Presentación

¡Bienvenido!

En este blog iré presentando distintos temas, tanto históricos como más actuales, relacionados con este olvidado rincón del Noroeste.

Ahora mismo, el objeto principal de mi interés es el estudio de los antiguos lugares sagrados y sus pervivencias en nuestro patrimonio cultural y arqueológico. Este blog es la continuación del estudio etnoarqueoastronómico con marco geográfico en el valle alto de los ríos Duerna y Turienzo en la comarca leonesa de Maragatería cuyos resultados publiqué en el libro Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y de la Muerte. En este libro se sientan las bases sobre el origen y pervivencias de un calendario prehistórico basado en equinoccios, solsticios y fiestas de media estación, los fundamentos de la práctica astronómica antigua y el uso de los lugares de culto prehistóricos como calendario en el paisaje.

A la derecha puedes encontrar varias páginas con un índice temático que relaciona las distintas entradas publicadas clasificadas por temas, un índice geográfico que visualiza en un mapa los lugares estudiados, una página con enlaces a aplicaciones o utilidades de interés y una biblioteca con libros y artículos digitalizados sobre temas tales como Arqueología, Astronomía, Arqueoastronomía, Historia de las Religiones, Tradición Popular, Historia, etc.

Si deseas corregir, matizar, opinar o pedir más información sobre lo aquí apuntado, te animo a participar.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Petroglifos de Ancares. Cuiña

Desde el año 2009 en el que comencé esta empresa con el propósito de desentrañar el significado de los santuarios rupestres prehistóricos del Noroeste he conocido a varias personas con las que comparto el interés por el arte rupestre y por las que siento un profundo afecto: Juan Carlos Campos, observador, crítico y tenaz que siempre ha sido generoso al compartir conmigo el emplazamiento de los lugares que iba conociendo. Dice que solo es un fontanero pero ha revolucionado lo que sabemos del arte rupestre en León por méritos propios; Feliciano Cadierno, el arqueólogo del grupo, también generoso con sus conocimientos, me ha aportado su visión académica pero también ha estado abierto a otros enfoques, por ejemplo el arqueoastronómico, a la hora de interpretar el significado del arte rupestre. Está preparando una tesis catalogando la pintura rupestre leonesa y gracias a su impulso participamos en el congreso internacional de arte rupestre de IFRAO celebrado el año pasado en Cáceres; y José Anglés, montañero consumado pero con una mirada aguda e inquisitiva extraordinaria. Pareciera que allá donde va atrae cazoletas o animales pero no es verdad, donde otros pasamos de largo él los descubre. En definitiva, tres personas fuera de lo común.

A José lo conocí en Facebook, Feliciano me avisó que había descubierto petroglifos en Ancares y me puse en contacto con él para que me los enseñara. Poco después su hallazgo apareció en prensa en la noticia Un aficionado descubre un ‘mundo perdido’ de petroglifos en Los Ancares (sic) publicada en el Diario de León(1) después de la publicación de Juan Carlos Campos Los petroglifos leoneses de Ancares en su blog(2). Ésta es la crónica de esa primera salida en busca de los petroglifos del entorno del Cuiña y la habitual interpretación. Espero que la disfrutéis tanto como yo.



Primero, y como aviso para navegantes, a Ancares le ha sucedido como a la Cruz de Fierro, se ha olvidado su denominación y territorio tradicional confundiéndola con una región laxa que se extiende por las provincias de León y Lugo conocida como Los Ancares u Os Ancares. Pero Ancares es singular, es un río que da nombre a su valle que engloba los lugares del municipio de Candín.

Hace mucho tiempo que los mapas oficiales llaman Ancares a toda la sierra que va del Miravalles al Cebrero. Progresiva y equivocadamente, el nombre se fue imponiendo también a las cabeceras de ambas vertientes, incluyendo en la parte leonesa los términos de Balboa, la Somoza, Burbia y hasta Fornela. Pero el valle de ancares es éste y sólo éste, el que baja del puerto hacia Candín, que es la capital del municipio(3).

Ahora podemos seguir dirección al Cuiña desde el aparcamiento del Puerto de Ancares por la pendiente oriental del cordal que separa el valle de Ancares de Suarbol. Por el camino encontramos rebecos, muy tímidos y miedosos.






