Presentación

¡Bienvenido!

En este blog iré presentando distintos temas, tanto históricos como más actuales, relacionados con este olvidado rincón del Noroeste.

Ahora mismo, el objeto principal de mi interés es el estudio de los antiguos lugares sagrados y sus pervivencias en nuestro patrimonio cultural y arqueológico. Este blog es la continuación del estudio etnoarqueoastronómico con marco geográfico en el valle alto de los ríos Duerna y Turienzo en la comarca leonesa de Maragatería cuyos resultados publiqué en el libro Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte. En este libro se sientan las bases sobre el origen y pervivencias de un calendario prehistórico basado en equinoccios, solsticios y fiestas de media estación, los fundamentos de la práctica astronómica antigua y el uso de los lugares de culto prehistóricos como calendario en el paisaje.

A la derecha puedes encontrar varias páginas con un índice temático que relaciona las distintas entradas publicadas clasificadas por temas, un índice geográfico que visualiza en un mapa los lugares estudiados, una página con enlaces a aplicaciones o utilidades de interés y una biblioteca con libros y artículos digitalizados sobre temas tales como Arqueología, Astronomía, Arqueoastronomía, Historia de las Religiones, Tradición Popular, Historia, etc.

Si deseas corregir, matizar, opinar o pedir más información sobre lo aquí apuntado, te animo a participar.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

La diosa Mandica y la Virgen de la Encina



José Luis Puerto vuelve a regalarnos una historia interesante, esta vez de muy cerca de Ponferrada, un relato que sugiere reminiscencias de algún lugar de culto en esta eminencia, conocida como Pajariel:

«En el monte Pajariel, que está en Ponferrada, existe una historia sobre la fuente que hay allí. Era una fuente de aguas claras, que estaba habitada por una mujer de la que se decía que curaba a los enfermos. A la gente que iba allí a curarse de sus dolencias, les hacía beber o bañarse en sus aguas. En pago de su curación, les pedía alimentos, como pan, leche, huevos,...
«Un año de malas cosechas, la gente no tenía para pagarle. Y ella, en venganza, decidió que el agua tomara un sabor desagradable a metal. Desde entonces el agua sabe a hierro, pero la gente sigue tomándola»(1).



A su pie se extiende Ponferrada, en cuyo solar existió un bosque de encinas donde los caballeros templarios encontraron la imagen de la Virgen de la Encina, según dice la tradición:

«Con estas, y otras reliquias, que se esparcieron por estos reinos, es tradición universal y constante en todo aquel país, que trajo también el santo prelado [Santo Toribio] la imagen de Nuestra señora, de que ahora trato, la cual colocó en su en su iglesia catedral de Astorga, en que fue reverenciada por espacio de casi tres siglos, pues tantos corren desde el año de 420, poco más, o menos, en que el santo Pontífice volvió de la peregrinación jeresolimitana, hasta el de 714, en que aconteció la desgraciada ruina del imperio de los godos en España, con muerte de su último rey don Rodrigo; en cuyo tiempo, o poco después, porque no viniese esta devota imagen a poder de los sarracenos, algunos piadosos cristianos la retiraron a un espeso monte de encinas, que estaba donde hoy se ve lo más poblado de la Villa de Ponferrada, inmediato al corto lugar, que por el puente que dije, se llamaba Puente ferrada, y en una de las más corpulentas, y crecidas, que hallaron con seno capaz de abrazar la santa imagen, la ocultaron, fiando de la Divina Providencia la descubriría, y haría patente, cuando conviniese a su mayor gloria, y más reverente culto de la Santísima Virgen. En este retirado, y oculto lugar estuvo, y permaneció su majestad más de cuatro siglos, hasta que siendo señores de la villa los caballeros templarios, habiéndose aumentado más su población a expensas de su cuidado, para fabricar la fortaleza que hoy tiene, por los años de 1200, desmontaron todo el terreno circunvecino, y entre las muchas encinas que cortaron, llegaron (ignorantes de lo que allí había) a cortar la que encerraba la devota imagen de María, que a pocos golpes se hizo patente a los que allí asistían, los cuales quedaron admirados de suceso tan raro, como admirable; y aún se añade, que uno de ellos alcanzó a dar con el hacha un pequeño golpe en la frente de esta Señora, que hasta hoy se conoce, por no haber jamás admitido su Majestad encarnación en aquella parte.
«Quién duda, que se postrarían rendidos en su presencia, y a sus pies todos los que tuvieron la dicha de ser testigos de tan maravillosos aparecimiento, y que desahogada su devoción en lágrimas por lo ojos, y en razones devotas por labios, darían luego cuenta a los señores de la villa de suceso tan portentoso, los cuales, alegres por tal fortuna, trataron, sin dilación, de fabricar iglesia, en que colocar la santa imagen, a quien llamaron de la Encina, por haber estado dentro de una de ellas oculto tan rico tesoro por tiempo tan dilatado»(2).

