Presentación

¡Bienvenido!

En este blog iré presentando distintos temas, tanto históricos como más actuales, relacionados con este olvidado rincón del Noroeste.

Ahora mismo, el objeto principal de mi interés es el estudio de los antiguos lugares sagrados y sus pervivencias en nuestro patrimonio cultural y arqueológico. Este blog es la continuación del estudio etnoarqueoastronómico con marco geográfico en el valle alto de los ríos Duerna y Turienzo en la comarca leonesa de Maragatería cuyos resultados publiqué en el libro Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte. En este libro se sientan las bases sobre el origen y pervivencias de un calendario prehistórico basado en equinoccios, solsticios y fiestas de media estación, los fundamentos de la práctica astronómica antigua y el uso de los lugares de culto prehistóricos como calendario en el paisaje.

A la derecha puedes encontrar varias páginas con un índice temático que relaciona las distintas entradas publicadas clasificadas por temas, un índice geográfico que visualiza en un mapa los lugares estudiados, una página con enlaces a aplicaciones o utilidades de interés y una biblioteca con libros y artículos digitalizados sobre temas tales como Arqueología, Astronomía, Arqueoastronomía, Historia de las Religiones, Tradición Popular, Historia, etc.

Si deseas corregir, matizar, opinar o pedir más información sobre lo aquí apuntado, te animo a participar.

sábado, 5 de marzo de 2016

La encantada de los Barrios de Gordón




Buscando en internet, encontré esta leyenda sobre una doncella encantada en una fuente de Barrios de Gordón que aparece por San Juan. Está firmada por Yosco, el alias, creo, de Julio G. Alonso. Se titula La odalisca encantada del castillo de los Barrios.

«En la noche de San Juan, si coincide con luna llena, por la fuente que mana al pie de la roca del castillo de Los Barrios justo a la orilla del río, sale flotando una perla. Se cuenta que estas perlas forman parte del collar que vestía la odalisca que el padre de los primeros reyes leoneses, García I y Ordoño II, tenía guardada en el castillo con promesas de amores.
«El caso es que el rey Alfonso III el Magno se había enamorado de esta bella mora, pero avisada la reina Jimena de estos desvarios, se confabuló con sus hijos García, Ordoño y Fruela encontrando la manera de hacerla morir despeñada por la cueva que se abre a los pies del muro del castillo, una sima que llega hasta la fuente que mana en el río.
«El rey enfermó de melancolía y, perdido todo amor a la vida, perdió para siempre su buen humor yendo a terminar sus días en un castillo de Zamora mientras sus hijos se repartían el reino una vez que consiguieron destronarlo, ayudados por la celosa Jimena.
«Se cuenta que la mora sigue allí, encantada, llorando las penas de amor incumplidas por el rey y, como aviso de que así es, entre las aguas de la fuente ofrece las cuentas de perlas de su collar de oro en esos días tan especiales y mágicos de las noches de luna llena de San Juan.
«Por tanto, según la leyenda, podemos afirmar que el verdadero origen del reino de León tuvo lugar en este castillo, pues a consecuencia de lo tristemente allí ocurrido, aparecieron los primeros reyes leoneses con la corte en León.
«Dicen también, y no conviene olvidarlo, que la hermosa odalisca seguirá allí, en los Covachones de la Rebanguilla, esperando que la desencante con sus amores el mozo gordonés que la saque de la sima izándola con un hilo de lino. Y mientras tal no suceda, allá seguirá llorando su desconsuelo.
«Hay que decir que hace muchos años el hueco de la sima estaba descubierto, lo que suponía un serio riesgo para animales y personas que pudieran acercarse al lugar. Sin embargo, parece ser que ahora la boca se ha taponado, por lo que no sé cómo se las apañará el mozo que se acerque con su hilo de lino a deshacer el encantamiento. Imagino, no obstante, que si el mozo es lo suficientemente guapo y está lo suficientemente enamorado, la odalisca le ayudará a descubrir el hueco de acceso a la sima por donde podrá izarla sin mayores complicaciones para ver realizado su sueño».


También por internet encontré que la fuente había desaparecido, que «la han cercado con un paralelepípedo de hormigón y la pasaron al otro lado de la carretera para llevar su agua a La Pola»(1), así como esta otra referencia, esta vez recogida por Modesto García Astorga:

«En los Cavaones, nombre que hoy lleva la vertiente oriental de la Peña del Castillo, nos dice, hay otra cueva de descenso vertical, tapada con una gran losa para evitar que alguna persona caiga en ella. Se llama la cueva de la mora.
«Era una rica y hermosa mora que, llorando males, no se sabe si de amores o añoranzas de libertades pérdidas, se arrojó a ella. Pero las perlas de sus collares y las piedras preciosas de sus ajorcas y pendientes brotaron con las aguas de la fuente de la Rebanguilla, que nace en la misma raíz del cerro, casi en la vertical de la cueva que sirvió de tumba a la mora.
«¡Hermosa alegoría de la pureza de las aguas de tal fuente, semejante en sus purísimas gotas a las preciosas piedras de las ricas joyas femeninas!»(2).