Poco antes de llegar al pie del Brañutín encontramos la primera estación. Juan Carlos la describe así:

Este panel se localiza siguiendo una senda que parte de el Puerto de los Ancares en dirección al refugio del Pico Cuiña. Junto a esa senda, José Anglés localizó un curioso panel de cuarcita con unos surcos muy profundos y con más de una docena de cazoletas repartidas en la parte superior o "lomo" de los surcos. Esta composición es única hasta el momento en los Ancares leoneses, pero tiene un paralelo muy similar en los petroglifos maragatos de Peña Martín en Chana de Somoza.

Petrogifos al pie del Brañutín



Miravalles
Alto del Mozo (izquierda) y Ferreira (derecha)
Campanario
En realidad, los surcos aquí son mucho más profundos que en Chana de Somoza, y como allí extraña la combinación de líneas profundas y cazoletas, no quedando claro lo que es obra del Hombre y lo que es de la Naturaleza. Ante la duda tomamos nota de los puntos singulares de la línea del horizonte: Miravalles, Alto del Mozo (El Botete en mapas oficiales), Ferreira y Campanario (Dos Hermanitos en mapas oficiales). El segundo, el Alto del Mozo, se postula como magnífico referente en el paisaje para señalar la salida del sol en las fiestas de media estación de primeros de mayo y agosto, con un 35% de probabilidad de que se deba a la simple casualidad. No está mal para empezar.

La siguiente estación está en el refugio del Cuiña, a 400 metros de la anterior, en dos afloramientos distantes 30 y 60 metros del refugio y 30 metros entre sí.

Entorno del refugio del Cuiña. Al fondo, los petroglifos
Túmulo



Alto del Mozo
Campanario
Cuiña

Los montes destacados en el paisaje circundante son los mismos que en el caso anterior aunque debemos añadir el Cuiña. Desde las localizaciones 1 y 2 se produce la salida de la Luna en el lunasticio menor Norte sobre el Alto del Mozo y la puesta de la Luna en el lunasticio mayor Sur sobre el Cuiña, con mejor precisión desde la segunda. Desde la primera, además, la salida del Sol en las fiestas de media estación de primeros de febrero y noviembre sobre el Campanario. Un 1 y un 8 por ciento de probabilidad de que se deban a una simple coincidencia.

El oso

y el lobo

Después nos dirigimos a la braña de Suárbol donde nos encontramos, además de restos de cabañas, un curioso círculo lítico con varias rocas dispersas con cazoletas.







Entre estas rocas con petroglifos vamos a considerar las cuatro más seguras. La primera tiene una línea de varias cazoletas en línea con la segunda roca, con unas pocas cazoletas dispersas, que apenas aflora del suelo y que se encuentra en el interior del círculo. La tercera tiene forma de mesa y tiene una gran densidad de cazoletas que salpican su parte superior. Por último, la cuarta tiene dos pares de cazoletas interconectadas.

Roca de la Braña de Suárbol 1



Roca de la Braña de Suárbol 2
Roca de la Braña de Suárbol 3


Roca de la Braña de Suárbol 4
Línea 1 de la roca 4
Línea 2 de la roca 4

La primera roca con la línea de cazoletas invita a considerar astronómicamente la dirección definida, en ambos sentidos, que resulta ser de 47.4º y -29.3º respectivamente. Es decir, la línea que une la roca 2 hacia la 1, coincidente además con la dirección definida por la línea de cazoletas de la roca 1 hacia el Sur, coincide con la dirección de la salida de la luna en el lunasticio mayor Sur. Siguiendo con alineaciones de cazoletas, las declinaciones definidas por el primer par de cazoletas interconectadas de la roca 4 tiene declinaciones 16.6º y -0.9º, y por el segundo 20.6º y -9º. Es decir, el primer par de cazoletas de la roca 4 señala la puesta del Sol en las fiestas de media estación de primeros de mayo y agosto. La probabilidad de que el significado astronómico señalado por estos alineamientos de cazoletas se deba a la simple casualidad es del 11%.

