Presentación

¡Bienvenido!

En este blog iré presentando distintos temas, tanto históricos como más actuales, relacionados con este olvidado rincón del Noroeste.

Ahora mismo, el objeto principal de mi interés es el estudio de los antiguos lugares sagrados y sus pervivencias en nuestro patrimonio cultural y arqueológico. Este blog es la continuación del estudio etnoarqueoastronómico con marco geográfico en el valle alto de los ríos Duerna y Turienzo en la comarca leonesa de Maragatería cuyos resultados publiqué en el libro Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte. En este libro se sientan las bases sobre el origen y pervivencias de un calendario prehistórico basado en equinoccios, solsticios y fiestas de media estación, los fundamentos de la práctica astronómica antigua y el uso de los lugares de culto prehistóricos como calendario en el paisaje.

A la derecha puedes encontrar varias páginas con un índice temático que relaciona las distintas entradas publicadas clasificadas por temas, un índice geográfico que visualiza en un mapa los lugares estudiados, una página con enlaces a aplicaciones o utilidades de interés y una biblioteca con libros y artículos digitalizados sobre temas tales como Arqueología, Astronomía, Arqueoastronomía, Historia de las Religiones, Tradición Popular, Historia, etc.

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miércoles, 13 de enero de 2016

La batalla mítica de Covadonga

No decimos nada nuevo si defendemos que la batalla de Covadonga nunca sucedió, a pesar de que sigue siendo considerado como un acontecimiento capital de la historia de España. No estoy diciendo que no haya existido nunca invasión militar musulmana, como defiende Gustavo García Pérez en el artículo Covadonga, un mito nacionalista católico de origen griego(1) siguiendo la tesis de La revolución islámica en Occidente, de Ignacio Olagüe, sino que la explicación más plausible de la batalla fabulosa descrita en la Crónica de Alfonso III y ausente de las crónicas musulmanas, es que se trate de una batalla mítica entre las fuerzas del Bien y del Mal, del Verano contra el Invierno. Un combate primordial del mismo tipo que los descritos en la serie de artículos ¿Quién es el Dios Teleno?(2) que representa el mito cosmogónico y principio de renovación de las mitologías latina, védica, atlántica, germánica y gala, también presente en las leyendas de serpientes terribles asesinadas por un héroe o un santo(3), propio de un lugar sagrado pagano cristianizado. Este episodio mítico fue reciclado como el acontecimiento fundacional y legitimador de una ya poderoso reino cristiano que pronto trasladaría su sede regia de Oviedo a León.





Vayamos poco a poco. Juan Batista González, aquel capitán golpista metido a ensayista, nos va a dar la entrada con un párrafo de su España Estratégica. Guerra y Diplomacia en la Historia de España:

«Hasta el acabamiento de la autoridad califal hubo numerosas batallas entre cristianos y musulmanes que, mayormente, adoptaron la forma de aceifas, si bien, las debidas a la iniciativa de los primeros tenían como mediata finalidad ganar los terrenos ocupados por los mozárabes y los muladíes reconvertidos, huidos unos y otros de las represiones andalusíes. El ejemplo del reino astur, luego leonés, es sintomático: desde su primera capitalidad (más bien refugio defensivo) en Cangas de Onís, pasó a centrarse en Oviedo, dominando ya una amplia franja de terreno costero; y a partir de allí, descrestó los montes cantábricos para asentarse en León y mirar a Toledo ‒la capital visigoda‒ como siguiente objetivo. Pero, curiosamente, de los acontecimientos bélicos documentalmente probados y registrados en nuestra historiografía, es escaso el conocimiento popular. No así el de las tres batallas que han adquirido la calidad de "decisivas" según la categorización clausewitzana y que están infiltradas de elementos fabulosos hasta el punto de que resulta racional dudar de su existencia: nos referimos a las de Covadonga, Clavijo y Calatañazor»(4).

La única noticia clara a la batalla de Covadonga aparece, como hemos dicho, en la Crónica de Alfonso III, en sus versiones sebastaniense y rotense atribuida al propio rey. En la Albendense, algo anterior, no se menciona aunque se esbozan los mismos hechos armados. En todo caso parecen beber de una fuente común, ya desaparecida.

«Primero en Asturias reinó Pelayo, en Cangas, durante dieciocho años. Este, según dijimos más arriba, llegó a Asturias expulsado de Toledo por el rey Vitiza. Y una vez que España fue ocupada por los sarracenos, este fue el primero que inició la rebelión contra ellos en Asturias, reinando Yusel en Córdoba y cumpliendo Munnuza en la ciudad de Gijón las órdenes de los sarracenos sobre los ástures. Y así por él es aniquilado el enemigo ismaelita, junto con Alkama, y hecho prisionero el obispo Opp, y a la postre es muerto Munnuza. Y así, desde entonces se devolvió la libertad al pueblo cristiano. Además, en aquella ocasión, los de la hueste sarracena que se libraron de la espada, al derrumbarse un monte en la Liébana, fueron aplastados por sentencia de Dios, y por la divina providencia surge el reino de los ástures»(5).

