Presentación

¡Bienvenido!

En este blog iré presentando distintos temas, tanto históricos como más actuales, relacionados con este olvidado rincón del Noroeste.

Ahora mismo, el objeto principal de mi interés es el estudio de los antiguos lugares sagrados y sus pervivencias en nuestro patrimonio cultural y arqueológico. Este blog es la continuación del estudio etnoarqueoastronómico con marco geográfico en el valle alto de los ríos Duerna y Turienzo en la comarca leonesa de Maragatería cuyos resultados publiqué en el libro Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte. En este libro se sientan las bases sobre el origen y pervivencias de un calendario prehistórico basado en equinoccios, solsticios y fiestas de media estación, los fundamentos de la práctica astronómica antigua y el uso de los lugares de culto prehistóricos como calendario en el paisaje.

A la derecha puedes encontrar varias páginas con un índice temático que relaciona las distintas entradas publicadas clasificadas por temas, un índice geográfico que visualiza en un mapa los lugares estudiados, una página con enlaces a aplicaciones o utilidades de interés y una biblioteca con libros y artículos digitalizados sobre temas tales como Arqueología, Astronomía, Arqueoastronomía, Historia de las Religiones, Tradición Popular, Historia, etc.

Si deseas corregir, matizar, opinar o pedir más información sobre lo aquí apuntado, te animo a participar.

miércoles, 1 de abril de 2015

Cultos a la Luna en Maragatería: Pedredo




En algunos artículos anteriores nos hemos referido al libro Leyendas de tradición oral en la provincia de León, una recopilación de relatos populares recopilados por José Luis Puerto. Entre ellos nos encontramos uno que recuerda cultos a la Luna consistentes en ofrendas de espigas de trigo en un altar, ya desaparecido, que se encontraba en Fuisagrao, un topónimo de Pedredo que probablemente derive de Foyo Sagrado, custodiado por una serpiente, Droque.

«Lo que sí oí, vamos, así a antepasados, que era uno de los pueblos que se adoraba a la Luna y que había un sitio donde le llaman ahora Fuisagrado, o sea “fue sagrado”; Fuisagrado, como se decía antiguamente, que quiere decir que fue sagrao. Y ahí dicen que había un altar hecho, y que ahí llevaban espigas de trigo y que hacían ofrendas a la Luna. Pero, claro, eso sería…
–¿Por qué le llaman a esto? –Cosas que le preguntabas a los mayores– ¿Y esto por qué se llama esto? ¿Y esto por que se llama? ¿Por qué se llama Fuisagrado?
«Dice:
–Porque fue, significa fue sagrao.
«Y era un campo sagrao, donde iban a hacer ofrendas de espigas y cosas de ésas. Pero ya yo…»(1).

«Y no hace mucho aquí han dicho que debe de haber una culebra muy grande ahí en Fuesagrao, en lo que es la Corona. Porque hace, ¿cuánto hará? Tres años o así, uno que tiene la huerta ahí en… si va pa Murias, enfrente un transformador que hay ahí, tiene una huerta, y la vio. Y era cazador. Y vino corriendo a casa por una escopeta y ¡mire si sería grande! Que según iba andando iba moviendo el centeno, pero tirando para, a esconderse ahí, en lo que se llaman fueyos, al lao de la Corona. Y dicen que la han visto más de uno, pero no han conseguido matarla. Ahora, yo no la he visto, yo, si la veo, desde luego me muero del susto, porque dicen que es muy grande. Sí, sí, este vino a por una escopeta, del miedo que le dio, vino a por la escopeta, pa ver si la podía matar. Y que dice:
−Pero si es que, fíjate, si era tan grande que, según iba andando por el sembrao, iba muviendo la mies.
«Es lo que dicen, ¿eh? Eso ni me lo creo ni me lo dejo de creer. Porque hay un chaval que viene a veranear, en esa casa amarilla que hay allí, y ese no tiene qe ver nada con el pueblo, pero sí le gusta andar mucho por el campo. Ese dice que sí. Porque a mi hijo también le gusta andar mucho por el campo, por ahí. Y un día me dijo, dice:
−Dile a tu hijo que tenga cuidao, que hay una culebra muy grande, que yo le he visto, en la Corona, y no he conseguido matarla. Y he ido con un rifle. −Dice− Pero haberla, sí está ahí escondida, lo que sí es grande y no la he conseguido matar.
Y yo se lo dije a mi hijo. Mi hijo dice:
−¡Bueno, va a venir la culebra” Yo no he visto nunca nada.
«Pero él dice que sí la ha visto. Y ese perjura y jura que ese sí la ha visto. Ahora, no sé si será verdá, será mentira, o qué puede ser»(2).