Cueva de los Cavaones
Con este equipaje, me fui un día de junio de 2014 a Barrios de Gordón y allí tuve la suerte de hablar con María Fernández, dueña del Mesón la Montaña, que desgraciadamente nos dejaría unos meses más tarde. Toda una institución de la cocina tradicional de la montaña leonesa(3). La encontré dormitando en una mesa, le pedí una cerveza y comenzamos a hablar. Amabilísima. Me explicó dónde se encuentra la fuente, que llaman de la Rebanguila, y me contó la historia: una pastora se cayó en la Cueva de los Cavaones y apareció la lana y las agujas en la fuente de la Rebanguila. Cerca había una cueva donde unas mouras se perfumaban. Debajo de la Cueva la Cardosa había otra donde salían los caballos de los moros a beber. La cueva de los Cavaones se reconoce porque a su pie hay una zona con grijo al lado de la carretera.

Ya hemos tratado sobre el motivo legendario de la moza que cae a una sima y que sus adornos aparecen en un curso de agua próximo. Recordad la del Pozu Los Texos en la que una serpiente, desde el fondo grita a un toro “Toru, toratu, échame acá la moza, la vaca y el xatu”, y que el toro los embistió, cayeron y, después de un tiempo, apareció el collar de la pastora en el río Cares(4). También en la tradición leonesa encontramos varios ejemplos, entre los que debemos considerar, por analogía, aquellos en los que se hunde todo un carro con sus bueyes, o los de la mora que apresa y sumerge a los que se atreven a cruzar a nado su lago:

Así podemos mencionar el carro caído en el Pozo de Pontedos, en Cármenes, de modo que salió la paja en una fuente de Huergas de Gordón; o los tres hermanos ahogados en el Pozo Mixto, en Villafruela; o una mujer en el Pozo la Peña, de Llombera, o en el Pozo las Cestas de Lugueros; o aquel novio que arrojó a su novia a un pozo de Prioro; o el cura que se cayó en el Pozo de la Cerviencia de Riolago de Babia; o un carro con vino hundido en el Pozo de la Ahoguera de San Feliz de las Lavanderas; o el niño caído a un pozo, luego rescatado y resucitado por mediación divina de San Gonzalo, en San Miguel de Escalada; o un carro con pareja de vacas y gente, hundido en el Pozo de Valcayo, en Valdecastillo, que comunica con el mar; o un carro en un hoyo que llaman la Panera, en Quintana y Congosto; o una chica, bailarina, que cayó en la cueva el Trinque, en el Rubio, Poladura de la Tercia, y salió en la fuente la Malena; o la pastora que cayó en una sima de la Gollariza de abajo, Geras, corneada por un carnero, y sus collares aparecieron en un arroyo, Vagorrey; o el cuñado que mató a otro y lo arrojó cerca del Pozo de la Baña, en Cabrera (donde, por cierto, también hay tradición de culebrón); o un pozo bajo el castro de Val de San Lorenzo, al que bajó un hombre con una cuerda, y subieron sus tripas; o el Pozo de las Grajas, al que cayó una pastora y salieron sus pendientes en la fuente de Turón, en los Barrios de Gordón; o los tres pozos de Moredina de Peranzanes, donde arrojaron un buey y solo salió el pulmón(5). También mencionaremos el Lago Cheiroso que, cuando alguien se atreve a cruzarlo a nado, sale la mora y lo sumerge. O aquella chica que se hundió con su carro en el Lago Ausente o Presente y salieron sus collares en la Fuente Hermosa. O la señora que se peinaba en el Lago de Tronisco, se cayó su peine y apareció en la Fuente La Quebrada, en Cofiñal(6). Y finalmente, la moza que se hunde en la laguna de Lago de Babia, con los bueyes y el carro y su collar sale en una fuente de Piedrafita(7).

John Millais, Ophélie

de Benjamin Whitley
Los que conocen este blog ya saben que consideramos que el origen de estas tradiciones populares que marcan lugares muy concretos pueden ser indicativos de un antiguo lugar de culto que nos sirve como excusa para explorar su potencial astronómico (una relación astral que, por otra parte, hemos reconocido en lugares de culto prehistórico caracterizados por el registro arqueológico). En esta ocasión, desde la Fuente de la Rebangula, hemos tenido en cuenta cuatro puntos destacados de la línea del horizonte: El Castrechón, El Altíco, Serralba y otro, innominado que se encuentra entre los dos anteriores. Sobre el Altico se produce la puesta en las fiestas de media estación de primeros de mayo/agosto y en el pequeño cerro sin nombre, en el solsticio de invierno, una coincidencia más que notable que apoyaría esa consideración sacra que le suponemos. Ya hemos repetido varias veces que estas fiestas principales del verano confieren propiedades especiales al agua bendecida con su luz solar. la importancia cultual de esta fuente permanecería, muy atenuada y desfigurada por el transcurso del tiempo, en forma de recuerdo colectivo de una pastora encantada sacrificada que renacía en las noches de San Juan.