«Y cuando Pelayo supo de su llegada, se refugió en el Monte Auseva, en una caverna que se llama Cueva de Santa María. E inmediatamente lo rodeó el ejército [...] Y al momento toman las armas e inician el combate. se alzan las catapultas, se preparan las hondas, brillan las espadas, se erizan las lanzas, y sin cesar se disparan las flechas. Pero en esto no faltaron las grandezas del Señor. Pues, una vez que las piedras eran lanzadas por los que manejan las catapultas, y llegaban a la Iglesia de Santa María siempre Virgen, recaían sobre los que las lanzaban, y causaban gran mortandad a los musulmanes. Y como el señor no cuenta las lanzas, sino que tiende las palmas a quien quiere, una vez que los fieles salieron de la cueva a combatir, los musulmanes se dieron al punto a la fuga y se dividieron en dos grupos. Y allí fue preso al momento el obispo Oppa, y se dio muerte a Alkama. Y en aquel mismo lugar fueron muertos 124.000 de los musulmanes, y 63.000 que habían quedado subieron a la cima del Monte Auseva, y por el cortado del monte que el pueblo llama Amuesa, descendieron precipitadamente al territorio de la Liébana. Pero ni siquiera esos escaparon a la venganza del Señor. pues, cuando [marchaban] por la cima del monte, el cual está situado sobre la ribera del río Deva, junto al predio que se llama Cosgaya, ocurrió, por evidente sentencia del Señor, que una parte del mismo monte, revolviéndose desde sus fundamentos, lanzó al río a los 63.000 musulmanes de modo asombroso, y los sepultó a todos»(6).


Como ya hemos apuntado, las crónicas musulmanes, también tardías, proporcionan un relato algo distinto del que no podemos extraer evidencia del acontecimiento de la batalla de Covadonga:

«Ya hemos comentado, bajo la autoridad de muchos historiadores, que el primer cristiano que reunió en torno a sí a sus hombres y mostró signos de rebeldía tras la conquista de Ándalus por los árabes fue un bárbaro llamado Belaāy [Pelayo], del pueblo de los Ashturish [ástures] en Galicia, que durante el emirato de al-Hurr ibn 'Abd al-Rahmān, el segundo gobernador de al-Ándalus, se escapó de Córdoba, donde estaba retenido como rehén para garantizar la seguridad de sus compatriotas, y se escapó a las montañas de donde era natural. Este acontecimiento tuvo lugar seis años después de la conquista de Ándalus, es decir, en el año 98 [716-717] de la hégira. Los cristianos [de esas partes], habiéndose rebelado contra el lugarteniente de al-Hurr, le echaron del país y se hicieron con él. El historiador 'Isā ibn Ahmad al-Rāzī relata este hecho de manera diferente. Él dice que 'en los días de 'Anbasa ibn Suhaym al-Kalbī [gobernador de A Ándalus], se levantó en tierras de Galicia un despreciable bárbaro llamado Belāy [Pelayo], que fue el primero entre los cristianos que mostró signos de rebeldía. Este hombre comenzó a arengar a los francos para que expulsaran a los muslimes de aquellos distritos que aún poseían, algo para lo que nunca habían mostrado ninguna inclinación. Los muslimes en aquel tiempo eran los dueños de [casi] toda Ándalus, y habían expulsado a los cristianos [de los distritos que ocupaban]. Sus conquistas habían llegado hasta Ariunah [Narbona], que ocuparon, y también habían reducido la ciudad de Banbilunah [Pamplona] en Galicia, así que no quedaba nada [en manos de los cristianos] excepto una cordillera de montañas a donde habían escapado. Aquí un príncipe llamado Belāy [Pelayo] se refugió con trescientos de sus seguidores, y los muslimes no cesaron de perseguirles y atacarles hasta que la mayoría de ellos murieron de hambre, y Pelayo quedó sólo con treinta hombres y diez mujeres, cuyo único sustento consistía en la miel que sacaban de las hendiduras de la cueva. De esta manera se sustentaban hasta que se informó a los muslimes [de su existencia], pero éstos los despreciaron diciendo: '¿Qué importan treinta bárbaros? No les queda más que ser destruidos, y nos libraremos de ellos'. Pero ocurre que su fuerza y su número se ha incrementado desde entonces en tal proporción que ya no pueden ser contenidos. Este Pelayo murió en el año 133 [comienza el 8 de agosto de 750], habiendo reinado diecinueve años,y fue sucedido por su hijo Fāfilah [Favila], que reinó dos años. A Fāfilah le sucedió Adefonsh [Alfonso], hijo de Beytro o Pedro, el progenitor de la familia [real] de los Alfonsos, que ahora reinan, y que han recuperado lo que los muslimes les habían quitado de su país»(7).