La Virgen de la Encina es una de las Siete Hermanas, entre las que cabe mencionar las Vírgenes de las Angustias(3), de la Guiana(4), de los Escayos(5) y de la Peña(6) de las que ya hemos hablado. Muy cerca de aquí, en Ozuela, hubo una ermita de la Encina, ya desaparecida, cerca de la cual aparecieron tumbas hechas con losas y fragmentos de tejas curvas(7). ¿Se tratará de una cristianización de un culto anterior?

Además de algunos hallazgos aislados de hachas de talón (entre las que destaca un depósito importante en el barrio de La Placa del que solo quedó noticia de una de ellas)(8), tenemos que mencionar el ara dedicado a la diosa Mandica, al parecer en relación con un crestón de pizarra, conocido como El Castro(9), en la confluencia de los ríos Sil y Boeza:

«Allí cerca, tocando con la estación de ferrocarril, hacia el sur, hay un sitio que llaman "campo de la Ría", reconocible como despoblado romano de escasa monta, donde se descubrió el ara de la diosa Mandica (C.I.L. II, núm. 5669), arriba catalogado en el Museo de León. Domínale un crestó de pizarra, "el Castro", que pudo ser base de un reducto, con vistas al Sil, junto ya con el Boeza, y a su pie hay un llano hacia oriente, muy pedregoso y sembrado de tégulas, ímbrices y grandes ladrillos romanos. Han aparecido también cimientos, monedas y marcas de alfarería, pero de éstas ninguna pude hallar»(10).

L . POMP
EIVS . PA
TERNVS
MANDIC
AE . V . M
S

Cuyo desarrollo es: L (ucius) Pomp / eius Pa / ternus / Mandic / ae v (otum) m (erito) / s (olvit).

El Castro
Vista desde El Castro al Pajariel. En lo alto se pone el sol del solsticio de invierno
Vista desde El Castro al Becerril y al Picueto
Enfrente de El Castro, hacia el SE, se yergue una parte del monte del Pajariel sobre cuya cumbre aparente se pone el Sol del solsticio de invierno. No es posible apreciar todos los montes que, antes de construir la ciudad, eran visibles desde aquí. Entre estos, citaría entre los más destacados Capeloso, Becerril, Cerro Picueto, Pico Tuerto, Cabeza de la Yegua y El Bolarín. Sobre uno de ellos, Cerro Picueto, nace la luna llena del solsticio de verano, el lunasticio mayor sur.

La etimología de Mandica, al parecer, está relacionada con los caballos. Al respecto, opina Jose María Blázquez:

«Diosa protectora de los caballos o relacionada con ellos, además de Epona, ya mencionada, es Mandicae, de Ponferrada (León) (CIL II, 5669). La raíz es la misma que aparece en mandus, mannus (caballo) y en el nombre del caudillo ilergeta Mandonius»(11).