Desde la fuente de la Rebanguila, a la derecha, el Altico, donde se produce la puesta en las fiestas de primera estación de primeros de mayo/agosto
Desde la fuente de la Rebanguila, en el centro, el cerro donde se pone el sol en el solsticio de verano


Los cálculos en este enlace.


Añadido 28/8/2016

Leyendo Archaeology and Celtic myth de John Waddell he reparado en que este relato tradicional de la Encantada de los Barrios de Gordón y aquel del Toro, la Serpiente y la Pastora de los Texos en Onís, consisten en opuestos binarios: la sima o pozo que representan el Inframundo y la fuente de la surgen las cuentas del collar, metáfora del renacimiento primaveral. También me he dado cuenta de las dificultades que entraña para mi la interpretación del componente infernal desde un punto de vista astral, es decir, referente en la producción de fenómenos solares, lunares o estelares útiles para el seguimiento del calendario de los primeros agricultores y ganaderos. La misma sensación tengo, por ejemplo, con la interpretación de las pinturas rupestres: el emplazamiento de la pintura rupestre esquemática parece seleccionar paneles rocosos en los que se producen efectos de luces y sombras útiles en cuanto al seguimiento de este calendario original (ver Estudios arqueoastronómicos sobre la pintura rupestre esquemática ¿posible indicador de épocas de frecuentación?)  pero ¿cómo explicar aquellas pinturas, raras, que aparecen en el interior de cuevas que nunca son alcanzados por la luz de ningún astro? De hecho el arte rupestre, grabado o pintado, tiene su antecedente en manifestaciones paleolíticas realizadas en lo profundo de las cuevas. Tal vez, lo sagrado no se manifieste aquí en forma de luz, ya sea ésta solar, lunar o estelar sino como medio de acceso y comunicación con el Inframundo.

He tomado unas notas del libro de Waddell sobre las características principales de estos lugares de culto infernales. Están asociados a historias sobre monstruos que representan los poderes del caos, aunque en ocasiones el Inframamundo también se presenta como lugar de refugio y protección. Parece que estos lugares de culto subterráneos estaban relacionados con ritos proféticos lo que está muy bien documentado en el mundo griego y romano donde las cuevas servían como instruemntos para la producción de estados alterados de conciencia (en este sentido ver Los chamanes de la Prehistoria). La cueva sería también lugar de prácticas de iniciación en las que una componente principal sería la privación sensorial y el aislamiento ("ritos del terror"). Además, se trataría del canal a través del cual se realizarían ofrendas, a veces en forma de sacrificios, o como objetos valiosos rotos. Cuevas, pozos, pero también ríos, lagos o ciénagas parecen constituir estas entradas al Otro Mundo, que posteriormente se artificializaron como tumbas megalíticas (o probablemente también saunas castreñas). Por último, no queda clara la naturaleza de este Inframundo, si se trataba de un mundo paralelo, un espejo de este mundo o la tierra de la muerte. Páginas 56 a 81.  

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(1) Leyendas del Castillo de Gordón, Asociación Socio Cultural "El Manahorio" - Los Barrios de Gordón, http://manahorio.blogspot.com.es/2007/08/leyendas-del-castillo-de-gordn.html

(2) ESCOBAR GARCÍA, Francisco, GORDÓN, Apuntes para la Historia del Municipio, León, 1962, pp. 68-69

(3) N. VEGA, La señora María deja huérfana a la cocina gordonesa, 3/2/2015. http://www.diariodeleon.es/noticias/provincia/senora-maria-deja-huerfana-cocina-gordonesa_954114.html

(4) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., La pastora, el pozo, el toro y el cuélebre del Pozu los Texos, Asturiensis Prouincia Indigena, 2014, http://asturiense.blogspot.com.es/2014/05/la-pastora-el-pozo-el-toro-y-el.html

(5) PUERTO, J. L., Leyendas de Tradición Oral en la provincia de León, Diputación de León, 2011, pp. 313-318

(6) PUERTO, J. L., Leyendas de Tradición Oral en la provincia de León, Diputación de León, 2011, p. 479

(7) PUERTO, J. L., Leyendas de Tradición Oral en la provincia de León, Diputación de León, 2011, pp. 474-480

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