El primero en sembrar la duda sobre este acontecimiento bélico fue Ambrosio de Morales en su informe para el rey Felipe II sobre el patrimonio cultural y religioso de los reinos de León y Galicia, así como del Principado de Asturias:

«Ya quando se llega aqui, no se puede dejar de pensar en la misericordia de Dios, que asi cegó à los Moros para que no mirasen à donde se metian, porque si alguna, aunque poca consideracion de esto huviera, basta para detenerlos, y buscar otra manera de tomar al Rey D. Pelayo, y à sus Christianos»(8).

El acoso y derribo fue continuado, entre otros, por el archivero y paleógrafo francés Lucien Barrau-Dihigo:

«del reinado de Pelayo tan sólo conocemos un acontecimiento: la batalla de Covadonga. Así pues, una vez descartada la leyenda de Covadonga, el Reinado de Pelayo queda reducido a nada»(9).

Sale al rescate Claudio Sánchez-Albornoz, matiza la noticia alfonsina y la deja en una simple escaramuza entre moros y cristianos. ¿Cuál es su valor entonces? Si fue una simple escaramuza, tuvo que haber otras antes y otras después. ¿Por qué le da entonces la Crónica de Alfonso II tanta repercusión?  Que el escenario de la batalla sea una cueva, sin asedio y que además vencieran tiene difícil explicación. Por otra parte, el razonamiento por el que las flechas lanzadas contra una roca piedra puedan rebotar y matar a los atacantes se lo podía haber ahorrado:

«No es lícito dudar de la autenticidad de la victoria cristiana de Covadonga, no lo es rechazar por fabulosos los nombres de las figuras principales que en ella intervinieron. Con sus comentarios irrespetuosos y excesivamente liberales de las fuentes, o con su demoledor hipercriticismo, sañudo y cruel, la erudición de fines del siglo XIX y de principios del XX se ha complacido en enredar la madeja de los testimonios históricos que aluden al suceso inicial de nuestra Reconquista. Y lo han logrado con tal éxito que hoy es empresa más difícil sacar el hilo del ovillo.
«Es Alfonso III el único que localiza la batalla de Covadonga. Su noticia ha sido discutida por inverosímil [...] Pero en verdad se nos plantea el siguiente dilema: o la hueste de Alkama se compuso de ciento ochenta y siete mil musulmanes y en tal caso la batalla no se dio en el estrecho valle donde el cronista quiere; o la lucha tuvo lugar en Covadonga y por tanto fueron mucho más reducidas las huestes islamitas [...] Cristianos y muslimes desfiguraron después la realidad del choque [...] No, no cabe dudar de la realidad de la batalla. ¿batalla? Coque, encuentro, combate, nadie podrá calificar con precisión el hecho de las armas. Y si se luchó en Covadonga no pudo pelearse sino como refiere la crónica alfonsina. Vencido hasta entonces y obligado a refugiarse en aquel y abrupto paraje, era lógico que Pelayo se estableciera en la Cueva de Nuestra Señora, abierta en la roca y absolutamente inaccesible [...] Las flechas y piedras que los islamitas arrojaban contra la roca de Pelayo, por intercesión divina herían a los mismos que disparaban con sus arcos [...] Sólo con armas arrojadizas pudo atacarse a los refugiados en la gruta y, empleándolas, hubo de empezar el ataque [...] Dado el lugar en que los asaltantes se encontraban, algunas de las flechas y de las piedras pudieron rebotar en las rocas y caer sobre los mismos musulmanes, si no estaban distantes de la cueva. No era necesario el auxilio divino para este esporádico, sencillo y natural fenómeno de reflexión»(10).