Rhiannon riding in Arberth. De ''The Mabinogion'', traducido porCharlotte Guest en 1877
"Macha Curses the Men of Ulster",
por Stephen Reid'
de Eleanor Hull's The Boys' Cuchulainn (1904)
No solo con la gala Epona, sino también con la irlandesa Macha o con la galesa Rhiannon. tal vez si averiguamos algo sobre estas diosas podamos inferir algo de nuestra divina astur Mandica. El culto a Epona, la “Yegua Divina” que conocemos por inscripciones, parece focalizado en la región de Alésia pero después extendida por el continente. Aparece generalmente representada montando a caballo, acompañada por un pájaro, un perro y un potro. Fue la única divinidad céltica mencionada en el panteón romano, donde su fiesta se celebraba el 18 de diciembre, muy cerca del solsticio de invierno(12). Rhiannon, parece derivar de la diosa romano-británica Rigantona, o “Gran Reina”, y aparece en la primera y tercera ramas del (13). Finalmente el niño es recuperado de un monstruo por un noble que lo devuelve a su madre. En cuanto a Macha, encontramos tres en la mitología irlandesa: la esposa de Nemed, una reina del Ulster que se casa con su rival Cimbaeth o, por último, la esposa del granjero Crunniuc mac Agnomain que fue obligada a competir en una carrera de caballos estando embarazada. Gana la carrera pero al alcanzar la línea de meta grita de dolor y da a luz dos gemelos en el lugar Emain Macha, la capital mítica del Ulster, un complejo ritual de origen prehistórico localizado cerca de Armagh consistente en un recinto circular y foso que rodea dos monumentos tumulares. Macha maldijo a los hombres del Ulster a sufrir la debilidad de una parturienta cuando se vieran rodeados por el enemigo(14). Encontramos en esta carrera mítica una nueva conexión con el solsticio de invierno: es tradición irlandesa celebrar carreras de caballos por San Esteban, el día siguiente de Navidad. También es costumbre alemana(15). De hecho, el protomártir san Esteban es el patrón de los caballos constituyendo así, probablemente, la cristianización de una conexión mítica caballo-solsticio de invierno, mucho más antigua.
Mabinogi, un conjunto de relatos mitológicos galeses. Casada con Pwyll que se enamora de ella al verla sobre un caballo blanco, le es robado su hijo en la víspera de mayo pero es acusada de infanticidio y castigada durante siete años a ser montada a caballo por quien quisiera

La relación de la Divina Yegua con monumentos prehistóricos no se limita a Emain Macha. La encontramos también en el río Gabhra, próximo al complejo prehistórico irlandés de la colina de Tara, significa "Yegua Blanca", o en el geoglifo del caballo blanco de Uffington en el condado inglés de Oxfordshire.

Mari Llwyd (Wikipedia)
Yule, la celebración germana del solsticio de invierno, era el momento en el que los teutones pagano sacrificaban un caballo blanco. En Gales, en la ceremonia Mari Llwyd (Yegua Gris) realizada por Navidad, un grupo de enmascarados recorre la localidad haciendo cuestación acompañados de una figura de caballo construida mediante una calavera de caballo unida a un palo y cubierta por una sábana que oculta a su portador. En Inglaterra, una tradición similar se conoce como Old Hob, Old Horse, 'Owd 'Oss o Poor Hoss en la que por Navidad, tres hombres vestidos de cazadores acompañan una figura disfrazada de caballo. En la Isla de Man se celebra el Laare Vane (o Yegua Blanca) que aparece en la víspera de Año Nuevo. En Alemania, ese disfraz de caballo se denomina Schimmel o Schimelreiter(16).

El tiempo de la Navidad y el Año Nuevo están estrechamente relacionadas en Europa con la renovación del rey u otros cargos(17), con tradiciones como El Rey de la Faba, el Rey de los Inocentes, el rey de los Locos o el Señor del Desgobierno. También es la fecha de nacimiento de dioses-hombre como Osiris, Adonis, Mitra, Dionisos, Atis o Cristo. Encontramos un rito irlandés, descrito por Giraldus Cambrensis(18), que afirma tener noticas de una celebración de coronación realizada por una tribu del Ulster, según la cual el nuevo rey se apareaba con una yegua blanca que después era sacrificada cocinando su carne en un caldero. El rey se bañaba con su caldo, lo bebía y comía su carne(19).

