con frente espaciosa, adornada de delicadas antenas y cuernos formados y terminados por medias lunas [... que] vaciaba con robusto brazo un largo y delgado cuerno de unicornio que con sus hilos de agua simbolizaba el origen de un río”.

Los cálculos, aquí.


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(1) RODRÍGUEZ DÍEZ, M., Historia de la muy noble, leal y benemérita ciudad de Astorga, Tomo I, 1909, pp. 90-91

(2) SAAVEDRA, E., Epigrafía romana de la ciudad de León por el Rdo. P. Fidel Fita, 1866, pp. 1-12, http://bibliotecadigital.jcyl.es/i18n/consulta/registro.cmd?id=1792

(3) CIL 2326

(4) «Descubierta en la Milla del Río en 1816. Es una loseta de mármol, cortada hoy a cuatro tiras, no sé desde cuando, pero seguramente no lo estaba en un principio, habiéndose hecho esta operación para utilizar la piedra, y fortuna es que con ella nada se perdiese de letras, salvo una del canto». GÓMEZ MORENO, M., Catálogo monumental de España. Provincia de León, Madrid, 1925, p. 37

(5) «El dato más importante que se desprende del croquis de los hallazgos es la nula relación entre la inscripción y los mosaicos ; dicho de otra manera: no es posible relacionar los motivos musivarios con la función de la divinidad que figura en el texto ; la descripción del descubrimiento deja claro que la pieza estaba partida y reaprovechada en el pavimento; por otra parte, el número de mosaicos y su disposición sugieren más la existencia de una villa rústica a la que corresponderían los muros y estructuras descubiertas» ABASCAL, J. M., Fidel Fita. Su legado documental en la Real Academia de la Historia, Real Academia de la Historia, 1999, p. 199

(6) CIL II, 56666; EE II, 1877, Nº 26; GÓMEZ MORENO, M., Catálogo monumental de España. Provincia de León, Madrid, 1925, p. 37;

(7) VILLAR, F., PRÓSPER, B. M., Vascos, celtas e indoeuropeos. Genes y lenguas, Ediciones Universidda salamanca, 2005, pp. 73-78; «La raíz celta *uaco- “encorvado”, del ide. *wek- “hacer girar”, es un elemento de varios topónimos (Vacomagi en Britania, Vacontium en Pannonia Inferior, río Vacua en Lusitania). También encontramos los teónimos Vacodonnaego en Astorga (CIL, II, 2636) y Cosei Vacoaico en Viseu (HEp., 3, 496), un antropónimo Vacovia en Lusitania y un gentilicio Vacemorqum. El sufijo es compatible con el -iko- celta; cf. Moroeca en Cantabria». CURCHIN, L., Los topónimos de la Galicia Romana: nuevo estudio, Cuadernos de Estudios Gallegos, nº 121, 2008, p. 128

(8) «… Eso, de la pastora esa que cayó ahí en la Gollariza, ahí junto al camino. Que había como una cima allí. Y que se metió por allí. Y, bueno, que fue a salir a…
Bueno, pues yo solamente oí eso decir to la vida, que una pastora que se arrimó allí junto a la sima, que iba el agua, se filtraba por allí y que vino, lo que dice esta, un carnero y la corneó y que la echó por el agua abajo. Y la tragó la sima. Y se conoce que fue a salir a Cabornera, pero no sé adónde». Josefa García García, Geras, PUERTO, J. L., Leyendas de tradición oral en la provincia de León, 2011, p. 315; «Estaba en el alto de una peña y abajo había una sima, de ésas que tragaban el agua. Y la tiró el carnero, le dio un tochazo –decía mi padre– y cayó pal agua. Y la tragó la sima. Y que los collares habían salido en Vagorrey, en un arroyo que baja allí el agua, que habían salido los collares de esa chica. La Foz, ahí le llaman la Foz. De la Gollariza de abajo». Matilde Aragón Álvarez, Geras, PUERTO, J. L., Leyendas de tradición oral en la provincia de León, 2011, p. 315

(9) LLAMAZAREZ SANJUÁN, A., Rey, Reina y términos conexos en la toponimia leonesa, Lletres asturianes: Boletín Oficial de l'Academia de la Llingua Asturiana, Nº 49, 1993, pp. 115-129

(10) GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, M. C., Los santuarios del territorio en las ciuitates de la Asturia augustana: el ejemplo del deus Vagus Donnaegus, En Santuarios suburbanos y del territorio de las ciudades romanas, editado por Julio Mangas Manjarrés y Miguel Ángel Novillo López, 2014

(11) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Quién es el dios Teleno. Conclusiones, Asturiensis Prouincia Indigena, 2012, http://asturiense.blogspot.com.es/2012/01/quien-es-el-dios-teleno-conclusiones.html

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