Más o menos conocido, y con mayor o menor profundidad, hasta aquí nada nuevo. Lo curioso es que, a pesar de su controversia y de su importancia ‒se trata para muchos del origen de la España cristiana‒ nadie, hasta hace muy poco, se ha molestado en conocer lo que dice la tradición popular local al respecto, hasta que lo ha hecho Gausón Fernande Gutierri en su artículo Don Pelayo, primer rei de los astures. Testimonios d’una saga escaecida, del 2007(11), y el relato popular se parece poco al registrado en la Crónica de Alfonso III. Veamos:

«Pelayo taba replegáu colos sos guerreros na ilesia d’Abamia; decidiera cercar (cueva L’Onga) porque las sos flechas non ḥacían… non dañaban nas fortalezas onde se parapetaban los moros. Asina lu ḥezo y cuando pescanció que los moros estaban con ḥambre, pes nada podía entrar nin salir de la plaza asediada. Desplegó a los sos soldados pela Cueste Ḥines, que asitiada ente la Cueva l’Onga (Cuadonga), era un monte. ellí preparó peñes y rollas de madera cortadas, de forma tal qu’a las sos güestes-yos costare pocu echalas a arrollar.
«Pero ¡hete aquí! que de la nochi a la mañana amanecieren los tueros y las peñes pintadas como si ḥueran vacas rubias, pintas… Lo que se sumó a los animales que los asturianos colocaren ellí.
«Los moros, apuraos como taben pola ḥambre, cuando vieren los animales, llanzárense a per ellos cueste arriba, ensin orden nin conciertu. Los soldaos de Pelayu taben apostaos tres de las peñes y los tueros, y cuandu vieren que los agarenos habíen llegáu a la distancia precisa, emprencipiaron a emburriar aquelos, primeru pelos cabos y depués pel centru, col resultáu qu’arrollaren a tolos moros que quedaron estrapaos, sepultaos. La Riega La Gusana, que corri pel llugar, llevó siete años gusianos por mor d’ellos.
«Y en Cueva l’Onga entraren los de Pelayu el 7 de setiembre, que ḥoi cuandu ḥundaren ellí la santa»(12).

Covadonga antes de la reforma, como la debió conocer Ambrosio de Morales
¡Esto ya es otra cosa! Veréis la información que nos proporciona este relato. Abandonemos la controversia sobre la historicidad de la batalla de Covadonga y centremos nuestra atención en la etimología y posible origen como santuario pagano del lugar, asunto también resbaladizo pero con mayor aceptación.

En relación con el origen del topónimo encontramos dos interpretaciones principales. Por una parte la propuesta abanderada por Álvaro Galmés de Puentes(13) en base al diminutivo *ONNICA de *ONNA, que significa “fuente”, “arroyo”:

«Una relación, por otra parte de los especialistas del lenguaje, se ha establecido entre el donga de Covadonga y el latín DOMINICA, con una dislocación de acento, que a mí me cuesta aceptar [...] Sabemos que la raíz prerrománica *ONNA significa 'fuente', 'arroyo', y que aparece en topónimos como Oña (Burgos), Santoña (Santander), es decir, Salto- ña o el 'salto de la fuente', Oñate (Guipúzcoa), etc.»(14).

Por otra, como “Cueva de la Señora”, representada aquí por Xosé Lluis García Arias(15) suscribiendo así la denominación que aparece en la crónica rotense “coba dominica”(16). Reforzaría esta posibilidad el hallazgo de una lápida en la próxima población de Soto de Cangas, la conocida estela de Magnentia(17) donde leemos: Magnentia excedit annoru(m) vi(gi)nti, (dierum) XXV. ex domu dominica.

«¿De qué 'casadonga' o 'casa señorial' se fala agora? curiosamente empléguense les mesmes pallabres que llueu emplegará la crónica Rotense "domu" y "dominica" ¿Tendrá daqué que ver na mesma tradición de Cuadonga la "coba Dominica" o la "domu sancti virginis marie" con esta "domu dominica" de Magnentia? ¿alúdese a una comunidá relixosa de tipu cristianu, acasu d'anacoretes, allugada na mesma cueva o a la so vera, nun sitiu yá consagráu por creencies anteriores? ¿Yera una comunidá cristiana superpuesta a otres paganes rellacionaes col cultu paganu al agua?»(18).

«La Rotense da a la cueva'l nome de "coba Dominica" ¿nun intentu de cristianizar unos fechos a los que quier atribuyir influxu sobrenatural faciendo de la cueva una 'cueva señorial', esto ye, una 'cueva de la Señora'? ¿o, cenciellamente, traduciendo otru nome preexistente faciéndolu intelixible? ¿Trátase, acasu, de la 'cueva divina' d'una divinidá pagana venerada na cueva que nos recuerda güei'l ríu que d'ella sal col significativu nome Deva (nome d'aniciu célticu o indoeuropéu)? ¿o yá se referíen daquella, sieglu VIII, a una 'cueva señorial' o 'cueva de la Señora' de los cristianos, la por antonomasia Virxen María? Si había dalguna dulda interpretativa fráyala la crónica al interpretar el "coba dominica" como "do mum sancte virginis marie" o "cova sancte marie"»(19).