Por otra parte, analizaremos los alineamientos definidos por los pares de rocas con cazoletas. Como la roca 2 es rasante en el suelo no vamos a considerarla como punto de mira, así que las direcciones a valorar son 1-3, 1-4, 2-1, 2-3, 2-4, 3-1, 3-4, 4-1 y 4-3 que corresponden respectivamente a las declinaciones 4.0º, -25.3º, -29.3º, -23.3º, -28.7º, 13.0º, -16.0, 47.5º y 40.8. La tercera, cuarta y séptima valen para los alineamientos en el lunasticio mayor Sur, solsticio de invierno y fiestas de media estación de primeros de febrero y noviembre con una probabilidad de simple casualidad del 5%.

Cuiña
Cerro aparente donde nace el sol del solsticio de invierno
Por último, destacan en el paisaje el Cuiña, sin una cima aguda que sirva de referencia precisa para el alineamiento en el lunasticio mayor Norte cuya Luna nace sobre él, y un cerro aparente innominado a la izquierda de Peña Longa sobre el que nace el Sol en el solsticio de invierno visto desde la roca con petroglifos del interior del círculo de piedras.


Vigilando


Ahora nos dirigimos al lago del Cuiña y en la ladera sur del monte se encuentra una terraza con vistas al valle de Burbia con su superficie repleta de cazoletas. Juan Carlos lo describe así:

El siguiente panel se encuentra situado en un crestón de cuarcita en la cara este del Pico Cuiña y es uno de los más interesantes de los encontrados por José Anglés. Aunque esté compuesto también por cazoletas y surcos, el estilo de ejecución, así como la forma y distribución de las mismas confiere a estos petroglifos un aspecto distinto al de los otros paneles. pues se agrupan aquí de diversas maneras reconocibles,como las líneas rectas, que junto a otras iguales forman paralelas, además de dos cazoletas ovales. Hay también algunos surcos rodeando varias cazoletas y otros que sin embargo las unen,formando al menos una figura doble y una triple. Esta composición me recuerda a los petroglifos bercianos de "Las Abarrazas" en Santa Marina de Torre.



Campanario
Verdies y Piedra de Miradelo
Teleno
Mostallal
Los hitos principales del paisaje son el Campanario, Verdies, Piedra de Miradelo, Pico de Campo Longo y el Mostallal, a los que vamos a añadir el Mollanedo que está en un plano posterior. Sobre el Campanario se produce la salida del Sol en el solsticio de verano y sobre Verdies el de las fiestas de media estación de primeros de febrero y noviembre, dos aciertos de cinco que suponen un 8% de probabilidad de que se deban a simple casualidad. En último plano podemos reconocer Valdeiglesias, Gistredo y el Teleno que si los incluímos en la lista de posibles blanco obtenemos un 18% de probabilidad de que los eventos astronómicos mencionados sean simple coincidencia.

A modo de resumen podemos comprobar como algunos montes son utilizados desde diferentes estaciones como referentes del paisaje para diferentes alineamientos. Así sucede con el Alto del Mozo, Cuiña y Campanario. También podemos destacar que los alineamientos preferidos son invernales, a las fiestas de media estación de primeros de febrero/noviembre, solsticio de invierno y lunasticios mayor y menor al Sur, aunque hay buenos ejemplos para el verano.

Hemos visto que las cuatro estaciones de arte rupestre estudiadas en este artículo encapsulan con alta probabilidad significado astronómico en relación con el seguimiento de un calendario lunisolar vertebrado por solsticios, equinoccios, fiestas de media estación y lunasticios. En todos los casos se utilizan puntos conspicuos del paisaje que señalan cierto evento solar o lunar y es el enfoque seguido en las estaciones de arte rupestre de los valles del Duerna y el Turienzo en Maragatería, León(4), en Vilar de Perdizes, Portugal(5), el santuario rupestre de La Degollada(6), las Pisadas del Mouro y la Moura de Castrillo de la Valduerna(7) en La Valduerna, León, la Pedra da Boullosa en Campo Lameiro y la Pedra da Serpe del Castro Penalba(8), a Serpe del castro de Troña(9), los petroglifos próximos al Monte do Facho de la península de Morrazo(10), la Cova da Bruxa, Pontevedra(11), Carnota en Coruña(12), las estaciones de O Bosque, Penasdagua y Entoma de Valdeorras(13), los petroglifos de Santa Marina de Torre, en El Bierzo, León(14), las huellas de herradura de Lucillo y Sopeña(15) y los petroglifos de Piedralba, Maragatería(16).