Recapitulemos: en el tiempo del solsticio de invierno encontramos una tradición de renovación en la que el rey se une con la diosa en su aspecto de yegua blanca. Encontramos distintas tradiciones europeas navideñas protagonizadas por una figura de caballo. La etimología de la diosa astur Mandica remite al caballo y su identidad con la yegua Divina se ve reforzada por el alineamiento en el solsticio de invierno que se produce en el lugar que se considera la procedencia del ara que la menciona.

El culto a Mandica en el solar de lo que ahora es Ponferrada debió ser importante, como luego lo fue el dedicado a la Virgen de la Encina. Además sus respectivos centros cultuales están muy próximos entre sí. Sin embargo, más allá de estos datos no hay ningún otro dato que apoye la continuidad entre ambos. Si, como hemos puesto de manifiesto en este artículo, la celebración de Mandica tenía lugar durante el solsticio de invierno, la de la Virgen de la Encina tiene lugar el 8 de septiembre. En todo caso tenemos detalle de la celebración de su fiesta por parte de Julio Caro Baroja, que transcribimos a continuación y que, dicho sea de paso, recuerda más un festejo primaveral que invernal.

«Los llamados danzantes en la provincia de León, ayuntamiento de Ponferrada, salen el 8 de septiembre, día de la fiesta de la patrona de aquella villa, llamada Nuestra Señora de la Encina. Son generalmente doce, más el jefe al que llaman el Calaverote. Por la mañana, después de la misa, tiene lugar la procesión. En el momento de salir la Virgen de la iglesia se detiene y entonces los danzantes forman ante ella una pirámide compuesta de cuatro hombres en la base, tres sobre los hombros de éstos y uno encima, que recita una alabanza a la Virgen. Después, nuevamente en marcha la procesión, bailan en dos filas frente a frente al compás del tamboril y de una enorme castañuela que toca el Calaverote, llevando cada uno de ellos un arco de flores, por encima de su cabeza. A trechos caminan sin danzar, llevando siempre sus arcos de flores. Finalizada la procesión delante de la iglesia, danzan nuevamente alrededor de un palo, de cuyo extremo superior penden tantas cintas como danzantes; cada uno de éstos, tomando con sus manos el extremo libre de la cinta, danza, entretejiéndose estas cintas. El público que les rodea suele recompensar su danza, a la que llaman 'obra', con algunas monedas.
«Repiten su trabajo frente al ayuntamiento y las casas particulares de más relieve en su pueblo, recibiendo en todas partes como compensación más o menos dinero, según las posibilidades de cada uno.
«El traje que visten se compone de dos o tres enaguas blancas, muy almidonadas, y una camisola de hombre, muy bordada en la pechera. Llevan muchas cintas de colores atadas en las mangas con grandes lazos, una en la muñeca, otra en el antebrazo, otra en el codo y finalmente otra en el brazo. A la cabeza llevan un pañuelo de colores, atado en la nuca y encima un cucurucho tejido de paja, con cuatro caras planas, en cuyos frentes ponen retratos de familiares, y en la parte alta del cucurucho un grupo de cintas de colores, y para sujetar el ya citado cucurucho llevan una especia de barbuquejo”»(20).

En este enlace, los cálculos.


Procesión de pendones en el centenario de la coronazión de la Virgen de la Encina, 2008







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(1) Sandra Aparicio Juárez, Ponferrada, PUERTO, J. L., Leyendas de tradición oral en la provincia de León, 2011, p. 447

(2) VILLAFAÑE, J., Compendio histórico en que se da noticia de las milagrosas, y devotas imágenes de la Reina de los Cielos, y Tierra, María Santísima, que se veneran en los mas celebres santuarios de España, 1740, pp. 201-202

(3) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., El dragón del Cúa (I): el santuario termal de La Edrada, Asturiensis Prouincia Indigena, 2011, http://asturiense.blogspot.com.es/2011/11/el-dragon-del-cua.html;
GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., El dragón del Cúa (II): el solsticio de verano desde Bergidum, Asturiensis Prouincia Indigena, 2012, http://asturiense.blogspot.com.es/2012/06/el-dragon-del-cua-ii.html; GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., El dragón del Cúa (III): el asesinato ritual del toro, Asturiensis Prouincia Indigena, 2012, http://asturiense.blogspot.com.es/2012/11/el-dragon-del-cua-iii-el-asesinato.html