Sánchez Albornoz también se muestra favorable a un origen pagano:

«Tal vez, aunque ello es inseguro, se rindió en la cueva, desde antiguo, culto a la Virgen Madre -Cova dominica, cueva de la Señora, pudo haber sido un nombre más antiguo-. Y quizá los cristianos confiaron por ello en el divino auxilio para luchar allí con los muslines»(20).

Si hemos de hacer algo de caso a la Crónica de Alfonso III, vemos que la cueva dedicada a la Virgen es anterior a la confrontación. Además, en la rotense se denomina antrum, que es la palabra más usualmente empleada en latín para referirse a una caverna sagrada(21):

«Ille quidem montana petens, quantoscumque ad concilium properantes inuenit, secum adiuncxit adque ad montem magnum, cui nomen est Aseuua, ascendit et in latere montis antrum quod sciebat tutissimum se contulit; ex qua spelunca magna flubius egreditur nomine Enna. Qui per omnes Astores mandatum dirigens, in unum colecti sunt et sibi Pelagium principem elegerunt».

«Y él, dirigiéndose a las tierras montañosas, reunió a cuantos halló que iban a concejo, y subió a un gran monte cuyo nombre es Auseva, y se refugió en el costado del monte, en una caverna que sabía muy segura; de esa gran cueva sale un río llamado Enna. Una vez que él hizo correr sus órdenes por entre todos los astures, se reunieron y eligieron a Pelayo como su príncipe»(22).

Un topónimo que recuerda el antiguo hidrónimo del Deva está en Priena «del tipu *PER ENNA "xunto al ríu", "xunto al Enna"»(23).

Hasta aquí hemos expuesto el contexto, en el que hemos incidido en el probable origen sagrado y pagano de la cueva de Covadonga y en el improbable acontecimiento de su batalla que en realidad tendría origen en una batalla mítica entre las fuerzas victoriosas del verano y las decadentes del invierno. Continuaremos ahora con mi aportación particular en la que justificaré este enunciado, por el momento, tan problemático.

La cueva de Covadonga tiene una particularidad y esta es que no es alcanzada por la luz del Sol durante todo el año excepto durante una hora como máximo en el amanecer durante un periodo de, estimo, dos o tres meses centrados en el solsticio de verano. Solo en esta fecha los rayos del Sol del amanecer profundizarán en su interior. La siguiente imagen muestra los primeros minutos de luz en el solsticio de verano del año 2014. La situación recuerda mucho a la producida, en la misma fecha pero durante la puesta, en dos cuevas célebres por ser morada fabulosa de temibles serpientes: la Cueva del Culuebro de la Vid en la montaña central leonesa, y la de la Sierpe Rupiana cerca de Montes de Valdueza en el Bierzo(24). Desde la cueva se ve el Sol salir en el monte que se encuentra enfrente al Noreste, no muy lejos de la Cuesta Ginés y justo sobre la fuente del arroyo Gusana. Es decir, el lugar donde nace el Sol que va a iluminar extraordinariamente el interior de la cueva de Covadonga se corresponde con el lugar donde los cristianos se emboscaron y desencadenaron la troncada que dio fin a los ingenuos moros.

Los primeros rayos del sol en el solsticio de verano


Al poco los rayos del sol alcanzan el nacimiento del Deva
Una hora más tarde la oscuridad envuelve de nuevo a la cueva

Una vez transcurridos unos minutos, el Sol ilumina también de manera excepcional el agua que fluye debajo de la fuente, no en el lado donde se encuentra la fuente actual, sino al otro. Tal vez esa circunstancia fue la que confirió propiedades milagrosas a la fuente de Covadonga ‒¿estuvo siempre ahí?‒ y la consideración divina al río, el Enna o Deva, que ahí nace.

Durante un tiempo me intrigó por qué no encontraba reminiscencias de alguna tradición de una serpiente asesinada dado el notable paralelismo con las cuevas de la Vid o de Montes de Valdueza que he mencionado un poco más arriba, con la coincidencia de elementos: cueva, río y solsticio de verano. Sin embargo ahí está, en la tradición popular recogida por Gausón Fernande. El culebrón asesinado se corresponde con la Riega La Gusana y los moros convertidos en gusanos que durante siete años llevó su curso. La identificación dragón-serpiente-gusano es bien conocida, y no solo porque en los lenguajes germánicos, "gusano" significa también "serpiente" y consiguientemente "dragón"(25). Lorenzo de Zamora, en Monarquís Mística de la Iglesia, declara «draconem ac serpentem, vermem in mari vulneratum legimus. Escrito está, que el dragón grande, la serpiente horrible, y espantosa, y el gusano pequeñísimo fue muerto en el mar, pues como a una misma cosa puede convenir nombre de gusano, y de dragón»(26).