«Droque, me parece que le llamaba. Droque, droque. Le llamaba droque a la culebra. Sí, droque»(3).

Vestigios de explotaciones minaras, detrás de la corona
Sorprendente ¿verdad? El significado valioso de los cultos desarrollados en el castro debió traducirse a un tesoro, un juego de bolas de oro, que según la leyenda popular yacía oculto en el castro, esperando que alguien lo encontrara y con él, su secreto.

«Lo que sí decían que había un juego de bolos. Eso sí se contaba, que había un juego de bolas de oro. Y que estaba escondido. Y….Pero nunca apareció [¿Dónde estaba escondido?] Pues ahí, en la cueva esa [de la corona o castro], pero nunca apareció. Sí, se llamaba la Formosa, en el Teso de la Formosa. Exáctamente, el Teso de la Formosa»(4).

«Simplemente eso, que es eso, que era una cueva, el monte ese se llama el Teso de la Formosa, no sé qué significa Formosa ni por qué, y entonces ahí se decía que habían juego de bolos de oro, pero que nadie lo ha encontrado nunca ni nada. Intentaban los chicos acercarse a la orilla y siempre le decían que muchísimo cuidao, porque, si se caían, pues que no había manera de…, porque es que es, aquí le llamamos reble, a la tierra esta de río, y entonces si te arrimas pues eso se desmorona y es peligroso caer. Pero nada más»(5).

«Sí, el castro de Pedredo. Para aquí, para la parte del sol, pues dice que había unas puertas de cuando los moros, que tenían, aquello lo han hecho los moros, todos aquellos tesos; y que había, hay allí unas cuevas, y una se ha caído hace poco. Y se tiraba una piedra y se bajaba por ahí abajo honda, no sé; que si allí había una pareja de bueyes de antiguo, o sea de bron… de lo que fuese hecho, no sé de lo que… [¿de oro?] decían de eso. Lo contaban mis padres, mis abuelos, y eso. Pero yo pues ya no…»(6).



En lo alto del castro hay un par de fitos formados con pìedras, que según la tradición popular serían recreaciones de un gigante que participó en una lucha. En un artículo anterior ya expusimos que una de las características de las construcciones prehistóricas de piedra es su identificación con un hombre(7). En este caso, no se trata de una construcción prehistórica pero la leyenda popular sí explica que este monumento ha sido reconstruido desde tiempo remoto y que representaba un ser poderoso legendario.

«Sí, en la Corona, sí. Esa historia de gigante, es una historia que decían que habían hecho un, por no sé qué lucha sería, habían hecho un hombre de pez, o sea, de pez de..., se supone de brea, de eso que había. Y entonces detrás de él se escondía uno. Y decía:
– Ven, sube por mía.
«Y subía y, claro, le clavaba la espada, o le clavaba eso, pero como no la podía sacar, había tres o cuatro que lo liquidaban. Y decía:
– Venga, suba otro, el próximo.
«Y hasta que ya uno se le agarró, se colgó de él y bajó cayendo. Pero eso, no sé, es una historia que contaban. Luego, después de eso, han seguido haciendo ahí los pastores y los chicos un gigante de piedra, lo hacen, se cae, lo vuelven a hacer, pero nada más. Ahí, en lo alto, en la Corona. Y ahí estará. Ahora habrá uno hecho seguramente»(8).