Sin embargo, una de estas estaciones, la de la braña de Suárbol, contenía rocas dispersas con cazoletas algunas de ellas con alineamientos. Pudimos comprobar que estas líneas así como las direcciones definidas por los pares de rocas también proporcionan direcciones con el mismo objeto. Alineamientos de cazoletas con significado astronómico ya hemos reconocido en Laxe das Rodas(17), Alija(18), Andiñuela(19), Prada de la Sierra(20), La Maluenga(21), Ucedo(22) y Viforcos(23). En cuanto a pares de rocas intervisibles con cazoletas, hemor reconocido significado astronómico en Mogor, Pontevedra(24), Proendos, Lugo(25) y Val de San Román, Maragatería, León(26).

En nuestras caminatas por el monte, José me ha expuesto también su fascinación por el significado de esta manifestación artística (que no meramente ornamental) y cultural prehistórica y su teoría sobre el emplazamiento de los petroglifos. Está convencido de que están situados en las brañas. Yo le digo que, aunque mi línea de trabajo es la arqueoastronómica, eso no excluye otras posibilidades como la que apunta mi amigo, que también es considerada en otras regiones atlánticas.

Richard Bradley, en su libro Rock Art and the Prehistory of Atlantic Europe(27), relaciona la creación del arte rupestre con la definición del territorio en sociedades aún móviles como una forma de marcado análogo a la creación de topónimos en cuanto a que constituye una forma de apropiación. Aquellas zonas en las que que el recurso está más limitado surge el conflicto y el arte rupestre sería la forma de resolverlo.

Con alguna excepción, parece que hay una relación inversa entre la frecuencia de los grabados rupestres y la extensión de tierra fértil; parece haber más petroglifos en estas áreas en las que los recursos están limitados [...] Es decir, no se encuentran siempre en la tierra más productiva sino en ó más allá de sus límites(28).

En lo relativo al Noroeste de la Península Ibérica recoge las observaciones realizadas por autores centrados en la relación del arte rupestre, entre otras manifestaciones arqueológicas, con el paisaje. Y ahí es donde aparecen las brañas:

Aunque la distribución de grabados difiere de la de los castros, parece reflejar áreas con asentamientos de la Edad del Bronce Antiguo. Éstos están más extendidos que los sitios fortificados y generalmente evitan los suelos más pesados. El establecimiento de los petroglifos puede compararse con el de los monumentos funerarios en el paisaje gallego. Tienden a localizarse en suelos más elevados y se localizan con frecuencia a lo largo de los caminos seguidos por los animales que se mueven libremente hasta el presente(29).

Con la excepción de algunos sitios en la costa, estas localizaciones parecen tener una característica en común. Todas se encuentran cerca de cerca de las poco profundas cuencas conocidas como brañas. Éstas son las únicas zonas que retienen humedad en los momentos más calurosos del año [...] Los asentamientos se localizan normalmente alrededor o a lo largo de estas brañas, y a veces en posiciones desde las que son vistas desde arriba(30).

Los suelos más bajos eran potencialmente más productivos que la mayoría del país y por esta razón podían haber atraído una densidad inusual de gente y animales. Eran también adecuados para el cultivo. Pero debido a la magnitud de los cambios que tenían lugar en los meses más cálidos, las tierras altas menos productivas debieron haber jugado un papel en el patrón de poblamiento, y es aquí donde otras presiones debieron haberse producido. Sólo zonas limitadas retenían suficiente agua durante el periodo seco del año y sólo ciertas partes del paisaje proporcionaban sombra en el momento más caliente del día. Incluso si pudieron haber existido largos tramos de pasto en tierras altas cerca de monumentos funerarios, el área intermedia entre estos cementerios y los suelos más bajos habrían estado sujetos a presiones especiales. Se deben haber concentrado en la vecindad de las brañas, donde algunos de los asentamientos se habían establecido. Otros puntos críticos podrían haber sido a lo largo de los caminos que llevaban a los valles más sombríos hacia las fuentes principales de agua. Pudo haber sido en esta zona intermedia, entre las tierras bajas fértiles y los tramos más amplios de pastos altos, donde se experimentaban las mayores dificultades, y fue aquí donde la mayor parte del arte rupestre fue creado(31).