La querencia de los campos de batalla míticos por lugares en los que se emplaza una iglesia importante, con mayores o menores evidencias de cultos precristianos vuelve a hacerse patente en Cangas de Onís. Según un relato popular recogido por Gausón Fernande:

«Los moros derrotaos por Pelayo estremárense en dos grupos. los que taben mas cerca del auseva, quixeron escapar monte arriba pos non podíen recular. Y los que taben lloñe tovía de la esfriega de Cuadonga tornaren pal camín que vinieren.
«Pelayo persiguió a los qu’aḥuyíen escontr Cangues. Y diz la tradición que’l cielu enllenóse de rescamplíos apruciendu una cruz y qu’entós los moros clamiaron:

Campu verdi
Cruz collorada
Vencidos seremos
Nesta batalla.

«Los moros allegaren entós al sitiu nel que’hoi se ḥaya la ilesia de La Santa Cruz, ellí los galmiaren, cháronse enriba d’ellos acabando con tolos qu’escaparen de Cuadonga.
Dalgunos que corrieren daqué más y allegaren a los montes, gritáben-yos a los que lluchaben onde la Santa Cruz: ‘Contra quí! ¡Contra quí! Y diz que dende entós nómase asina aquel llugar Contranquil»(27).

Es bien sabido que en el subsuelo de la ermita de la santa Cruz de Cangas de Onís hay un dolmen que afortunadamente aún se conserva y es visitable. Su orientación es la misma que la de la mayoría de estos monumentos megalíticos del oeste de Europa, hacia el punto medio entre el solsticio de invierno y los equinoccios(28). Por otra parte, entre los distintos montes conspicuos visibles desde aquí pude reconocer uno sobre el que nacía la Luna del lunasticio mayor Norte. Es interesante hacer notar que en la iglesia de Abamia, donde según la tradición popular Pelayo estaba replegado, y también donde se creía que el rey estuvo enterrado junto con su esposa antes de su traslado a Covadonga, existió también un enterramiento megalítico. Lo estudiamos ya en el artículo que publicamos aquí en enero de 2014, Santa Eulalia de Abamia(29).


Ermita de santa Cruz de Cangas de Onís



De todos modos, algún moro debió quedar vivo porque una tradición popular leonesa sostiene que el siguiente enfrentamiento entre moros y cristianos después del de Covadonga tuvo lugar en Camposagrado, León, capitaneados respectivamente unos y otros por Almanzor y Pelayo, aunque en esta ocasión el acto heroico corrió por parte del Capitán Colinas que sorprendió y terminó definitivamente con los sarracenos ocultando a sus hombres en el interior de los Pozos de Colinas ‒de los que hay fundada sospecha de tratarse de antiguos monumentos tumulares. Nuevamente la comunión batalla mítica-santuario cristiano-lugar de culto precristiano, cuando no claramente prehistórico. Pero de eso ya hablamos en otro artículo: El calendario lunar prehistórico de Camposagrado(30).

Quiero agradecer muy especialmente la ayuda prestada por Gausón Fernande, que con suma gentileza me proporcionó sus publicaciones sobre este tema apasionante, un trabajo único e imprescindible que lamentablemente no ha tenido continuación.

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(1) GARCÍA PÉREZ, G., Covadonga, un mito nacionalista católico de origen griego, El Basilisco: Revista de filosofía, ciencias humanas, teoría de la ciencia y de la cultura, nº 17, 1994, pp. 81-94, http://oa.upm.es/756/1/guillermo05.pdf

(2) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Quién es el dios Teleno. Introducción, Asturiensis Prouincia Indigena, 2011, http://asturiense.blogspot.com.es/2011/12/quien-es-el-dios-teleno-introduccion.html, GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Quién es el dios Teleno. Marte en la antigua Roma, Asturiensis Prouincia Indigena, 2011, http://asturiense.blogspot.com.es/2011/12/quien-es-el-dios-teleno-marte-en-la.html, GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Quién es el dios Teleno. Indra y el dragón Vritra, Asturiensis Prouincia Indigena, 2011, http://asturiense.blogspot.com.es/2011/12/quien-es-el-dios-teleno-indra-y-el.html, GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Quién es el dios Teleno. Lug y Balor, Asturiensis Prouincia Indigena, 2012, http://asturiense.blogspot.com.es/2012/01/quien-es-el-dios-teleno-lug-y-balor.html, GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Quién es el dios Teleno. Thor, Odín y Freyr, Asturiensis Prouincia Indigena, 2012, http://asturiense.blogspot.com.es/2012/01/quien-es-el-dios-teleno-thor-odin-y.html, GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Quién es el dios Teleno. Taranis, Teutates y Esus, Asturiensis Prouincia Indigena, 2012, http://asturiense.blogspot.com.es/2012/01/quien-es-el-dios-teleno-taranis.html, GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Quién es el dios Teleno. Conclusiones, Asturiensis Prouincia Indigena, 2012, http://asturiense.blogspot.com.es/2012/01/quien-es-el-dios-teleno-conclusiones.html