Monte Teleno con el piquín de la Cetrera asomándose por el horizonte
Todos estos vestigios culturales revelados por la tradición popular pueden ser explicados a partir de una hierofanía lunar o manifestación de lo sagrado mediante la Luna que se manifiesta aquí, en lo alto del castro de Pedredo, desde donde podemos asistir a la puesta de la Luna en el lunasticio menor Sur sobre el Monte Teleno, exactamente sobre su punto más conspicuo, el pico que encontramos a la derecha del monte propiamente dicho, y que, según las noticias que tengo, se conoce como La Cetrera. De este forma, el gigante al que alude la leyenda podría ser la divinidad de este monte sagrado, en total concordancia con el carácter lunar e invernal que hemos trazado en un artículo previo: ¿Quién es el dios Teleno: conclusiones(9).

Existe un topónimo muy curioso, cerca de aquí, “Casa Santa”, que además es una de las arcas entre Pedredo y Tabladillo. Este fragmento del levantamiento de arcas entre Pedredo y Tabladillo, de 1748, me fue proporcionado por Miguel Peña:

«Y de la antecedente se subio un tiro de bala a lo alto de “el zerro de la Matachana”, y a la misma orilla de tal zerro dando vista a las arcas que antezeden se renovo y levanto otra de conformidad de ambos Concejos.
«Y de la antezedente se fue dos tiros de bala todo el zerro abajo aguas vertientes a las medulas de Pedredo, a otra arca que esta en el teso que llaman “de la Casa Santa”, en la que ai un roble grande, y de el mismo sale otro por la parte de avaxo, cuia arca se halla a la parte de Castilla doze pasadas distante de la senda que va de Tabladillo al Ganso, y hacia el mediodia confina con un oyo bastante ondo, de cuia arca se vaja del ya dicho sendero, la que se renovo y dieron por buena ambos Concejos”.
«Y de alli se fue, mirando a Murias de Pedredo por el zerro a otra arca que esta un buen tiro de bala de la antezedente, la que se halla en lo mas alto del Lombo, quedando, inmediata a la parte de arriva la fuecara de avajo de Tabladillo, la qual se renovo, cavo alrededor, y dieron por buena ambos concejos».


De acuerdo a las indicaciones que me dió Esperanza Montaño (un teso a la derecha de la carretera en dirección de Pedredo a Santa Colomba, determiné una localización coherente con su consideración como límite entre Pedredo y Tabladillo, desde la que parece producirse un alineamiento en el solsticio de invierno sobre el monte Teleno. Sin embargo, aún no conozco el lugar preciso, así que valga esto como apunte.

Los cálculos en este enlace.



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(1) Esperanza Montaño San Martín, Pedredo, PUERTO, J. L., Leyendas de tradición oral en la provincia de León, 2011, p. 226

(2) Ángel Azaña López, Pedredo, PUERTO, J. L., Leyendas de tradición oral en la provincia de León, 2011, p. 750

(3) Esperanza Montaño San Martín, Pedredo, PUERTO, J. L., Leyendas de tradición oral en la provincia de León, 2011, p. 750

(4) Ángel Azaña López, Pedredo, PUERTO, J. L., Leyendas de tradición oral en la provincia de León, 2011, p. 348

(5) Esperanza Montaño San Martín, Pedredo, PUERTO, J. L., Leyendas de tradición oral en la provincia de León, 2011, p. 349

(6) Elisa Fernández Carrera, San Martín de Agostedo, PUERTO, J. L., Leyendas de tradición oral en la provincia de León, 2011, p. 404

(7) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Home de Pedra, Asturiensis Prouincia Indigena, 2014, http://asturiense.blogspot.com.es/2014/07/home-de-pedra.html

(8) Esperanza Montaño San Martín, Pedredo, PUERTO, J. L., Leyendas de tradición oral en la provincia de León, 2011, p. 410

(9) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Quién es el dios Teleno. Conclusiones, Asturiensis Prouincia Indigena, 2012, http://asturiense.blogspot.com.es/2012/01/quien-es-el-dios-teleno-conclusiones.htm

2 comentarios:

  1. Muy chulo el post, Miguel, y las leyendas son preciosas. Cultos a la luna, batallas de gigantes, culebras enormes, tesoros escondidos....

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