Sin embargo, Richard Bradley también observa la estrecha relación del arte rupestre con los monumentos megalíticos que tienen una connotación sacra indiscutible. ¿Cómo puede conciliarse este significado sagrado (recordemos que el origen de los petroglifos es anterior al Homo Sapiens y en relación con el mundo de los muertos(32)) con el uso práctico en relación con la resolución de conflictos territoriales? Sin embargo, también los monumentos megalíticos parecen haber jugado un papel importante como referentes de límites territoriales y puntos de encuentro entre comunidades vecinas(33). Richard Bradley explica este aparente conflicto funcional profano-sacro:

Decir que el arte rupestre británico o irlandés era tanto sagrado como profano es simplemente perpetuar la división de experiencia encontrada en la sociedad contemporánea. Esa distinción habría sido incomprensible en la Prehistoria. Motivos que han tenido sus paralelo más cercano en las paredes de los monumentos megalíticos pueden ser encontrados en los límites del paisaje poblado. Los mismo diseños pudieron haberse compartido entre tumbas y casas, y entre círculos de piedra y afloramientos del terreno naturales. Aunque el arte rupestre pudo haber coexistido con el arte megalítico, su significado parece haber fluído de uno a otro medio [...] Mientras que el arte rupestre pudo haber jugado un papel en la definición del territorio, también lo hizo otorgando ciertos puntos clave en aquel territorio con un significado añadido: un significado que puede ser entendido mediante el uso de motivos similares en monumentos(34).

Organización del territorio, señal de límite, punto de reunión festiva entre comunidades vecinas, expresión artística como medio de comunicación con el Otro Mundo, encapsulamiento de alineamientos astronómicos en relación con el seguimiento de un calendario lunisolar, es decir, en conexión con fiestas periódicas,... Todo este abanico funcional que suponemos al arte rupestre es perfectamente compatible, y aún podríamos añadir alguno más. La interpretación de esta antiquísima manifestación artística en base a estos enfoques no excluyentes en competencia nos permitirá acercarnos un poco más a su razón de ser, que la hubo, y consiguientemente susceptible de ser aprehendida asumiendo la inherente incertidumbre inevitable en cualquier proceso de adquisición de conocimiento. No basta clasificar y datar, es necesario intentar comprender.

Puedes obtener los cálculos en este enlace.

Lago de Cuíña


























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(1) VIÑAS, V., Un aficionado descubre un ‘mundo perdido’ de petroglifos en Los Ancares, Diario de León 30/11/2014, http://www.diariodeleon.es/noticias/cultura/aficionado-descubre-mundo-perdido-petroglifos-ancares_939378.html

(2) CAMPOS, J. C., Los petroglifos leoneses de Ancares, Tierra de amacos, 2014, http://tierradeamacos.blogspot.com.es/2014/11/los-petroglifos-de-los-ancares-leoneses.html

(3) ÁLVAREZ RUBIO, J., El Bierzo. Leyenda, pueblos y paisajes, Edilesa, 2008, p. 42

(4) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M.A., Teleno, Señor del Laberinto, del Rayo y la Muerte. Un enfoque etnoarqueoastronómico para el estudio de los santuarios antiguos del corazón de la Asturia, Editorial Lobo Sapiens, 2011

(5) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Larouco, el dios del verano: santuarios rupestres en Vilar de Perdizes, Asturiensis Prouincia Indigena, 2012, http://asturiense.blogspot.com.es/2012/05/larouco-el-dios-del-verano-santuarios.html

(6) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., El santuario rupestre de La Degollada, Asturiensis Prouincia Indigena, 2012, http://asturiense.blogspot.com.es/2012/09/el-santuario-rupestre-de-la-degollada.html

(7) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Las Pisadas del Mouro y la Moura de Castrillo de la Valduerna, Asturiensis Prouincia Indigena, 2014, http://asturiense.blogspot.com.es/2014/02/las-pisadas-del-mouro-y-la-moura-de.html

(8) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., El dragón de piedra: Pedra da Boullosa, as Pedras da Serpe de Castro Penalba y Gondomil, Santo Hadrián de Malpica y San Llorienzu de Xixón, Asturiensis Prouincia Indigena, 2013, http://asturiense.blogspot.com.es/2013/01/el-dragon-de-piedra-pedra-da-boullosa.html

(9) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., A Serpe de Troña, Asturiensis Prouincia Indigena, 2014, http://asturiense.blogspot.com.es/2014/11/a-serpe-de-trona.html