(4) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., La cima sagrada de la Guiana como centro de los ejes del mundo, Asturiensis Prouincia Indigena, 2012, http://asturiense.blogspot.com.es/2012/02/la-cima-sagrada-de-la-guiana-como.html; GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., La Aquiana y Peñalba de Santiago, Asturiensis Prouincia Indigena, 2013, http://asturiense.blogspot.com.es/2013/11/la-aquiana-y-penalba-de-santiago.html

(5) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., El santuario pagano de San Félix: San Félix de Visonia, la ermita de los Escayos, la Torre de San Félix de Villar de los Barrios y el Campo de las Arcas del Becerril, Asturiensis Prouincia Indigena, 2012, http://asturiense.blogspot.com.es/2012/04/el-santuario-pagano-de-san-felix-san.html

(6) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., La Virgen de la Peña: Batallas míticas, aras y depósitos votivos, Asturiensis prouincia Indigena, 2015, http://asturiense.blogspot.com.es/2015/01/la-virgen-de-la-pena-batallas-miticas.html

(7) MAÑANES, T., Arqueología de la cuenca leonesa del río Sil (Laceana, Bierzo, Cabrera), Universidad de Valladolid, 1988, p. 89

(8) CL-LE-115-001, CL-LE-115-002, CL-LE-115-003, PGOU De Ponferrada: Revisión y adaptación. Documento de refundido de aprobación definitiva según acuerdo de 22 de Mayo de 2007 (BOCyL nº 103 de 29 de Mayo de 2007). Catalogo y normativa arqueológica, Tomo II, pp. 166; G., FERNÁNDEZ MANZANO, J., Calcolítico y bronce en tierras de León, Lancia: revista de prehistoria, arqueología e historia antigua del noroeste peninsular, Nº 1, 1983, p. 59

(9) La siguiente ficha, CL-LE-115-011 coincide con una pieza epigráfica romana de carácter votivo, hallada en Ponferrada, en el lugar conocido o denominado Campo de la Ría, quizás el Castro, espacio cercano a la estación de FF.CC.; PGOU De Ponferrada: Revisión y adaptación. Documento de refundido de aprobación definitiva según acuerdo de 22 de Mayo de 2007 (BOCyL nº 103 de 29 de Mayo de 2007). Catalogo y normativa arqueológica, Tomo II, pp. 166; G., FERNÁNDEZ MANZANO, J., Calcolítico y bronce en tierras de León, Lancia: revista de prehistoria, arqueología e historia antigua del noroeste peninsular, Nº 1, 1983, p. 59

(10) GÓMEZ MORENO, M., Catálogo monumental de España. Provincia de León, Madrid, 1925, p. 81; CL-LE-115-011; PGOU De Ponferrada: Revisión y adaptación. Documento de refundido de aprobación definitiva según acuerdo de 22 de Mayo de 2007 (BOCyL nº 103 de 29 de Mayo de 2007). Catalogo y normativa arqueológica, Tomo II, pp. 166

(11) BLÁZQUEZ, J. M., Religiones prerromanas, Primitivas religiones ibéricas, II, Ediciones Cristiandad, 1983, pp. 299-300

(12) MacKILLOP, J., A dictionary of Celtic mythology, Oxford University Press, 2004 (1ª ed. 1998), pp. 167-168

(13) MacKILLOP, J., A dictionary of Celtic mythology, Oxford University Press, 2004 (1ª ed. 1998), pp. 328-329

(14) MacKILLOP, J., A dictionary of Celtic mythology, Oxford University Press, 2004 (1ª ed. 1998), pp. 282

(15) Durante la Edad Media, especialmente en Alemania, se consagraban alimentos y bebidas para los caballos, con los que se realizaban carreras, en torno a la festividad de San Esteban: una prolongación cristiana de costumbres antiguas GOOSEN, L., De Andrés a Zaqueo. Temas del Nuevo testamento y la literatura apócrifa en la religión y las artes, Ediciones Akal, 2008, p. 54

(16) BOWLER, G., The World Encyclopedia of Christmas, McClelland & Stewart Ltd., 2000, HORSES