(3) GOGONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., El dragón del Cúa: el santuario termal de La Edrada, Asturiensis Prouincia Indigena, 2011, http://asturiense.blogspot.com.es/2011/11/el-dragon-del-cua.html; GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., El dragón del Cúa: el santuario termal de La Edrada, Asturiensis Prouincia Indigena, 2011, http://asturiense.blogspot.com.es/2012/11/el-dragon-del-cua-iii-el-asesinato.html; GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Santuarios termales y dragones: Luyego, Santa Mariña de Augas Santas y La Edrada de Cacabelos, Asturiensis Prouincia Indigena, 2012, http://asturiense.blogspot.com.es/2012/12/santuarios-termales-y-dragones-luyego.html; GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., La guarida del dragón: La Vid, Montes de Valdueza, Corao, Balboa y Cova da Serpe, Asturiensis Prouincia Indigena, 2012, http://asturiense.blogspot.com.es/2012/12/la-guarida-del-dragon-la-vid-montes-de.html; GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., El dragón de piedra: Pedra da Boullosa, as Pedras da Serpe de Castro Penalba y Gondomil, Santo Hadrián de Malpica y San Llorienzu de Xixón, Asturiensis Prouincia Indigena, 2013, http://asturiense.blogspot.com.es/2013/01/el-dragon-de-piedra-pedra-da-boullosa.html; GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., El lago del dragón: Lleitariegos y Montrondo, Asturiensis Prouincia Indigena, 2013, http://asturiense.blogspot.com.es/2013/10/el-lago-del-dragon-lleitariegos-y.html; GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., La cobriña de Santo Hadrián de Malpica y la Pedra da Arca, Asturiensis Prouincia Indigena, 2013, http://asturiense.blogspot.com.es/2013/10/la-cobrina-de-santo-hadrian-de-malpica.html; GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., La pastora, el pozo, el toro y el cuélebre del Pozu los Texos, Asturiensis Prouincia Indigena, 2014, http://asturiense.blogspot.com.es/2014/05/la-pastora-el-pozo-el-toro-y-el.html; GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., A Serpe de Troña, Asturiensis Prouincia Indigena, 2014, http://asturiense.blogspot.com.es/2014/11/a-serpe-de-trona.html

(4) BATISTA GONZÁLEZ, J., España Estratégica. Guerra y Diplomacia en la Historia de España, Sílex, 2007, pp. 122-123

(5) Cronica Albendense, 15

(6) Crónica de Alfonso III. Version "A Sebastian", 9-10

(7) Nafh al-Tīb min Ghusn al-Andalus al-Ratīb de Ahmad al-Tilimsānī al-Maqqarī (s. XVII), citando a Isā ibn Ahmad al-Rāzī (s. X) en ARBESÚ, D., De Pelayo a Belay:la batalla de Covadonga según los historiadores árabes, Bulletin of Spanish Studies, Volume LXXXVIII, Number 3, 2011, pp. 335-336

(8) MORALES, A., Viage de Ambrosio de Morales por Orden del rey D. Phelipe II. A los Reynos de Leon, y Galicia y Principado de Asturias Para Reconocer Las Reliquias de Santos, Sepulcros Reales, y Libros manuscritos de las Cathedrales, y Monasterios, 1765, Edición facsimil, Biblioteca Popular Asturiana, 1977, p. 61

(9) BARRAU-DIHIGO, L., Historia política del reino asturiano (718-910), 1989, p. 112 en MENÉNDEZ BUEYES, L. R., Reflexiones críticas sobre el origen del Reino de Asturias, Ediciones Universidad de Salamanca, 2001, p. 23

(10) SÁNCHEZ ALBORNOZ, C., ¿Se peleó en Covadonga?: Archivum: Revista de la Facultad de Filología, Tomo 12, 1962, págs. 90-101

(11) FERNANDE GUTIERRI, G., Don Pelayo, primer rei de los astures. Testimonios d’una saga escaecida, asturies. Memoria Encesa d’un País, 2007, pp. 38-59

(12) Informantes: Ramón Gutiérrez Suero, 84 años, Camonéu, Cangues (14-2-89) y Constantino Amieva Celoriu, El Mazucu, 73 años (16-6-91). ramón Sordo Sotres, Historias, costumbres palabras e ideas. Gausón Fernande cambió el texto, que estaba en chapurriao, al asturiano local. FERNANDE GUTIERRI, G., Don Pelayo, primer rei de los astures. Testimonios d’una saga escaecida, asturies. Memoria Encesa d’un País, 2007, pp. 45-46