(10) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., O Monte do Facho y el santuario de Berobreo, Asturiensis Prouincia Indigena, 2014, http://asturiense.blogspot.com.es/2014/12/o-monte-do-facho-y-su-santuario-de.html

(11) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Cova da Bruxa, Asturiensis Prouincia Indigena, 2013, http://asturiense.blogspot.com.es/2013/05/cova-da-bruxa.html

(12) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., La conexión atlántica-mediterránea: Carnota, Asturiensis Prouincia Indigena, 2013, http://asturiense.blogspot.com.es/2013/02/la-conexion-atlantica-mediterranea.html

(13) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Arte rupestre gigurro: O Bosque, Penasdagua y Entoma, Asturiensis Prouincia Indigena, 2015, http://asturiense.blogspot.com.es/2015/01/arte-rupestre-gigurro-arcos-valdegodos.html

(14) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Lo petroglifos de Santa Marina de Torre y la Cruz del Sur, Asturiensis Prouincia Indigena, 2015, http://asturiense.blogspot.com.es/2015/02/lo-petroglifos-de-santa-marina-de-torre.html

(15) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Las huellas del caballo de Santiago: Sopeña, Lucillo, Colle y Colinas del Campo, Asturiensis Prouincia Indigena, 2015, http://asturiense.blogspot.com.es/2015/10/las-huellas-del-caballo-de-santiago.html

(16) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Piedralba: arte rupestre y agua, Asturiensis Prouincia Indigena, 2015, http://asturiense.blogspot.com.es/2015/10/piedralba-arte-rupestre-y-agua.html

(17) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., El calendario lunisolar prehistórico de Laxe das Rodas, Asturiensis Prouincia Indigena, 2013, http://asturiense.blogspot.com.es/2013/03/el-calendario-lunisolar-prehistorico-de.html

(18) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Alija, Asturiensis Prouincia Indigena, 2014, http://asturiense.blogspot.com.es/2014/02/alija.html

(19) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Las líneas de Cazoletas de Andiñuela, Asturiensis Prouincia Indigena, 2015, http://asturiense.blogspot.com.es/2015/06/las-lineas-de-cazoletas-de-andinuela.html

(20) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Las líneas de cazoletas de Prada, Asturiensis Prouincia Indigena, 2015, http://asturiense.blogspot.com.es/2015/06/las-lineas-de-cazoletas-de-prada.html

(21) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Las líneas de cazoletas de La Maluenga, Asturiensis Prouincia Indigena, 2015, http://asturiense.blogspot.com.es/2015/06/las-lineas-de-cazoletas-de-la-maluenga.html

(22) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., El zoomorfo y líneas de cazoletas de Ucedo, Asturiensis Prouincia Indigena, 2016, http://asturiense.blogspot.com.es/2016/10/el-zoomorfo-y-lineas-de-cazoletas-de.html

(23) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Petroglifos en Viforcos, Maragatería, Asturiensis Prouincia Indigena, 2016, http://asturiense.blogspot.com.es/2016/11/petroglifos-en-viforcos-maragateria.html

(24) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Mogor, Asturiensis Prouincia Indigena, 2012, http://asturiense.blogspot.com.es/2012/10/mogor.html

(25) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Arte rupestre y astronomía: el caso de los petroglifos de Proendos, Lugo, Asturiensis Prouincia Indigena, 2014, http://asturiense.blogspot.com.es/2014/03/arte-rupestre-y-astronomia-el-caso-de.html

(26) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., Los petroglifos de la Encruciada de Val de San Román y la Virgen de la Carballeda, Asturiensis Prouincia Indigena, 2015, http://asturiense.blogspot.com.es/2015/04/los-petroglifos-de-la-encruciada-de-val.html

(27) BRADLEY, R., Rock Art and the Prehistory of Atlantic Europe. Signing the Land, Routledge, 2005, (1ª ed. 1997)

(28) BRADLEY, R., Rock Art and the Prehistory of Atlantic Europe. Signing the Land, Routledge, 2005, (1ª ed. 1997), p. 92

(29) BRADLEY, R., Rock Art and the Prehistory of Atlantic Europe. Signing the Land, Routledge, 2005, (1ª ed. 1997), p. 172

(30) BRADLEY, R., Rock Art and the Prehistory of Atlantic Europe. Signing the Land, Routledge, 2005, (1ª ed. 1997), P. 177