(17) «Si en las catedrales e iglesias, si en las universidades y colegios se elegía un “obispillo”; si en las cortes se nombraba un rey con el mismo aire; no ha de chocar que entre las familias aldeanas o campesinas se procediera a la elección de otras “magistraturas”, con atribuciones semejantes, dentro de su esfera, entre mozos o gente más madura: en el mismo periodo poco más o menos, es decir, de fines de diciembre a comienzos de enero. A veces la autoridad burlesca la administra un hombre al que se dan nombres menos solemnes, como los de “Mazarrón”, “Zamarrón”, “Zancarrón”, etc.» CARO BAROJA, J. El carnaval, Taurus, 1986, 1ª ed. 1965, pp. 305-308; “Obispillo de Inocentes”: 308-311; “El rey de la faba”: 315-320; El “Mazarrón”, rey de Navidad en la provincia de Burgos: 320-321; El “Zancarrón” de Montamarta (Zamora): 321-322; “Rey de los inocentes”, “Alcalde de los inocentes”: 322-330; El “rey de los cerdos” en la fiesta de San Antón en Madrid: 336-339; Rey de mozos en la montaña de León, Segovia, Soria: 339-341; Rey de pastores: 342-344; «El obispillo se celebraba en un principio el 6 de diciembre, fecha de San Nicolás, de donde le viene su nombre. La costumbre, al menos cuando se acomodó en las catedrales, consistía en que ese día durante el canto del “magnificat”, al llegar a la estrofa “deposuit potentes de sede / et exaltivit humildes” (despojó a los soberbios de sus tronos y ensalzó a los humildes), el prelado se despojaba de sus vestiduras y con ellas revestía a un mozo del coro, generalmente el más gracioso, quien a partir de ese momento presidía la liturgia» ALONSO PONGA, J.L., La Navidad, Biblioteca leonesa de tradiciones, Edilesa, 2009, pp. 37-41; «San Esteban, además de fiesta patronal de algunos pueblos, era una fiesta de los mozos. En algunos pueblos del sur de la provincia, existían cofradías de mozos bajo la advocación de San Esteban y en ellas el alcalde de mozos era el mayordomo de la cofradía. Celebraban la fiesta el día después de Navidad, como era habitual, con comidas y cenas en las que gastaban lo recaudado en rondas y cuestaciones por casa de los vecinos [...] En las comarcas de Alba y Aliste [...] el día de San Esteban los mozos iban a la iglesia con su bandera y el alcalde de los mismos con la banda distintiva de su cargo se sentaban en los sitiales de respeto y allí permanecían durante toda la celebración con la mayor reverencia de que eran capaces. Al terminar el oficio divino el “alcalde por un día” se sentaba en el sillón del oficiante y todo el pueblo, comenzando por el señor cura, pasaba a rendirle pleitesía» ALONSO PONGA, J.L., La Navidad, Biblioteca leonesa de tradiciones, Edilesa, 2009, pp. 40-41; «La fiesta del Obispillo tiene otras similares en Francia y en otras partes del centro de Europa como las elecciones del “obispo de los locos”, “abad de los locos”, etc.» CARO BAROJA, J. El carnaval, Taurus, 1986, 1ª ed. 1965, p. 311; CRUMP, W. D., The Christmas Encyclopedia, McFarland & Company, Inc. Publishers, 2013, p. 177; CHAMBERS, E. k., The Mediaeval Stage, Dover Publication, Inc., 1996, pp. 390-491; CHAMBERS, R., The book of days: a miscellany of popular antiquities in connection with the calendar, including anecdote, biography, history, curiosities of literature and oddities of human life and character, Volumen 2, 1832, pp. 741-742

(18) Topographia Hibernica, de Giraldus Cambrensis, 1187

(19) ELLIS DAVIDSON, H. R. Myths and Symbols in Pagan Europe: Early Scandinavian and Celtic Religions, Syracuse University Press, 1988, p. 54

(20) Descripción de Dolores Álvarez Prida citado en CARO BAROJA, J., El estío festivo, Tauro, Madrid, 1986 (1ª ed. 1984), pp. 161-162

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