(13) GALMÉS DE FUENTES, A., Toponimia asturiana y asociación etimológica, Lletres asturianes: Boletín Oficial de l'Academia de la Llingua Asturiana, Nº. 19, 1986, pp. 31-39

(14) GALMÉS DE FUENTES, A., Toponimia asturiana y asociación etimológica, Lletres asturianes: Boletín Oficial de l'Academia de la Llingua Asturiana, Nº. 19, 1986, p. 36

(15) GARCÍA ARIAS, X. LL., Averamientu a la toponimia de Piloña, Lletres asturianes: Boletín Oficial de l'Academia de la Llingua Asturiana, nº 75, 2000, pp. 49-72

(16) Crónica de Alfonso III. Version "Rotense", 9

(17) Por lo que se refiere a la expresión ex domu dominica ha sido interpretada comúnmente en el sentido de que la difunta formaría parte de una comunidad cristiana arraigada en esta zona del Oriente asturiano, donde, con el paso de los años, se consolidaría el más antiguo y significativo enclave cristiano de Asturias (con Covadonga -cova domina- en la base), SANTOS YAGUAS, N., La lápida funeraria de Magnentia y los orígenes del cristianismo en el oriente de Asturias, Tiempo y Sociedad, 17, 2014, pp. 33-52

(18) GARCÍA ARIAS, X. LL., Averamientu a la toponimia de Piloña, Lletres asturianes: Boletín Oficial de l'Academia de la Llingua Asturiana, nº 75, 2000, pp. 54-55

(19) GARCÍA ARIAS, X. LL., Averamientu a la toponimia de Piloña, Lletres asturianes: Boletín Oficial de l'Academia de la Llingua Asturiana, nº 75, 2000, p. 54

(20) SÁNCHEZ ALBORNOZ, C., Orígenes de la Nación Española. El reino de Asturias, Sarpe, 1985, p. 106

(21) Ver Forcellini, Lexikon totius latinitatis, Padua, 3ª edición, vol. III, 1940, p. 270s; Thesaurus Linguae Latinae, vol. II, Leipzig, Teubner, 1900-1906. Ver en griego el Thesaurus Graecae Linguae, vol. II, del año 1572, Edición Akademische Druck- und Verlaganstalt, 1954, col. 1036s en GONZÁLEZ BLANCO, A., La Cueva negra, "lugar sagrado". En torno al concepto de "lugar sagrado" y a su papel en la religión clásica y en la conciencia europea. Consideraciones actuales, Antig. crist. (Murcia) XX, 2003, pp. 17-43

(22) Crónica de Alfonso III. Version "Rotense", 8

(23) GARCÍA ARIAS, X. LL., Averamientu a la toponimia de Piloña, Lletres asturianes: Boletín Oficial de l'Academia de la Llingua Asturiana, nº 75, 2000, p. 53

(24) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., La guarida del dragón: La Vid, Montes de Valdueza, Corao, Balboa y Cova da Serpe, Asturiensis Prouincia Indigena, 2012, http://asturiense.blogspot.com.es/2012/12/la-guarida-del-dragon-la-vid-montes-de.html

(25) PICKERING, F. P., Essays on Medieval German Literature and Iconography, Cambridge University Press, 1980, p. 26

(26) ZAMORA, L., Monarquía Mística de la Iglesia, v. 2, 1609, p. 204

(27) Asturias. Habana, 13-1-1918 y Asturias de Bellmunt y Canella, Tomu II, “Cangues de Onís”, en FERNANDE GUTIERRI, G., Don Pelayo, primer rei de los astures. Testimonios d’una saga escaecida, asturies. Memoria Encesa d’un País, 2007, p. 50

(28) HOSKIN, M., Orientations of Dolmens of Western Europe: Summary and Conclusions, Journal for the History of Astronomy, Vol. 39, No. 4, p. 507-514; HOSKIN, M., Orientations of dolmens of Western Europe, Complutum, Nº 20, 2, 2010, pp. 165-175; HOSKIN, M., El estudio científico de los megalitos. La arqueoastronomía, PH67, Especial monográfico, Boletín del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, Agosto 2008, pp. 84-91

(29) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Santa Eulalia de Abamia, Asturiensis Prouincia Indigena, 2014, http://asturiense.blogspot.com.es/2014/01/santa-eulalia-de-abamia.html

(30) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., El calendario lunar prehistórico de Camposagrado, Asturiensis Prouincia Indigena, 2012, http://asturiense.blogspot.com.es/2012/02/el-calendario-lunar-prehistorico-de.html

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