(31) BRADLEY, R., Rock Art and the Prehistory of Atlantic Europe. Signing the Land, Routledge, 2005, (1ª ed. 1997), p 178

(32) GONZÁLEZ GONZÁLEZ, M. A., La gran sierpe de piedra y el yacimiento aurífero de Pino del Oro, Zamora, Asturiensis Prouincia Indigena, 2016, http://asturiense.blogspot.com.es/2016/03/la-gran-sierpe-de-piedra-y-el.html

(33) «El utilizar los monumentos funerarios como referentes espaciales por parte de las comunidades campesinas es una característica común tanto en el NW hispánico como fuera del ámbito peninsular, como es el caso de Escocia, Inglaterra e Irlanda, donde este tipo de monumentos comparten la ubicación preferencial en las divisorias de aguas y lugares que gozan de una amplia perspectiva visual (BRADLEY, R., Rock Art and the Perception of Landscape, Cambridge Archaelogical Journal. 1 (1), 1991, pp. 77-101)» FILGUEIRAS REY, A., RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ, T., Túmulos y petroglifos: la construcción de un espacio funerario, aproximación a sus implicaciones simbólicas, estudio en la Galicia centro-oriental: Samos y Sarria, Espacio, tiempo y forma. Serie I, Prehistoria y arqueología, Nº 7, 1994, p. 221; «Un ejemplo que muestra la relación entre poblado y tumba colectiva lo proporcionan los indios de los Grandes Lagos, al norte de los Estados Unidos, especialmente los Hurones y otros pueblos vecinos. Aquí cada diez o doce años todas las tribus de un área concreta celebraban una gran ceremonia de los difuntos en una de sus aldeas. La frecuencia con que se desarrolla la celebración se ligaba a la duración de las aldeas, que se mantienen fijas sólo durante unos pocos años, hasta que se agotan los recursos del entorno y es entonces, al dejar el poblado, cuando se prepara el enterramiento. Los restos de todos los fallecidos dentro de este periodo de tiempo se recogen en sacos y se llevan todos a una sóla aldea, donde se enterrarán, junto a diversas ofrendas, en un gran hoyo cubierto por una cabaña de madera situado a las afueras de la aldea. […] La deposición comunal de los fallecidos atraía a todas las tribus de una región, tanto a las que tenían parientes que enterrar como a las que no, ya que todos son bienvenidos y convidados. La ceremonia se desarrollaba durante varios días, con continuos banquetes, danzas y asambleas, todo ello tendente a renovar su amistad, diciendo que los huesos de sus parientes y amigos, todos unidos, representaban sus vidas unidas en amistad y armonía». BELLIDO BLANCO, A., GÓMEZ BLANCO, J.L.A., Megalitismo y rituales funerarios, Complutum Extra, 6 (I), 1996, p. 144; «El valor territorial de los monumentos megalíticos es una herencia de sus usos pasados. Como construcciones visibles, los megalitos crearon paisajes culturales, y su función como marcadores de territorios prehistóricos está bien documentada. Sin embargo, el valor territorial de los megalitos no termina en la Prehistoria. Llegados a la Edad Media, existen centenares de contratos agrarios y expedientes de apeos en los que se hace referencia a monumentos megalíticos como marcos de territorio. Cuando se tenían que precisar los lindes de un terreno, era común recurrir a elementos fijos en el paisaje como ríos, caminos, fuentes y, con muchísima frecuencia, túmulos y dólmenes. También existen innumerables topónimos medievales, como Monte da Meda, o Lugar de Mámoas, que muy probablemente aluden a los megalitos que identifican el territorio. El empleo de megalitos como marcos de territorio disminuye a lo largo de la Edad Moderna, probablemente porque muchos han sido destruidos ya, y también por los cambios que tienen lugar en la demarcación de lindes. No obstante, muchos topónimos perduran hasta hoy como vestigios de la antigua presencia de monumentos y su valor territorial» MARTINÓN-TORRES, M, El megalito ha muerto. ¡Larga vida al megalito! PH67, Especial monográfico, Boletín del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, Agosto 2008, p. 92

(34) BRADLEY, R., Rock Art and the Prehistory of Atlantic Europe. Signing the Land, Routledge, 2005, (1ª ed. 1997), pp 155-156
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